Quinto Día Online
13 de Diciembre del 2017

Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

Olmedo Lugo

 

 

Cuatro lustros consecutivos prodigándoles desdichas de toda índole a sus compatriotas, no podían culminar para el régimen de otra manera diferente a la soledad. Y ese, precisamente, es el drama que en estos tiempos plagados de dificultades, enfrenta el gobierno que un día malo instauró el difunto “comandante eterno”, y que ahora, en manos de su presunto hijo, Nicolás Maduro, está mirando impávido el estrepitoso derrumbamiento de todos los caminos para la sobrevivencia. Es cotidiana la repulsa que convoca su desatinado accionar, como planetaria también es la permanente sumatoria de voces de condena que provienen desde los más recónditos lugares de la tierra. Muy diferente, por supuesto, los gestos y actitudes solidarios que con su retórica aluvional y engañosa, propiciaba en sus estrenos el retorcido hijo de Barinas, con el hueco e intrascendente palabrerío que de manera desmedida y vulgar emana de labios de un personaje que por sus inmensas y conocidas limitaciones, jamás tuvo los merecimientos para confiarle los destinos de un país. Entre nosotros cada día son más gruesos y voluntariosos los estancos de hombres y mujeres que claman por el cambio de gobierno y de modelo político. También puertas afuera de nuestras fronteras, permanentemente la sumatoria de reproches y frases de condena contra el régimen y sus sanguinarios y represivos esfuerzos para retener el poder, no parecieran tener precedentes históricos. Las pocas voces de apoyo y de respaldo, generalmente por intereses crematísticos, podrían contarse con los dedos de una sola mano, aunque algunas de esas actitudes marchan directamente hacia su extinción. La farsa excesivamente grotesca de la Constituyente, por todas las secuelas que se conocen, solamente ha servido para imprimirle un mayor oxígeno a la malquerencia colectiva y, como es de suponer, le ha brindado entusiastas alientos a la incesante rebeldía de calle que cada vez se vuelve más sólida y combativa, entre la inmensa legión de venezolanos que aspiran a un mundo mejor que éste horripilante ensayo que tenemos.

 

-Ninguna trapacería ni amenaza del oficialismo –es lo que piensa el amigo- podría detener de algún modo la voluntad de la Venezuela decente, que está dispuesta a enfrentar todos los desafíos para darse un nuevo modelo de gobierno. En esa inevadible empresa nos acompaña el mundo entero, y es un beneficio aliciente para todos los que estamos propiciando la paz, la libertad y todos los bienes de la democracia.

 

En verdad que muchos compatriotas le restan importancia al empeñoso y solidario esfuerzo de la cúpula militar, muy diestra en los delitos de corrupción y el narcotráfico, porque existe la seguridad de que muchos estancos del componente castrense, los mismos que junto a sus familiares sufren las penurias impuestas por el oficialismo, están conscientes de la necesidad de un cambio diferente al modelo cubano que pretenden imponernos.

 

-Cada día que pasa –prosigue el amigo- el régimen se aprecia más desacertado y raquítico. Los súbitos cambios ministeriales, difíciles de medir cualitativamente, demuestran una incoherencia y orfandad jamás conocida por el país. Y en medio de tantas soledades y acechanzas, es muy difícil vivir.

 

Bríos y fe para la batalla final.