Quinto Día Online
29 de Junio del 2017

Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

Viernes de un Andariego

Olmedo Lugo

 

Ese abominable aluvión de conductas erráticas y disparatadas no podían tener una culminación diferente a lo que todos los que hemos sido sus víctimas, dentro y fuera de nuestras fronteras, ahora estamos observando: un régimen completamente vencido y acorralado por los mismos integrantes de una sociedad que alguna vez, por los malabarismos del destino, llegó a brindarle su confianza. Ya el autoritarismo cívico militar, como algunos le llaman, ha quedado a la intemperie, imposibilitado completamente para elaborar políticas capaces de garantizar su sobrevivencia, y expuesto por todos los flancos al acecho de las grandes mayorías del país que sólo aspiran a que las más elementales modalidades de la democracia se pongan en vigor para propiciar los cambios que con toda celeridad se vienen reclamando. Los testimonios de la calle son extremadamente consistentes como para que con el acostumbrado arsenal de promesas y mentiras del oficialismo, se pueda contener la voluntad de un pueblo esperanzado en que ya están dadas las condiciones para ponerle término a una diabólica situación que sólo nos ha deparado miseria, hambre y muerte. Ni las bombas lacrimógenas ni tampoco las balas disparadas arteramente por los cancerberos del régimen contra compatriotas civiles y desarmados, han sido suficientes para sofocar las llamaradas de rebeldía que han prendido en el corazón de una Venezuela que, quizás, nunca llegó a imaginar que un grupete de forajidos tenía la capacidad necesaria para convertirla en la tragedia que es hoy en día.

 

-Nada de lo que haga el gobierno –escucha uno el comentario- puede estar direccionado para impedir su absoluto derrumbamiento dentro de un escenario de repudio universal, como ha quedado demostrado en estos últimos tiempos. Ha quedado al desnudo que, a pesar de las recurrentes amenazas de la cúpula gobernante y sus acólitos civiles y militares, no existen dispositivos suficientes para impedir que afloren en todos los confines del país, las voces de protestas y el llamamiento para un cambio.

 

Ciertamente pareciera que se trata de un alud incontenible que cotidianamente suma adeptos en todos los estamentos de la sociedad, que pareciera ya estar incapacitada para claudicar en la defensa de sus derechos a la libertad, la justicia, la paz y la civilidad.

 

-Nadie, salvo los grupúsculos tarifados, armados y sanguinarios, estaría en capacidad y disposición de apostar algo a favor de este despreciable régimen. El repudio que le acompaña dentro y fuera de nuestras fronteras –se alarga la conversa- está a la vista de quienes lo quieran ver. Las versiones periodísticas que circulan por el mundo, desafiando la censura oficial, hablan de las calamidades que nos abaten y también del contundente y mayoritario respaldo que han alcanzado las manifestaciones callejeras de un pueblo completamente agotado por tantas y tan diferentes calamidades que le ha deparado el “socialismo siglo XXI”.

 

Lo cierto es que ni la represión, ni tampoco la mentira para intentar sofocar la rebelión, le han dado dividendos positivos al gobierno de Maduro. Por el contrario, sigue en pie la demanda de una fecha electoral y general, la libertad de los presos políticos, la plena autonomía de la Asamblea Nacional y el respeto a todo el dispositivo constitucional.

 

El día está por llegar.