Viernes de un Andariego

Viernes de un andariego

19 enero, 2018 | 12:00 am

Olmedo Lugo

 

En medio de esta inmensa hecatombe que estamos viviendo y que nos tiene a todos confinados en la pobreza y la desesperación, constituye una atrocidad cercana a lo demencial, el habitual predicamento del régimen según el cual estaríamos habitando el mejor de los mundos. De acuerdo con la insistencia de Maduro, Venezuela tendría el perfil de una potencia y, según sus cancerberos más cercanos, en el país no existiría necesidad de alguna ayuda humanitaria, porque estaríamos provistos de todo cuanto necesitamos para satisfacer nuestros requerimientos más importantes. En ningún momento de nuestra historia habíamos visto tanto cinismo y despropósito y tampoco un descaro tan lacerante, cuando todo un planeta está presenciando los males irreparables e inocultables que estamos sufriendo. Quizás tampoco, nunca como hasta ahora y caminando sobre todas las dificultades, el reclamo de un país para un cambio en la conducción del Estado, había sido tan consistente y apremiante. La hambruna, la muerte y la desesperación, tienen en estos tiempos malos un solo sendero que, forzosamente, habrá de conducir a un régimen de transición que siente las bases sólidas para el retorno de la vida en democracia, que alguna vez conocimos. Si como se había pronosticado, las negociaciones de Santo Domingo se convirtieron en fracaso rotundo, todos ya sabemos que al margen de los propósitos represivos del gobierno, aún no se han inventado las vallas suficientes para la contención de las aspiraciones de todo un pueblo que, con explicables motivaciones, se niega a morir inerme por el solo capricho de un grupo de forajidos que quieren eternizarse en el poder, por el simple goce de sus innegables beneficios.

 

-Ya las respuestas de un pueblo –es el comentario de nuestro amigo- han comenzado a materializarse a todo lo largo y ancho del país. Las protestas y saqueos, las interrupciones viales por todas las carencias existentes y el largo listado de muertes, heridos y detenciones, se han vuelto irremediablemente cotidianos. Son síntomas evidentes de que las cosas ya están fuera de control y que nuestros compatriotas saben que la resistencia, con todas sus expresiones, puede ser el camino más expedito para recuperar la confianza y rescatar al porvenir.

 

Cualquiera puede percatarse de que la situación es difícil y comprometida, pero se trata, a fin de cuentas, de ponerle un término a una pesadilla muy terrible, que solo precariedades de toda naturaleza nos ha proporcionado. El gobierno se encuentra extremadamente debilitado, tanto por el asedio internacional que desde distintos lugares de la tierra se le ha impuesto, como por sus querellas intestinas y la publicitada deserción de muchos de sus congéneres de origen, que ahora también reclaman el cese de la hegemonía. Lo más llamativo es que uno de éstos últimos, el expresidente de PDVSA, Rafael Ramírez –ahora prominente adversario-, pareciera tener todo el grueso arsenal de recursos económicos con los que el régimen y el PSUV contaban para la supervivencia.

 

Uno, como cualquier compatriota, duerme y sueña con las cosas que habrán de llegar cuando retorne la civilización. ¡Ojalá!

 

P.D. El domingo 28 de enero, en horas de la mañana y en la iglesia de Las Mercedes, se oficiará la misa tradicional en homenaje a la Virgen de la Paz, patrona de los trujillanos. Todo el paisanaje acudirá a la ceremonia para pedir, entre otras muchas cosas, que nos libremos de esta dramática y abominable situación que estamos padeciendo.