Viernes de un Andariego

VIERNES DE UN ANDARIEGO

5 octubre, 2018 | 12:00 am

De muy poco parecieran haber servido las ingentes cantidades de dólares que este régimen ha desperdiciado hasta el momento, para un encuentro con el mandamás del Capitolio de los EEUU. Son gruesos los volúmenes de recursos que se han invertido hasta ahora, según versiones muy confiables suministradas por los entendidos en esos asuntos.

Se sabe que Hugo Chávez alimentó infructuosamente ese propósito con la sola intención de ser atendido alguna vez en la famosa oficina oval, pero tuvo que morirse con las ganas de hacer realidad ese sueño. En aquellos mundos, supone uno, no existen oportunidades para la “puerta franca” y menos aún para personajes a quienes se les ha matriculado con el rótulo de “indeseables”.

Aquellas versiones han revelado también los afanes del “comandante eterno” para lograr el privilegio de hablar con el máximo exponente del tan denostado “imperio”. Una verdadera marejada de dólares lograron tocar algunos personajes oficiales, a prestigiosas agencias publicitarias, parlamentarios de diferentes credos políticos y destacadas estrellas en la promoción de imagen, pero todo resultó inútil para que prosperara la iniciativa.

En ningún momento el Jefe de Estado de entonces, ni tampoco sus voceros más allegados, se sintieron compelidos a flexibilizar una actitud que aparentemente se ha mantenido inmodificable.

Ya muerto el “galáctico” y en funciones el heredero Nicolás Maduro, todo parece indicar que se han repetido los mismos esquemas y con un propósito semejante.

Los llamados “lobbies” habrían menudeado y en esa cruzada se desperdiciaron gruesas sumas de recursos, porque en ningún lado han aparecido los resultados apetecidos.

Maduro, reivindicando su condición de autobusero y, además, “pobre”, en tono plañidero dejó constancia de sus explicables deseos de ser recibido por Donald Trump, un individuo que horas antes y en la misma tribuna de la ONU, había expuesto todos sus pareceres sobre la situación de Venezuela, las posibilidades de una acción militar para deponer la dictadura y sustituir este maléfico régimen por otro modelo de gobierno donde verdaderamente se respeten los valores que garanticen una vida en democracia.

“En el pasado, como es de suponer —recuerda nuestro amigo— otras figuras de nuestra vida pública, entre ellos los ex presidentes Rómulo Betancourt y Rafael Caldera, fueron vistos de otra manera por los habitantes de la Casa Blanca. Inclusive, es fácil recordar el cálido recibimiento que tuvo en aquellos predios la talentosa María Corina Machado, hoy en día uno de los liderazgos políticos más acosados por el régimen dictatorial.”

En verdad que los más conspicuos portavoces de esta “revolución”, no han tenido para su bien y convalidación, las bendiciones del “imperio”, a pesar de haberlas buscado tan insistentemente. Han hecho esfuerzos inauditos para pisar aquella suerte de templo, pero ninguna de sus tramposas tentativas ha logrado resultados concretos y promisorios. Todo pareciera indicar que aquellas puertas se les cerraron para siempre.

Y es que no podía ser de otra manera. La hecatombe del país está a la vista de todos los que la quieran ver y nada importa el disfraz que el régimen les quiera imponer.

Es, realmente, un momento aciago el que estamos padeciendo, pero de alguna manera todos comprendemos que, más temprano que tarde, la pesadilla llegará a su final. En ese anhelo, aparte del “imperio”, nos acompañan todos los países democráticos del mundo, los que entienden que un modelo ideológico derrotado absolutamente por la historia, no tiene derecho a la sobrevivencia.

La aurora está por llegar.

Ojalá.