Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

13 abril, 2018 | 12:00 am

Uno pudiera imaginar que se trata, simplemente, del empleo de ciertas y ocultas habilidades para lograr el incremento de sus caudales malhabidos, pero existen casos que, sin querer queriendo, traspasan las fronteras de la credibilidad. Durante este régimen diabólico, la corrupción jamás había llegado a los niveles de perversión que en estos tiempos malos ha alcanzado, pero con el añadido de que ahora ha encontrado “puerta franca” -así la llaman en los trasteos de la fiesta brava- en todos los intersticios más recónditos de la administración. Cualquier pobretón de antaño, de aquellos malvivientes que todos conocimos antes de la “revolución”, no tiene ningún empacho en exhibir impúdicamente sus nuevas opulencias que, por supuesto, contrastan groseramente con todas las carencias que ahora agobian al resto de los venezolanos. Lujos, viviendas muy costosas, viajes y exquisiteces en las comidas y bebidas espirituosas, ya se han convertido en suerte de rituales para quienes forman parte de la comparsa oficialista.

-A esos “revolucionarios” –comenta con sorna nuestro amigo de siempre- les rinde mucho el dinero.
Y debe existir un poco de verdad en esa conjetura. Una de las hijas del “líder eterno”, el principal protagonista de esta hecatombe que padecemos, llegó a decir que su cuantiosa fortuna y que según las redes que promocionan la versión, era comparable con la del difunto Nelson Rockefekker, un “gringo” que toda su vida estuvo dedicado al exigente mundo de los negocios y llegó a ubicarse entre los más ricos del planeta, venía del emprendimiento. Ahora, la heredera del “clan Chávez” -todos “muy afortunados”- confiesa que sus caudalosas posesiones son el producto de las ventas de bisutería que ella acostumbra mercadear. Cosas difíciles de asimilar, sobre todo cuando se toma en cuenta los humildes orígenes de la familia, cuyo máximo exponente hablaba de sus privaciones en la niñez e involucraba a buena parte de su parentela.

-Son demasiados los “próceres” del chavismo que de un día para otro –se alarga la conversa- se transformaron en prósperos magnates, que rivalizan con las élites más encumbradas del mundo financiero. Y claro, todo tiene su comienzo en su incontenible vocación para el empleo de las más diversas modalidades de la corrupción.
Son las redes sociales las que habitualmente dan cuenta de los manejos que aquellos “hombres nuevos” suelen protagonizar con los dineros robados al país. Algunos de ellos, enriquecidos desde los inicios de este aborrecible gobierno, ya forman parte de una élite económica solo comparable con la de los jeques árabes, los integrantes de las casas reales de Europa y los magnates norteamericanos y de otros países desarrollados.

Entre esos especímenes figura el famoso teniente Andrade, un personajillo que hizo su fortuna en los comienzos del régimen donde, entre otras posiciones, ocupó la Tesorería de la Nación. Según las redes, Andrade integra la cofradía de los superpoderosos: tiene una vida plena de opulencia, pero ahora, a semejanza de otros muchos compañeros suyos, también muy prósperos, se encontró frente a las medidas anticorrupción, decretadas por el gobierno americano y otros países de Europa. Aspiran ellos que los males cometidos sean reparados y que los capitales malversados sean oportunamente repatriados a un país que, como el nuestro, se encuentra en completo estado de agonía.

Un día.