Viernes de un Andariego

VIERNES DE UN ANDARIEGO

7 septiembre, 2018 | 12:00 am

De Ramón Guillermo Aveledo puede decirse que “lo sacaron, pero no lo bailaron”.

Alguien, en días pasados, llegó a mencionar su nombre para liderar nuevamente a las aspiraciones de cambio que subyacen invictas en vastos contingentes de compatriotas a todo lo largo y ancho del país, pero todo quedó confinado al territorio de los rumores.

Difícil la ocurrencia por los terribles desafíos que nos acechan y la urgente necesidad de amalgamar todas las voluntades para encontrar senderos distintos al modelo que el régimen “chavista”, con todos los recursos disponibles que tienen a la mano pretende imponer.

El hambre, la sangre, la miseria y la muerte son ahora, y sin duda alguna, los insolentes invitados de nuestra cotidianidad. Y todo ello en medio de una sobrecogedora modorra de una sociedad que observa impávida el afianzamiento de una manada inescrupulosa de malhechores que han hecho suyas todas las instancias ejecutivas y que tratan de suturar cualquier brecha para que el descontento popular encuentre sus legítimas vías de expresión.

Se sabe que la voluntad mayoritaria del país se encuentra al lado de los cambios que se requieren para la normalización de nuestra vida en democracia y de allí la aparición en la zona capital y otros lugares del país de espontáneas y ruidosas manifestaciones de protestas por tantas carencias y perturbaciones que permanentemente está exhibiendo el régimen. Pero muy a pesar de esas rabiosas y frecuentes expresiones de malestar, resulta evidente la falta de un centro político suficientemente capaz de darle un sustento promisor a todos los brotes del descontento.

“El régimen ‘chavista’ —comenta nuestro amigo— nada tiene que ofrecerle a nuestros compatriotas y por ello cabalga constantemente en la mentira. Solo, aislado y sin recursos, se encuentra totalmente imposibilitado para dar respuesta a las tantas calamidades que ahora tenemos. Nadie es capaz de invertir un solo centavo en Venezuela y todos los organismos con reputación financiera en el mundo, están cerrados para nuestros requerimientos de préstamos. Cada día que pasa, disminuyen los rubros de importación por la falta de recursos para adquirir los bienes y muy pronto la ruina, desgraciadamente, se hará terminal”.

Del mismo tamaño de la crisis que está padeciendo el país por culpa de las malsanas y siniestras políticas que ha impuesto el régimen que tenemos, es el compromiso opositor para precipitar los cambios fundamentales y abrir de esa manera las compuertas para un modelo diferente y que nos permita una existencia en democracia, de verdadera justicia y libertad.

En estas circunstancias, tan poco halagüeñas, no deberíamos olvidar el nombre de Ramón Guillermo Aveledo quien ya transitó por esos mismos caminos y de algún modo logró, junto a otras muchas voluntades, que el país que adversa a las malas prácticas gubernamentales, a la corrupción y el narcotráfico y todas las transgresiones contra la cosa pública, se sintiera reivindicado. En su momento, el hombre logró sumar el talento, la prudencia y la respetabilidad a una disposición para la tolerancia y la conciliación, tan necesarias en estas horas aciagas que todos estamos viviendo.

“Este —apunta el amigo— es un gobierno que se está consumiendo en sus propias miserias y con muy escasas posibilidades de sobrevivencia”.

La hora está por llegar.