Quinto Día Online
17 de Octubre del 2017

Una opinión, Cinco temas

“Vigorosa democracia”…

“Vigorosa democracia”…

Fernando Luis Egaña

flegana@gmail.com

 

 

En unas muy recientes declaraciones, la canciller de Maduro, Delcy Rodríguez, calificó al régimen del cual forma parte, como “nuestra vigorosa democracia”… Se equivoca de pe a pa. En una vigorosa democracia no hay presos, perseguidos ni exiliados políticos. Aquí hay miles de venezolanos en esa situación. En una vigorosa democracia las elecciones se realizan en los plazos correspondientes. Aquí eso no pasa. En una vigorosa democracia hay plena libertad de expresión. Aquí hay censura, autocensura y cantidad de medios cerrados.

 

En una vigorosa democracia hay un gobierno que informa verazmente de las responsabilidades a su cargo. Aquí se oculta o se miente. En una vigorosa democracia los poderes públicos son autónomos y se contrapesan entre sí. Aquí hay un despotismo por la calle del medio, aunque aún se le vean restos de maquillaje pseudodemocrático. No, esto no tiene nada de vigorosa democracia. Nada.

 

 

 

 

Unidad o división

 

La oposición política venezolana está pasando por un trance muy difícil. Los esfuerzos de coordinación que cristalizaron en las candidaturas unitarias en diferentes comicios, ya se observan mucho más trabajosos que antes. Del viento de cola en la opinión pública, se ha pasado a un viento de frente, y las perspectivas, francamente hablando, no parecen auspiciosas. ¿Por qué ocurre todo esto?

 

Creo que hay una respuesta sencilla de expresar pero más compleja de comprender. Hay sectores de la oposición política que buscan un entendimiento con la hegemonía, y hay otros sectores que no. El entendimiento no necesariamente significa subordinación, pero sí significa concederle una legitimación, así sea precaria, al despotismo depredador de la hegemonía. Ojalá y se imponga una reflexión serena y comprometida que le abra caminos al conjunto de la oposición política venezolana.

 

 

 

 

El negocio del CLAP

 

Ha sido denunciado al pormenor fuera de Venezuela, sobre todo en México y Panamá –de donde proceden buena parte de los insumos- y dentro de Venezuela también se conoce. Es el negocio de la importación estatal de alimentos, sin ningún tipo de rendición de cuentas, como lo fue en Pdval y otras instancias públicas. Algo se reparte, sin duda, y es que las CLAP también tienen su objetivo clientelar. Pero no se trata de un programa social, ni nada que se le parezca. El intento de articularlo con el notorio “carnet de la patria”, lo confirma.

 

Sin duda que se trata de un negocio redondo. Con dólares preferenciales. Beneficiarios en los núcleos de poder de la hegemonía y sus satélites. Y mucha, pero mucha propaganda dizque revolucionaria. La cosa no tiene originalidad de ninguna clase. De estos negocios está saturado el llamado “socialismo de siglo XXI”.

 

 

 

 

Un libro importante

 

Tiene un título largo: El Chavismo frente al Espejo: el rostro de la mentira. Un tema que, podría alegarse, está un tanto trillado, pero no en este caso. Porque lo esencial del libro no es sólo la colección de ensayos que desenmascaran la realidad venezolana de estos años, sino que los ensayistas son todos jóvenes historiadores, formados en Venezuela, ya con obra destacada y con un futuro promisor como investigadores y profesionales de la historia venezolana.

 

El libro acaba de ser publicado bajo la coordinación de los profesores Luis Alberto Buttó y José Alberto Olivar. Y además con la participación de Thays Adrián Segovia, Claudio Alberto Briceño Monzón, Carlos Castañeda-Mejías y Ángel Muñoz Flores. Un grupo de historiadores de las nuevas generaciones, que tienen muchos proyectos en mente y con sólidas credenciales académicas. Es un libro importante que realmente vale la pena leer.

 

 

 

 

El contrapeso de Trump

 

Ante la anarquía aparatosa que envuelve al partido Demócrata, a Donald Trump le está surgiendo una especie de contrafigura en sus propias filas políticas. De hecho, en una oficina muy cerca de la suya. Y esa contrafigura es su propio vicepresidente, Mike Pence, excongresista y exgobernador de Indiana, que muchas veces parece el anti-Trump. Mesurado, dialogante, conocedor de los temas técnicos de las políticas públicas, Pence está alcanzando una proyección que no suele ser usual para los vicepresidentes.

 

No parece que nada de esto sea casual, o producto de una desmesurada ambición de poder del vicepresidente Pence. Trump y sus asesores saben que Pence lo complementa e incluso lo metaboliza ante distintas audiencias. Por eso lo seleccionaron como segundo y por eso le dan tanta visibilidad.