Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

9 marzo, 2018 | 12:00 am

La repulsiva conducción de este régimen y una eventual injerencia de los marines, han incrementado toda suerte de conjeturas en torno a un episodio de esa naturaleza. Son variados los ejercicios mentales que se vienen elaborando en relación con un incidente muy pocas veces visto en la historia de nuestro país. El tema lo puso de bulto el propio presidente Trump, quien fiel a su estilo político no pareciera haber rectificado, hasta ahora, su posición. Por lo demás, todo el mundo conoce buena parte de los insultos que el régimen usualmente formula en contra del “imperio”, que solo procura ayudarnos en esta desventurada situación en la cual nos encontramos. Frente a esta nos encontramos absolutamente inermes, pero padeciendo las feroces mordeduras del hambre, la muerte y toda especie de necesidades, lo que ha llevado a millones de compatriotas a buscar un refugio más o menos seguro, en otras latitudes de la Tierra. Ya son veinte años de pesadumbre que nos ha proporcionado infelicidad, tristeza y una infinita y contagiosa decepción. A pesar de las repetitivas e intrascendentes frases de Maduro y sus cancerberos, restándole importancia a las medidas de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y las naciones más desarrolladas e importantes de este continente, uno tiene que pensar –y no podría ser de otro modo- que la procesión es viajera en sus entrañas y que en todo caso se trata de un estilo político, ya estrenado previamente por todos los sistemas totalitarios que existieron sobre el planeta, y que solo consternación y tristeza han dejado como saldo. Son en realidad muchos los hechos que llaman la atención y demuestran el grado de preocupación que el régimen “chavista-madurista” tiene en estos tiempos aciagos frente a las decisiones que pudieran adoptarse para darle cumplimiento a la oferta que formulara el presidente Trump para ofrecerle viabilidad a un nuevo proyecto político que garantice la libertad, la democracia y la paz. El viaje súbito del ministro Padrino López para participar en un desfile militar en Moscú forma parte de ese inescrutable mundo de conjeturas, que hasta el momento, no encuentran explicación. Caminan por ese mismo sendero unas declaraciones de Pedro Carreño, constituyente y extitular del Ministerio del Interior, según las cuales se habría puesto especial esmero en potenciar las calidades de nuestra Fuerza Armada, en el caso de una eventualidad como la que dio origen a este comentario. El enemigo para el gobierno es el “imperio”, y en esa travesía no existiría un camino medio.

Uno –comenta nuestro amigo- tiene necesariamente que evocar las jaquetonerías de Saddam Hussein y el coronel Gadafi, ambos estrechamente vinculados a esta “revolución” y también por supuesto a Chávez y Maduro, todos en duelo verbal permanente con los Estados Unidos. A Hussein lo derrotaron groseramente en Irak, después de haberse incautado de la producción petrolífera de Kuwait. Muy poco tiempo después, una soga de ahorcamiento pondría punto final a su existencia, que tanto sufrimiento produjo entre los vecinos de aquel antiguo territorio. Con el coronel Gadafi, quien estuvo durante varios días en Miraflores, ocurrió algo muy semejante. Los perseguidos de Libia se cobraron con creces las ofensas cometidas en su contra y el cuerpo del mandatario, completamente despedazado, se estuvo exhibiendo durante algún tiempo por las cadenas mundiales de TV. No encontraron ningún apoyo en su tránsito hacia el más allá. Ni la Guardia Republicana, reputada como una fuerza eminentemente represiva, ni tampoco los lugartenientes de Gadafi hicieron algo para mantenerlos a salvo.

Sería excesivamente difícil formular conjeturas confiables sobre lo que pudiera suceder en un futuro próximo, con las relaciones que mantenemos con el “imperio”. Lo trágico es que en muchas latitudes de la Tierra ya se han probado suficientemente sus armas y la calidad de sus combatientes y ello jugaría muy poco a favor del régimen, en el caso de una contingencia de ese tipo.

¿Qué hacer –se pregunta el amigo- si uno de esos suntuosos portaviones cargados de equipamiento bélico de última generación llegase cualquier mañana a una de las costas venezolanas para hacer realidad la prédica de Trump?

Una respuesta rápida sería para la gente del gobierno la de echar a correr. Otras alternativas no tendrían ningún valor si la persistencia fuera la de mantenernos en esta agobiante situación.

Así están las cosas.