Opinión

Y de último: Venezuela y Corea del Norte

28 septiembre, 2018 | 12:00 am

En 1995 la Fundación Heritage y The Wall Street Journal publicaron por primera vez el “Índice de Libertad Económica”. Basado en doce indicadores mide el grado de libertad económica en el mundo y sirve de referente a las grandes corporaciones multinacionales para la inversión.

Hace pocas horas comenzó a circular el índice 2018: Hong Kong, Singapur y Nueva Zelanda lideran la lista de 180 países. En Latinoamérica el mejor ubicado es Chile. De últimos Venezuela, en la posición 179, y Corea del Norte que cierra en la 180.

En la página 434 del reporte en ingles titulado 2018 Index of Economic Freedom se lee, traducido libremente, que la economía venezolana se encuentra al borde del colapso mientras el gobierno se aferra tenazmente al poder siendo incapaz de adelantar las reformas necesarias para sacar al país de la quiebra.

Más adelante afirma que la era democrática moderna de Venezuela duró desde el final del gobierno militar en 1959 hasta la elección de Hugo Chávez en 1999 y responsabiliza a Maduro de la destrucción de las instituciones democráticas con el establecimiento de una dictadura autoritaria de facto en julio de 2017.

Concluye señalando que la grave escasez de alimentos, medicinas y otros bienes de consumo, combinado con hiperinflación han ocasionado la peor contracción económica jamás registrada.

Duele ver en el índice a Cuba, Eritrea, el Congo, Guinea Ecuatorial y hasta Zimbabue, por encima de Venezuela y comprender que lo que todos los días contemplamos en las calles nos ha convertido en parias internacionales o más en propiedad entender que por la acción de unos pocos y la inacción de muchos hoy damos vergüenza.

En previsión que alguien declare en cualquier momento que la Fundación Heritage es un vil instrumento del imperio en la guerra económica hurgo en los últimos informes de Dagong Global Credit Rating Co, la agencia calificadora de riesgos de los superpanas chinos y me encuentro con que meses atrás colocaron la deuda emitida por Venezuela bajo vigilancia negativa y advirtieron sobre los elevados riesgos de incumplimiento. En perfecto español expresan: “Venezuela carece de capacidad para crear riqueza por sí misma, y las fuentes para el repago de su deuda son muy frágiles, por lo tanto es baja su solvencia”.

Sin poder dormir, me pregunto:
¿Hasta cuándo seremos cola del planeta?

¿A cuántos millones llegará la diáspora que desgarra?

¿Cuántos niños más morirán por no tener que comer, cuántos pacientes de mengua?

¿Qué tanto debemos sufrir los venezolanos de bien que somos la gran mayoría para que juntos marchemos en procura del cambio que es la superación de la más dramática crisis de nuestra historia como nación?

¿Por quién esperamos?

Con centenares de monaguenses que suscriben manifiesto dirigido al liderazgo del país me atrevo a afirmar: “Ya no más de una experiencia de gobierno que hay que reconocer encandiló a muchos pero que tras 20 años de ejercicio absoluto del poder y de disponer de los mayores recursos en cualquier tiempo de nuestra existencia solo ha dejado ruina sin fin”.

Dios quiera que en el 2019 Corea del Norte no nos supere, que puede pasar.