Quinto Día Online
24 de Septiembre del 2017

Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

Olmedo Lugo

 

 

El odio, el resentimiento y la venganza, han sido los signos distintivos de este régimen, en su ya muy larga travesía por el poder. En esta trágica y repulsiva etapa, jamás se han permitido algún receso para dejar a un lado esa innata propensión que para el mal a menudo han exhibido desde los tiempos inaugurales del “eterno”, hasta este último periplo, protagonizado por quienes se dicen sus “hijos”, y también continuadores de su deleznable obra. Ha sido toda una despreciable secuencia de atropellos, abusos, depredaciones e inequidades, donde nunca han faltado el hambre y las privaciones y, por supuesto, la violencia y la sangre inocente de quienes por los infortunios de la vida, llegaron a toparse con sus arremetidas homicidas. El ahora difunto “comandante supremo”, inauguró la escalada del odio ofreciendo fritangas con las cabezas y entrañas de sus adversarios que después, con los vientos de la vida, llegarían a convertirse en mayorías indiscutibles. Luego, con el incesante crecimiento de la bonanza, economía alimentada con los precios del petróleo, las oleadas de depredadores, con todas las modalidades de la rapiña escudadas en las más oscuras y oprobiosas complicidades, hicieron su diabólica aparición hasta conducirnos a la triste y desoladora condición en la que ahora estamos: el país con las mayores carencias del planeta. La desaparición de aquel maléfico engendro barinés pareciera haberle dado mayores alientos a sus continuadores en las actividades de exterminio para sus oponentes. Todos los artilugios imaginables han sido puestos en práctica para impedir que el pueblo mayoritario, por la vía pacífica y electoral, escoja el camino que llevaría a la restauración de la democracia y el disfrute de todos los bienes que alguna vez convocaban la envidia del resto de los países, ahora todos prósperos, de este continente. Todas las trabas anticonstitucionales han sido desplegadas para impedir el referendo y ahora las elecciones regionales. El TSJ y el CNE se han convertido en una suerte de comandita auspiciada por el gobierno, para cortarle todas las vías de expresión a la disidencia, que con toda seguridad y en condiciones de normalidad, rescatarían para la causa de la civilidad y la decencia a todas las gobernaciones de Venezuela.

 

-El temor a perder aplastantemente –afirma nuestro amigo- los tiene sumidos en la desesperación. Tienen los ojos del mundo puestos en sus actuaciones y saben que sus adversarios tienen el potencial necesario para enfrentar sus truculencias, tal como ocurrió en los comicios parlamentarios. Un gobierno completamente a la defensiva, por la repulsión que en todo el universo convoca, tiene muy pocas posibilidades de enfrentar con algún éxito este tipo de compromiso que tiene por delante. Ya todos ahora, civiles y militares, con las alforjas repletas, quisieran tener a mano alguna salida para disfrutar en algún lugar de la tierra el producto de tantas trapisondas cometidas.

 

Ciertamente que las opciones para tantos depredadores parecieran estar cerrándose con inusitada celeridad. Nadie se deja amedrentar por los mamotretos que inventa la constituyente ilegítima que pretende suplantar a la Asamblea Nacional, electa por todo el pueblo. No hay temores, pero sí muchas ganas de constituir un nuevo y esperanzado futuro.

 

Ya no intimidan a nadie.