Viernes de un Andariego

Viernes de un andariego

29 junio, 2018 | 12:00 am

En esta siniestra y desgraciada etapa de nuestra historia y donde el llamado “chavismo” ha detentado los roles protagónicos, uno, viejo reportero de la política, ha observado con explicable atención, el incesante derrumbamiento de muchas organizaciones partidistas, con significativa presencia en el escenario nacional. Todas parecieran haber sido devoradas por la ausencia de verdaderos liderazgos, las apetencias de poder o las simples vanidades, a ratos difíciles de complacer. Uno a uno, antiguos estamentos que llegaron a convocar las esperanzas de vastos contingentes de nuestra sociedad, vivieron un día la frustración y el desánimo al reconocer que los sueños que inicialmente fueron ofertados, transitaban por caminos absolutamente diferentes. Siempre ha sido dificultosa la construcción y el ropaje ideológico que requiere una organización de esa naturaleza. Sin excepciones, a todas las mueve la intención de conocer los territorios del poder, pero nunca será fácil la travesía para coronar esa intrincada madeja que tal empresa supone. Los triunfos y también las derrotas, por muchos empeños que se inviertan, con el paso del tiempo se convierten en una cotidianidad. Organizaciones partidistas, con indiscutible gravitación en el acontecer político del país y con largos períodos de vigencia, han visto su penosa extinción por el masivo y recurrente abandono de hombres y mujeres que alguna vez comprometieron su lealtad a ofrecimientos engañosos. No han sido escasas las disputas ulteriores por los nombres y las sedes de esas formaciones partidistas, pero en cualquier caso, a muchas de ellas un grueso manto de oscuridad y abandono las arropa.

“Tal vez —recuerda nuestro amigo— los casos más emblemáticos hayan sido los de URD, MEP, MIR, PRIN, FDP, FND y, más recientemente, los de COPEI y el MAS. Estos últimos, aunque prácticamente en desbandada, estuvieron acompañando recientemente a la candidatura de Henri Falcón. Todas esas organizaciones, en su momento, ofrecieron su aporte para vigorizar la democracia, pero todas arribaron a un punto donde se les dificultó en demasía la sobrevivencia”.

Ciertamente que uno evoca las figuras de Jóvito Villalba, Ignacio Luis Arcaya, Luis Miquilena o Alirio Ugarte Pelayo, quienes al lado de otros personajes le dieron mucho lustre a la tolda amarilla, la cual llegó a tener una numerosa bancada parlamentaria y, además, logró combinaciones de poder tanto con AD como con COPEI. De igual manera Arturo Uslar Pietri, el notable escritor en compañía de un valioso grupo de compatriotas, constituyó al FND con importante presencia en el parlamento pero nunca se convirtió en alternativa frente a los adecos y copeyanos. Otro tanto aconteció con Raúl Ramos Giménez, José Manzo González, José Ángel Ciliberto y Manuel Alfredo Rodríguez creadores del PRIN, pero también fracasados en su proyecto. Igual suerte le ocurrió al maestro Prieto Figueroa y Paz Galarraga. No alcanzaron el poder y sólo escombros han quedado de la tolda morada. La misma situación la vivieron Domingo Alberto Rangel, Simón Sáez Mérida, Américo Martín y Moisés Moleiro con el MIR. Jamás vieron cristalizados sus ensueños revolucionarios. Tampoco prosperaron los empeños de Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff y Freddy Muñoz. El partido naranja dirigido por Felipe Mujica, es sólo una entelequia radicalmente diferente a como fueron sus orígenes.

Los partidos ahora, muy debilitados, extienden sus manos a la sociedad civil que sin distingo ninguno considera a la unidad como única vía para mirar al futuro con esperanza.

Tiempo.