Quinto Día Online
20 de Octubre del 2017

Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

Olmedo Lugo

 

 

Son muchos y también muy preponderantes los “enemigos” que ha estado cultivando el régimen, durante esta oscura y siniestra travesía de dos décadas por el poder que, afortunadamente, ya pareciera en la vía de su extinción definitiva. Y entre ese inmenso cúmulo de aversiones que ha cosechado, la iglesia venezolana, la cristiana, apostólica y romana, ha sido tal vez la que mayores y más insistentes contratiempos terrenales le ha estado ocasionando. Con una constancia ejemplar, los pastores de la Iglesia Católica venezolana, en sus distintas jerarquías, no han tenido un receso en su tenaz empeño en denunciar los múltiples abusos e ilegalidades que el gobierno se empeña en cometer. Ellos, con humildad, franqueza y señorío, no han cesado en esta etapa tenebrosa de nuestra historia, en reclamar la restitución de los valores democráticos hoy en día conculcados y, por supuesto, exigir el retorno al mundo de la libertad, la paz y la justicia que alguna vez todos nuestros compatriotas disfrutamos. Dicen algunos especialistas, que en estos tiempos malos, el clero venezolano sólo pudiera encontrar comparación con la encomiable obra de la Iglesia chilena, durante los atroces años de la tiranía “pinochetista”. Pero en el caso nuestro, el llamado “chavismo” ha sido mucho más contumaz y opresivo contra los persistentes cuestionamientos que se le formulan desde las más diversas instancias del clero nacional. Ninguna de las incontables arbitrariedades que suele cometer el régimen y que afianza su condición de instrumento dictatorial, ha quedado sin respuesta por parte de los pastores venezolanos. Por supuesto que también el régimen nunca ha vacilado en lanzar sus dardos envenenados contra los clérigos del país y ello, inclusive, sucedió con prelados eminentes, como los que ofrecieron auxilio personal y espiritual al “eterno”, cuando fuera aventado del poder por una indeseada y nunca bien explicada conjura que entonces encabezó el industrial Carmona Estanga.

 

-Ahora, en estos días decisivos –uno escucha el comentario a orillas de un mostrador- la Iglesia, desde sus más altas jerarquías, ha llamado a todos los venezolanos a sufragar masivamente en las elecciones regionales. “Es –ha dicho el cardenal Urosa Savino- una vía para expresar el rechazo al gobierno”. Cree el príncipe de la Iglesia que mientras mayor sea el número de sufragantes, sería más difícil para el gobierno ocultar sus resultados, tal como sucedió en los pasados comicios parlamentarios.

 

La verdad es que este gobierno, con sus erráticas conductas, ha topado con muchos adversarios, pero no todos ellos, como es particularmente el caso de la religión mayoritaria del pueblo, tienen la oportunidad de utilizar el púlpito para expresar con su contundencia acostumbrada, todos los reparos que le merece una gestión gubernamental inscrita entre las peores y más condenables que ha tenido el mundo y, especialmente, Venezuela.

 

Todos conocemos la malquerencia que el régimen totalitario frecuentemente ha tenido en contra de nuestros prelados, y existen evidencias visibles, de tantos atropellos cometidos por sus parciales. Pero lo malo para ellos es que siempre, en medio de las más crueles contingencias, siempre prevalecerá la verdad.

 

El adversario es temible.