Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

23 febrero, 2018 | 8:03 am

El destino que les espera, aún sin quererlo, es el de convertirse en melancólicos parias, deambulando por un mundo donde muy poco se les aprecia. Es, ni más, pero tampoco menos, el futuro incierto que se avizora para muy buena parte –las excepciones son pocas- del “procerato” del régimen que demolió a Venezuela y la convirtió en feudo blindado para sus perversiones. Es suficientemente claro que las medidas y acciones de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y los países más importantes y democráticos de esta parte del mundo, fueron el más oportuno detonante para brindarle impulso a esa inmensa marejada de aversión que contra los promotores de esta hecatombe que ahora nos asfixia a todos, se respira en los más variados lugares del planeta. Son realmente patéticas las versiones que diariamente se reciben sobre las explicables reacciones de repulsa que, contra esta montonera de malhechores, se escenifican en diferentes lugares del mapa civilizado y, en muchos de ellos, atizados por los propios compatriotas que se han visto obligados por el hambre a buscar los caminos extranjeros, en tentativas que pudieran garantizar la sobrevivencia. Tal vez uno de los más recientes y publicitados casos fue el del propio ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, quien ya en España había sentido con sus familiares cercanos las mordeduras del desprecio, por su reprochable fidelidad a un gobierno que solo ruina, muerte y desencanto nos ha deparado.

En Costa Rica también se encontró con las puertas cerradas. Las autoridades del pequeño país centro americano, no consideraron prudente brindarle cobijo a una familia marcada con el rótulo de la infamia y muy a pesar –es de suponerlo- de los cuantiosos recursos que para garantizar una existencia holgada, seguramente llevaba en sus alforjas. Ya, anteriormente, un alto oficial de la Fuerza Armada –dicen que su nombre propio, fue cambiado por otro-, protagonizó también un publicitado incidente en la vecina Aruba, pero la intervención del régimen ante el gobierno de Holanda, impidió que fuera procesado por sus presuntos nexos con el tenebroso mundo del narcotráfico.
-Pareciera –comenta el amigo- que las vías de escape para este malandraje, tanto cívico como militar, se han ido reduciendo notablemente. Ellos, bien equipados con dólares y euros, ganosos siempre de exhibir su opulencia en los mejores sitios de diversión en América y Europa, ya no tienen la oportunidad de disfrutar de los millonarios bienes que han estado acumulando con los asaltos al erario público, el comercio de estupefacientes, la represión y el desconocimiento de nuestra Constitución. A ellos, que les gusta tanto el lujo y el confort, solo les han quedado abiertas las posibilidades de refugio en Cuba, Nicaragua, Bolivia, Rusia o Corea del Norte, destinos muy poco halagadores para sus pretensiones de nuevos ricos.

Sin duda alguna que determinados beneficiarios del jugoso “botín revolucionario”, que instauró el “eterno” Hugo Chávez, ya han sido alcanzados por algunos gobiernos civilizados y democráticos, sobre todo el “gringo”, y ya purgan largas condenas y también las expropiaciones de sus engordes financieros, pero la inmensa legión de depredadores –unos, por supuesto, más ostentosos que otros-, se encuentran entre nosotros todavía acumulando riquezas malhabidas, pero dominados por la sobrecogedora inquietud de no saber hacia dónde enderezarán sus pasos.
Un camino sin retorno.