Quinto Día Online
29 de Junio del 2017

Una opinión, Cinco temas

Una opinión, cinco temas

Una opinión, cinco temas

 

 

La protesta es un derecho

 

No es una concesión que el Estado decide otorgar o no a los ciudadanos. Es un derecho humano que el Estado reconoce formalmente y que debería garantizar materialmente, pero que en el caso venezolano no ocurre así. Cierto que la Constitución es amplia y “garantista” al respecto, pero los jerarcas del poder la irrespetan mañana, tarde y noche, en esto como en prácticamente todo lo demás. Y sin el prácticamente…

 

Este tipo de consideraciones pueden apreciarse como palabras huecas o retórica sin consecuencias. Lo reconozco. Pero enfatizo la palabra “pueden”…  De hecho, y también de derecho, el irrespeto craso y continuo a los Derechos Humanos por parte del poder, es el fundamento de la desobediencia, la resistencia, la rebelión legítima. Conceptos consagrados en la Constitución de 1999.

 

 

Dos deberes

 

En tiempos de fundadas protestas y manifestaciones públicas en defensa de los derechos de los venezolanos, la FAN debe hacer dos cosas principales, conforme a la doctrina militar establecida en la Constitución. Facilitar que la protesta se encauce de manera cívica, evitando la represión y por supuesto que no desplegándose como un instrumento político del régimen que suscita las protestas. Y segundo, impidiendo que grupos irregulares -los llamados “colectivos armados”- arremetan en contra de los manifestantes. Ante todo, un deber primario es impedir que existan esos grupos paramilitares.

 

Creo que esos deberes son compartidos por el grueso del establecimiento militar venezolano, aunque obviamente ello no sea así por algunos de sus mandos principales, que por el contrario se empeñan en actuar como agentes represivos y partisanos. Quienes incumplan esos deberes se colocan de frente y en contra de la Constitución.

 

 

¿Y Odebrecht qué?

 

Las investigaciones serias sobre el mega escándalo Odebrecht –auxiliadas en Brasil por los jefes indiciados o presos de esa corporación–, apuntan a que la corrupción del financiamiento político tenía dos centrifugas: Brasilia y Caracas. Y Caracas no sólo por los múltiples y jugosos negocios de Odebrecht en nuestro país, sino porque desde la capital venezolana se promovían muchos otros negociados en países vecinos o susceptibles de influencia política por parte de la llamada “revolución bolivarista”.

 

Pero todo ello ha sido silenciado por la hegemonía. La Fiscal que ha sido tan declarativa a la hora de defender su cargo, no ha tenido un interés particular en este tema, acaso uno de los latrocinios más notorios de la Venezuela del siglo XXI.

 

 

El desfile se acabó

 

En tiempos del predecesor, Caracas se convirtió, casi casi, en la capital del “radical chic”, para usar una expresión antigua pero gráfica. Luminarias del cine gringo, escritores europeos, aprovechadores de todos los colores y pasaportes, todo el mundillo de la izquierda de moda, hacía su escala en Caracas para alabar a la llamada “revolución bolivariana”, y muchos, aunque no todos, a cobrar alguna suma de suficiente importancia. Por supuesto que toda esa faramalla era pagada con los recursos de los venezolanos.

 

Pero eso se empezó a angostar y ahora es sólo un recuerdo de mejores épocas. De cuando en vez, vienen por acá los más descarados o los más pedigüeños, pero ya no es lo mismo, ni de lejos. Esta gente suele tener un olfato especial para las oportunidades, y también para las situaciones inconvenientes. El descalabro que Maduro ha terminado de impulsar, no es precisamente una alfombra roja para ese desfile.

 

 

Kim Jong-un

 

El nieto de la dinastía que rige a Corea del Norte con la arbitrariedad de un totalitarismo cerrado, se está metiendo en profundidades demasiado complejas para él y su maquinaria de poder. Beijing está muy preocupada con el belicismo de este “líder supremo”, porque está provocando –y justificando– un acelerado rearme de Japón. Y esas son palabras mayores en la región Asia-Pacífico.

 

Corea del Sur es una potencia económica global, cuyos importantes aliados, comenzando por EE. UU, no la dejará a merced de las amenazas de Pyongyang. Hasta ahora la clave de la continuada existencia de Corea del Norte con su siniestra dinastía y régimen de control totalitario, ha sido la conveniencia de la República Popular China. Si eso cambia, cambia todo para Kim Jong-un.

 

 

Fernando Luis Egaña

flegana@gmail.com