Viernes de un Andariego

Viernes de un andariego

18 mayo, 2018 | 11:39 am

El régimen autoritario le dio “puerta franca” a todas las modalidades de la corrupción y los resultados de esa maléfica conducta, están a la vista de todos quienes la quieran ver: hambre, muerte, privaciones y desolación. Un desafortunado espectáculo al que también se suman las infinitas dificultades que ahora enfrenta el gobierno para encontrar los bastimentos que habitualmente se requieren para enfrentar los exigentes desafíos de la vida. De poco ha servido el oceánico apabullamiento propagandístico que viene poniendo en marcha el oficialismo para intentar disfrazar los estragos que permanentemente nos acechan y que día tras día se acrecientan. Las posibles fuentes de suministros escasean y también sucumben las reservas financieras para adquirirlas por las evidentes precariedades que a lo largo de este período “revolucionario”, han mostrado sus erráticas conductas económicas. Sin amigos importantes en el mundo, bajo un permanente asedio internacional, con la amenaza de que en poco tiempo se incrementen las sanciones foráneas y con una gruesa parte de sus compatriotas en contra, resulta difícil que alguien, salvo sus validos bien tarifados, apuesten por la sobrevivencia del régimen. De muy poco han servido las tentativas de validar con una farsa electoral su rotundamente desmentida vocación democrática, porque ya el mundo entero conoce de la absoluta ilegalidad de ese torneo desde que el mismo fuera convocado por una asamblea constituyente ilegítima. Las multitudinarias concentraciones que alguna vez llegara a liderar el difunto “comandante eterno”, nunca volvieron a repetirse. Ni los bailes, ni los desangelados e insustanciales discursos del aspirante a la reelección, concitan el fervor y el entusiasmo de quienes a menudo se sienten obligados por la amenaza de perder sus trabajos y las bolsas de comida, si se niegan a participar en esos siempre escuálidos eventos.

“-Todo esto que sucede —opina nuestro amigo— no es otra cosa que un inmenso sainete. Un calco muy malo de cosas que ya se han visto y que indefectiblemente nos conducen a la ruina absoluta. Nada alentador para entusiasmar a nadie y mucho menos que nos hagan imaginar esperanzadoras promesas de futuro”.

Ya pareciera algo ritual el modelo de campaña que se viene realizando. Al desnudo siempre quedan los costosos alquileres de vehículos en todo el país para las movilizaciones de las personas, el modesto condumio que se ofrece a los asistentes y el pago a los participantes, que no siempre llega a concretarse.

Mientras esta bufonada prosigue, el mundo se le hace cada vez más difícil a este régimen. Los altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos, incluyendo al propio Presidente Trump, prosiguen amenazando con la extensión de las sanciones en contra del gobierno de Maduro y otros muchos de sus “próceres”. De igual manera lo han repetido, en distintos escenarios, los líderes de la Unión Europea. El paisaje, además, se ha tornado bastante desolador por la insistente prédica democrática de los países más importantes e influyentes del continente. Nicaragua, uno de sus socios más notables, ingresó de repente a un ciclo turbulento que presagia el inevitable hundimiento de Ortega y su mujer, y tan solo Cuba, Bolivia y alguna que otra insignificante isla del Caribe, todos con muy poco valimiento en la escena internacional, son los que sirven de frágil apoyo para el modelo político y comunista de Venezuela.

Difícil la sobrevivencia.