Una opinión, Cinco temas

Una Opinión, Cinco Temas

22 junio, 2018 | 12:00 am

Ni de origen ni de desempeño
La legitimidad democrática, según la OEA y sus países miembros, tiene dos soportes: la legitimidad de origen —de carácter electoral; y la de desempeño— de carácter gubernativo. Sostengo que la hegemonía roja que impera en Venezuela perdió ambos soportes desde hace añales, pero esa posición no era compartida por mucha gente, ni dentro ni fuera del país. Sin embargo, las cosas han cambiado.
Después del fraude masivo del 20-M, denunciado hasta por el propio Henri Falcón, no se puede seguir insistiendo en el tema de la legitimidad de origen. Y en cuanto a la legitimidad de desempeño, bastaría observar la barbárica violación de los derechos humanos que la hegemonía perpetra todos los días, para llegar a una conclusión similar.

Evasión
Respeto a los aficionados del fútbol, y en especial a los aficionados o incluso fanáticos de los Mundiales de Fútbol —para empezar, casi toda mi familia—, pero allí estoy en minoría porque el tema no me suscita, ni de lejos, la misma atención, por no hablar de la emoción que suele generar en tantísima gente. Hasta el 15 de julio, se prolongará el Mundial de Rusia y, desde luego, concentrará mucho interés, sobre todo cuando vayan transcurriendo las etapas de la competencia.
Dicho esto, tengo la impresión de que este Mundial no ha logrado cautivar como otros en épocas distintas. Y me refiero al público venezolano. Lo cual sería comprensible, porque la abrumadora mayoría de ese público tiene que hacer de tripas corazón para sobrevivir un día sí y otro también. Cuando el Mundial termine, Venezuela y su pueblo estarán en una situación peor de la que están ahora. Y todo seguirá empeorando mientras no haya un cambio político efectivo. Y no hay Mundial de Fútbol que nos pueda evadir de tan dramática realidad.

Locuras
El otro día me comentaban sobre una intelectual madurista (no es una ironía…), que alegaba que no era verdad que hubiera gente hurgando en la basura para buscar comida. “Eso es una mentira de la guerra económica”, me refieren que sostenía el referido personaje. “Lo que pasa —añadía— es que los especuladores se llevan las bolsas de basura, las lavan y luego las revenden, para especular con los precios”…

Total, que para esta persona, los que se ven forzados a hurgar en la basura para ver si consiguen algo de comer, son, en su mentalidad, unos especuladores de la guerra económica. Por cierto, cuando me contaron lo que ahora cuento, no me dijeron que la intelectual madurista (repito, no es una ironía…) estuviera camino del manicomio. Pero debería estarlo. Aunque pensándolo bien, parece que ya ni manicomios quedan en Venezuela.

María Corina
Por lo menos dos cosas importantes deben destacarse de ella. Una, que es una mujer valiente. Otra, que es perseverante. A veces me parece muy acertada en sus planteamientos, en otras ocasiones, no. En algunas me luce que se equivoca de frente. Pero siempre se identifica por su valentía y perseverancia. Su caracterización del régimen que impera en Venezuela, es correcta. Y la conducta política que se deriva en consecuencia, es consistente. Además, María Corina no se la puede “acomodar” con dádivas o negociados. Ojalá y del grueso de los dirigentes políticos de la “oposición” se pudiera afirmar esto último, pero no se puede.
La “oposición oficialista” la tiene como enemiga pública número uno. Tanto o más que Maduro y los suyos. Y no pocos críticos sinceros de la hegemonía, también la malquieren. Cierto que María Corina es una figura política que suscita opiniones y actitudes polarizadas. Una especie de todo a favor o todo en contra. No es mi caso. Pero aprovecho estas líneas para reiterar mi reconocimiento a la valentía, perseverancia y correcta valoración de la hegemonía roja, que tiene María Corina Machado.

Duque y Petro
En la segunda vuelta de las elecciones colombianas, Iván Duque ganó bien, pero Gustavo Petro no perdió mal. Cierto que no hay sustituto para la victoria… pero tal verdad también tiene sus matices. Álvaro Uribe fue el turbomotor de la victoria de Duque. Esa victoria, por tanto es fundamentalmente suya. Semillero potencial de tensiones que, esperemos, Duque sepa manejar con el tino que despreció su antecesor, Juan Manuel Santos, quien llegó al palacio de Nariño por el apoyo de Uribe. Por otra parte, Petro tiene el desafío de mantenerse como la figura principal de la oposición a Duque.

Ya lo dijo la noche de las elecciones: pronto llegaré a la presidencia… Muchos de los que lo apoyaron tienen esa misma aspiración. ¿Y los acuerdos con las FARC? Es probable que haya modificaciones, quizá sustanciales, pero no creo que sean echados al cesto de la basura. En Miraflores deben estar preocupados por el triunfo de Duque. Tienen razón, porque todo lo que sea desfavorable para Maduro es favorable para la causa democrática de Venezuela.