Quinto Día Online
17 de Enero del 2018

Una opinión, Cinco temas

Una opinión, cinco temas

Una opinión, cinco temas

 

La hiper-hiper inflación

 

No será muy técnica o rigurosa la expresión, pero sí se compadece con lo que se siente en la calle. La catapulta de precios no cesa, una sobre otra, y lo que ayer apenas se podía adquirir con muchas privaciones, hoy es imposible de comprar, y mañana dará hasta agobio mirar el precio –eso en el caso de que lo tenga visible, porque desde hace un tiempo, para una gran cantidad de productos, eso no es así.

 

De eso se trata la esencia de la hiperinflación. Pero como no soy economista ni mucho menos, y algo he aprendido de periodismo, a trancas y barrancas por cierto, prefiero la expresión de hiper-hiper inflación… Todo el mundo la puede entender y casi todo el mundo la está padeciendo en Venezuela.

 

Más “dakazos”, más hambre

 

¿Qué terminó pasando, en líneas generales, con las tiendas de electrodomésticos después del publicitado “dakazo” de finales del 2013? Pues que fueron decayendo, muchas cerraron, y solo sobrevivieron las enchufadas, o las dirigidas por gente muy tenaz. ¿Quién salió más perjudicado? El consumidor; es decir la gente, es decir la mayoría del pueblo, porque los boliplutócratas tienen sus espacios privilegiados repletos de mercancía.

¿Qué va a terminar pasando con los “dakazos” a los supermercados y grandes, medianos o pequeños expendios de alimentos? Lo mismo. No puede ser de otra manera. Dos más dos son cuatro, no son cinco, ni tres. En pocas palabras, el hambre se hará más dramática. Hambruna y más hambruna.

 

¿Calma y cordura?

 

Todavía se recuerda esa expresión del general Eleazar López Contreras, en los momentos dramáticos de la sucesión presidencial. ¿Puede haber calma en la Venezuela de hoy? No. Puede haber cierta apariencia, suscitada por la intimidación de la represión. Pero la agitación extrema es lo que llevan los venezolanos en la mente.

 

¿Puede haber cordura en la Venezuela de hoy? Si. De hecho, eso es precisamente lo que se viene necesitando desde hace largo tiempo. Entre las loqueteras habilidosas del poder, y la ruidosa fragmentación de la oposición oficial, lo que se impone es la cordura. O sea, el certero y buen juicio.

 

¿Blanco o negro?

 

A veces las cosas no tienen matices, no hay oportunidades entre el negro azabache y el blanco inmaculado. Pero la mayoría de las veces eso no es así. Sobre todo en el dominio de la política. Los que tienen experiencia al respecto lo saben, por eso las convicciones son importantes; son como las anclas que impiden que los condicionamientos externos –el viento de la opinión pública– se imponga con su variabilidad, e incluso contradicción.

 

El continuismo de la hegemonía o una invasión extranjera liderada por Estados Unidos no son fatalismos inexorables. Quienes reduzcan la realidad de esta manera se equivocan. De buena o mala fe, hacen daño a la causa de la reconstrucción de la democracia.

 

Guillermo Villegas

 

Un venezolano de gran vitalidad y optimismo fue Guillermo Villegas Barthell. Empresario creativo, con innumerables amistades dentro y fuera de Venezuela, persona que inspiraba confianza por su seriedad y también por su buena disposición. Guillermo deja una familia muy apreciada, y Mare Sosa de Villegas, su esposa, la llevará adelante con esa fuerza alegre y tranquila de Guillermo. Tenaz deportista, relacionista por excelencia, amigo en las buenas y las malas, mucha pero mucha gente ya extraña su presencia cordial, su conversa salpicada de buen humor, y su espíritu joven a pesar del paso de no pocos años.

 

Lo conocí a través de la amistad que lo unía con la familia Caldera. No amistad politizada, ni nada de eso. Amistad sincera y leal de toda una vida. Durante mucho tiempo fui conociendo, respetando y valorando su criterio sensato, de sentido común, de previsión, de solidaridad. Tuvo el privilegio de recorrer medio mundo y de disfrutar de tantas cosas buenas de los viajes y ambientes prestigiosos, pero no solo no se ufanaba de ello, sino que siempre mantuvo su sencillez de venezolano de cepa antigua, y con ascendencia mexicana, igualmente honorable. La memoria histórico-fílmica de Venezuela le debe muchísimo a Guillermo Villegas, quien desde Bolívar Films se ocupó en contribuir a preservarla y difundirla. Guillermo fue uno de los fundadores de la Fundación Museo de los Niños, y siempre se mantuvo pendiente de su desarrollo. Sí, Guillermo Villegas le hará mucha falta a su familia, a sus compañeros de trabajo, a su legión de amigos. Pero su ejemplo de vitalidad y optimismo, y el recuerdo agradecido, también ayudará a que se siga adelante.

 

 

Fernando Luis Egaña

flegana@gmail.com