Quinto Día Online
23 de Enero del 2017

Destacada

Venezuela y el pragmatismo de Trump

Venezuela y el pragmatismo de Trump

Analistas de distintas áreas coinciden en que el nuevo gobierno del multimillonario Donald Trump seguiría la línea de sanciones a funcionarios, empresarios y militares, ya establecida por Obama, especialmente por casos de corrupción, narcoterrorismo y Derechos Humanos

 

Para un diplomático consultado en este trabajo, es sospechoso que el gobierno venezolano “haya sido tan cauteloso en no dar ninguna de las declaraciones-espectáculo que está acostumbrado a realizar, sin comentar las críticas duras de Trump”. Sin embargo, otra de las fuentes consultadas cree que a nivel discursivo Estados Unidos se mantendrá como “el enemigo preferido desde el punto de vista propagandístico”, para el gobierno venezolano

 

 

Jaime Garvett

@JaimeGarvett

 

 

Donald Trump ya es oficialmente el presidente número 45 de los Estados Unidos. Las miradas están puestas, hoy más que nunca, en las decisiones que, desde la Casa Blanca, comenzará a tomar el controvertido empresario devenido a político, quien llega a la primera magistratura estadounidense luego de transitar un espinoso camino en una campaña presidencial llena de acusaciones, escándalos y encuestas en contra, que hasta el último minuto dieron a su contrincante, la experimentada Hillary Clinton como ganadora, logrando otro de los momentos electorales del 2016, junto a los batacazos ocurridos en los referéndums por el Brexit en Inglaterra, y por el acuerdo de paz, en Colombia.

 

Latinoamérica fue uno de los temas que más recelo causó en el discurso de campaña de Trump. Las fuertes acusaciones a México aún resuenan y siguen generando una polémica que quizás sea más ruido que nueces.

 

Sobre Venezuela, Trump no se escondió y en un discurso en Florida, el para entonces candidato republicano expresó que “es un hermoso, vibrante y maravilloso lugar, pero están teniendo problemas y Miami está construida con el duro trabajo de gente venezolana increíble. Pero han sido heridos terriblemente por los socialistas y el próximo presidente de los Estados Unidos debe mostrarse en solidaridad con toda la gente oprimida en nuestro hemisferio, y nosotros vamos a estar con los oprimidos, y hay muchas personas oprimidas en Venezuela. Ellos anhelan ser libres, ellos anhelan ser ayudados. El sistema es malo, pero su pueblo es grande, ¡grande! Son un gran pueblo”, dijo Trump ante unos emocionados seguidores, entre los que se encontraban no pocos venezolanos “de la sección del Doral”, como el mismo Presidente expresó.

 

Sin embargo, se trata de una declaración de intenciones que no deja nada en concreto.

 

Por otro lado, la actitud de Trump hacia líderes como Vladimir Putin, da algunas claves sobre lo que puede ocurrir si se registra una lógica diplomática, pero analistas coinciden en que habría que esperar.

 

El periodista venezolano radicado en Florida, Casto Ocando, escritor del best seller Chavistas en el Imperio, comentó para este artículo que en el caso de los funcionarios venezolanos investigados y sancionados en Estados Unidos, “no cambiará, de hecho, Obama renovó las sanciones por un año más y con Trump se arreciarán estas políticas”. Ocando también considera que hay que tener en cuenta el hecho de que el nuevo Presidente estadounidense dará marcha atrás a algunos aspectos de la normalización de relaciones con Cuba, lo que podría afectar aún más las ya deterioradas relaciones con Venezuela.

 

Por su parte, la abogada y experta en seguridad y defensa, Rocío San Miguel, cree que es errada la expectativa que hay en Venezuela sobre las preocupaciones de Estados Unidos, pues este país “tiene prioridades en materia de seguridad y de política exterior, dentro de los cuales no se encuentra Venezuela”.

 

San Miguel cree que al gobierno de Venezuela le sigue viniendo “como anillo al dedo” seguir usando a Estados Unidos como excusa para sus posturas o campañas: “Sin duda, es el enemigo preferido desde el punto de vista propagandístico y además que le ha funcionado muy bien porque es un distractor que ocupa centimetrajes medios, sobre todo en esos blancos y negros en los que convierte el oficialismo su andamiaje discursivo”.

 

Ocando y San Miguel coinciden en que este año podría ser importante en la agenda internacional de Derechos Humanos en su mirada hacia Venezuela. Destaca el periodista que en este ámbito, la lupa estará puesta también en temas de corrupción y narcoterrorismo, “enfocándose no sólo en militares, sino en empresarios y funcionarios corruptos”.

 

Para el economista y director de Ecoanalítica, Asdrubal Oliveros, el ojo estadounidense sobre Venezuela se sentirá en temas relacionados “a las violaciones de Derechos Humanos, al problema político, a las implicaciones de ciertos funcionarios con el narcotráfico, con el terrorismo, con operaciones ilícitas a nivel financiero y allí intervendrían tres elementos: Trump, el Departamento de Estado y el Congreso”, que deben conciliar una posición antes de tomar una decisión.

 

Al diplomático y ex embajador venezolano, Milos Alcalay, le llama la atención que los gobiernos chavistas y maduristas “que siempre actúan con una agresividad excesiva contra todo aquel gobierno, parlamento, personalidad o institución que se atreva a asomar la más leve crítica, en esta ocasión haya sido tan cauteloso en no dar ninguna de las declaraciones-espectáculo que acostumbra a realizar, sin comentar las críticas duras de Trump”.

 

Alcalay considera que esto se debe a dos circunstancias: la relación dependiente de Venezuela con Rusia, “ya que Putin ha iniciado con buenas declaraciones a favor del Presidente electo de los Estados Unidos, y probablemente piensen que un ataque frontal aislaría también a Venezuela de su aliado en Moscú. Y la segunda, porque de insultar al nuevo titular de la Casa Blanca, sabe que la reacción sería fuerte, inmediata y contundente”.

 

El reconocido diplomático refiere a las diversas oportunidades en las que Trump se habría referido críticamente al gobierno venezolano y destaca una reunión “que tuvo con expertos latinoamericanos en la Torre Trump, en la que el embajador Julio Ligurria, de Guatemala, le preguntó directamente sobre la detención arbitraria de Antonio Ledezma y Leopoldo López, y se mostró de manera muy directa preocupado por la situación futura de Venezuela”.

 

Pero Alcalay cree que hay que ser cautos en el análisis, pues para fijar una posición de Estado se deben concertar las posiciones del Departamento de Estado y el Congreso, además de atraer una opinión pública favorable. “Pero lo que sí parece cierto, es que la posición del status quo o de críticas aisladas muy puntuales, podría cambiar por una posición mucho más contundente en contra de regímenes totalitarios en América Latina, como los de Cuba y Venezuela, y probablemente Bolivia y Nicaragua, que son como ‘los últimos mohicanos’ de un socialismo del siglo XXI que colapsó por su carácter represivo, por su corrupción y por su ineficiencia”.

 

 

Economía e influencia rusa

 

La profesora Rocío San Miguel quiso dejar claro para este artículo, que “en los tres últimos años, Venezuela redujo en un 90% sus adquisiciones de armas, con lo cual hay que derrumbar el mito de ‘buen cliente’, en este caso con los rusos. Y en todo caso, si somos un buen cliente en este momento, es de China y no de Rusia. Más bien con Rusia se han establecido diferencias muy importantes en el incumplimiento por parte de Rusia de los contratos militares”. Agrega que la relación con Rusia no va a tener grandes cambios, “Putin es un pragmático que va a hacer uso de Venezuela en los términos en los que lo ha venido haciendo, es decir, escasamente nulos”.

 

Para el economista Oliveros, “Trump se perfila como un presidente muy proteccionista, de alguna manera eso hace que el tema del comercio global se pueda ver afectado, pero siendo Venezuela una economía bastante cerrada por las políticas que aquí se han diseñado y la presencia del control de cambio, ese proteccionismo de Trump de alguna manera no nos afectaría, como le puede afectar a una economía abierta como es el caso de México, Colombia, Perú o Chile, que son economías mucho más abiertas y de mayor competitividad”.

 

El director de Ecoanalítica cree que la relación Trump-Venezuela se mantendrá en el ámbito petrolero y en la política que en esta área desarrolle el nuevo presidente norteamericano, pues puede continuar o romper con la tesis de Obama de la autosuficiencia energética, lo que sí afectaría a Venezuela en términos de mercado, pues se trata de “nuestro principal socio comercial y adicionalmente, en los problemas de flujo de caja que tiene Venezuela, Estados Unidos es clave, porque es uno de los pocos que paga el petróleo a tiempo y en efectivo”.

 

 

Inestabilidad, pragmatismo, Irán y China

 

Para el politólogo y profesor de la Universidad Simón Bolívar, Daniel Varnagy, por el pragmatismo que lo caracteriza, Trump “va a entender que tiene que hacer un cambio en las relaciones con Venezuela, porque en este momento esto se define como un ‘equilibrio inestable’. Así que si va por el lado de la praxis, lo que va es a tratar de rescatar la gran cantidad de deuda que tiene Venezuela, que es de naturaleza privada en dólares para con las transnacionales que operan en los Estados Unidos y que se trata de dinero represado por el control de cambio”.

 

Para Varnagy no se debe olvidar que “China también entra a jugar junto a otro actor, que es Irán. Estados Unidos tiene una relación muy compleja con Irán, que a su vez es aliado de Rusia, China y todos ellos son aliados de Venezuela. Entonces cabe preguntarse en qué va a decidir Trump y hacia dónde va a dirigir esa balanza, pues él puede fácilmente decidir mejorar las relaciones con China, que es su gran adversario comercial, para hacer un nuevo bloque económico que tenga un poder absolutamente inmenso, porque mientras Estados Unidos está aliado con los enemigos de éstos, el bloque tiene menos fuerza. De hecho, el lazo tradicional de Estados Unidos con Europa frente a un Brexit, deja a Europa un poco más debilitada y quienes están fortalecidos en este momento justamente son el gran imperio de Rusia, -porque considero que es un imperio- Irán con una fuerza militar importante y China, que es la primera potencia económica de todo el planeta. En este contexto es que también Venezuela, aunque parezca increíble, tiene una participación en este nuevo ajedrez geopolítico muy delicado y que también va a convertirse en inestable”.

 

 


 

Atracción fatal

 

El politólogo Daniel Varnagy trae a colación la empatía que entre algunos mandatarios o personalidades cercanas al poder se suele generar, aun cuando las convicciones ideológicas no sean cercanas. Éstos “tienden a establecer ciertos grados de empatía, a veces poco explicables, y quiero dar ejemplos concretos: como todos lo sabemos, una de las personas que condujo a la victoria de la Segunda Guerra Mundial fue Joseph Stalin. Probablemente Stalin tenía en su haber muchos más muertos que Hitler, ejercía un autoritarismo de terror y miedo, pero en algún momento ese Stalin llegó a coquetear con Hitler aun con sistemas contrapuestos, porque el nazismo es un sistema de extrema derecha mientras que el stalinismo era de extrema izquierda y se han visto casos a lo largo de la historia donde contrarios, desde el punto de vista ideológico-político, se sienten atraídos desde lo personal hacia un liderazgo narcisista y esta clase de liderazgos se tienden a atraer. Por ejemplo, en el caso de la atracción que siente Donald Trump por Vladimir Putin, esa atracción en este caso lo acerca a Venezuela porque el sistema ruso está sumamente metido en la política en la economía venezolana. Entonces aquí hay un ajedrez, no hay una línea de tradición política que se va a seguir, entonces claro, dependiendo de cómo se muevan las primeras fichas es que los otros jugarán”.