Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

15 diciembre, 2017 | 12:00 am

Olmedo Lugo

 

 

Era imposible pensar que los previsibles resultados de las elecciones municipales, pomposamente muy alabados por el “procerato” del régimen, pudieran, de alguna manera, ocultar los estremecedores efectos de los escándalos de corruptelas que se han hecho excesivamente visibles en los últimos tiempos. Ellos están allí, completamente invictos, y a la vista de todo el mundo. Por anticipado se sabía que la abstención se convertiría en la reina absoluta de esa cuestionable jornada, y que muy a pesar de las groseras tentativas del ventajismo oficialista, se mantiene incólume la evidencia de que mayoritariamente el país aspira a cambios radicales y perentorios para la conducción de nuestra cosa pública. El notable descenso en los niveles de participación en estos comicios, habla claramente de una extendida decepción que constantemente se expande ante la carencia de conductas políticas consistentes, y capaces de devolverle la esperanza a tantos millones de compatriotas inermes, que se ven expuestos a las acometidas terribles de todas las carencias imaginables, y donde el hambre y la muerte despuntan como sus más tenebrosos exponentes. Hay desánimo colectivo, y también la demanda proclamada a grito abierto de que se imaginen y elaboren novedosas fórmulas de conducta, capaces de enderezar los entuertos cometidos y poder así recobrar la pujanza y el coraje que se llegó a poner de relieve en otras tantas ocasiones, preñadas de desgracias y desamparos. Todos presentíamos que los resultados comiciales diferirían muy poco de lo que en realidad ocurrió. El ventajismo clientelar; el derroche utilitario, aunque un tanto menguado de los recursos públicos; la perversión de los poderes públicos, en primer rango el CNE, y el amparo ideologizado del estamento militar, todo ello aliado con el llamamiento abstencionista opositor, no podían presagiar resultados distintos a los obtenidos. Figuras y sectores que transitoriamente trataron de suplantar a la MUD, fracasaron en esa tentativa, tal como ocurrió con el sobrevenido y poco fiable Manuel Rosales en el Zulia.

 

-A pesar de que una buena mayoría de alcaldías cayeron en las manos del PSUV, -es el comentario de nuestro amigo- todo el mundo sabe que la más denigrante ilegitimidad es el manto que los recubre. Se eligieron sin el concurso de las mayorías, y sus protagonistas entienden que un día no lejano, una contundente victoria popular y democrática, fielmente apegada a nuestra Constitución, los pondrá nuevamente en su lugar.

 

En cualquier caso, los factores opositores están ahora obligados a imprimirle correcciones notables a buena parte de sus conductas. Solo la amplitud en la búsqueda del mejor concurso humano, será el camino para poner nuevamente a tono las aspiraciones de los compatriotas que aspiran a formas civilizadas de existencia, y pongan fin a esta cruel pesadilla en la que estamos todos sumidos.

 

-“Todo el que va a morir se estira”, es lo que enseña el adagio popular y que emplean mucho los campesinos de Carache, en Trujillo y es un poco de esto, lo que acontece en estos tiempos al régimen.

 

P.D.: La esperanza nunca tiene un final y por ello, nuestro deseo es que todos prosigamos en la tarea de conservarla en pie. En estos días navideños es buen momento para el alimento del espíritu, y pensar sinceramente que están por llegar mejores días para el cultivo de todos los sueños, más nobles y valederos. ¡Felicidad para todos!