Una opinión, Cinco temas

Una opinión, cinco temas

26 enero, 2018 | 12:00 am

Fernando Luis Egaña

flegana@gmail.com

 

 

¿Dispuestos a todo?

 

Una de las trancas más notorias de los jerarcas de una hegemonía despótica y corrupta es que consideran que no tienen alternativa al poder. O están en el poder, o piensan que no pueden estar en ninguna parte que no sea una prisión, tanto nacional como extranjera. Piensan así porque saben que han usado y abusado del poder sin límite alguno y han violentado todo lo que se puede violentar desde este. Esa convicción les atemoriza, por una parte, y los atenaza en sus posiciones de control, por la otra.

 

No tienen la disposición de dejar el poder por obra de la voluntad popular, expresada en elecciones limpias. Eso ni lo consideran. Y quienes están llamados a representar la abrumadora mayoría del país que rechaza a la hegemonía, deberían estar claros al respecto. Los jerarcas del poder están dispuestos a todo para preservar sus privilegios. Y no se cansan de demostrarlo.

 

El cuento es mentira, pero…

 

 

En estos días, algunos voceros de la hegemonía han llegado a reconocer que en Venezuela hay una crisis, y que el pueblo tiene carencias. Lo cual, desde luego, ya es un avance en comparación con la consigna de que la “revolución bolivarista” era el ejemplo para salvar a la humanidad… Claro que la culpa de la crisis se la echan al “imperio” y la “oligarquía”, como si estos supuestos “revolucionarios” no tuvieran casi 20 años en el poder, y no hubiesen depredado, paso a paso, todo el patrimonio nacional.

 

El pretexto, la excusa, la inculpación del otro, es una mentira crasa. Pero ciertamente ha sido eficaz en otras etapas de la “revolución”, para tratar de explicar la profundización y extensión de la crisis. Y ahora, tengo la impresión de que no es enteramente ineficaz en ese cometido. Frente a la cacofonía opositora, la unidad propagandística del poder no cae en un vacío absoluto.

 

Arístides Calvani

 

 

Hace 100 años nació este valioso y singular venezolano, que murió tempranamente, junto a parte de su familia, en un accidente aéreo en Guatemala, en 1986. No sería exagerado afirmar que este servidor público, luchador social, ideólogo demócrata cristiano, diplomático de alto nivel, llegó a convertirse en una conciencia moral de la república civil. De allí, parte de su valía. Y su singularidad tiene que ver con su reconocida austeridad, su vida sin doblez, su entrega a sus nobles ideales, comenzando por la democratización de América Latina, un objetivo capital de su quehacer como hombre de Estado.

 

Venezuela lo recuerda, sobre todo, como canciller del primer gobierno de Rafael Caldera. Un nombramiento inesperado que, poco tiempo después, quedaría más que validado por su destacado desempeño en la Casa Amarilla. La institución que fue semillero de la democracia cristiana en el continente, Ifedec, que en estos largos y difíciles tiempos viene siendo dirigida por Eduardo Fernández, ha preparado una serie de actividades para conmemorar el centenario de Arístides Calvani –uno de los fundadores y promotores principales del Ifedec–, y tratar de darlo a conocer a las nuevas generaciones, ojalá que en la amplitud de su obra. Una tarea necesaria.

 

Un mensaje a los militares

 

 

El mismo día en que Oscar Pérez y sus compañeros fueron rematados en un operativo de extrema violencia, el señor Maduro afirmó que quien se subleve correrá con el mismo destino. Ese tiene que ser un mensaje para los integrantes de las Fuerzas Armadas, porque para que alguien pueda sublevarse, es decir, enfrentarse al poder establecido mediante la fuerza de las armas, tiene que ser, por lo general, militar. Nadie se puede propiamente sublevar con un bolígrafo o con una pancarta…

 

¿Por qué Maduro se sintió obligado a enviar semejante mensaje? La respuesta tiene que ver con un tema de máxima importancia, como lo son todas las tensiones o conflictos que se puedan presentar al interior del ámbito militar. Esto es obvio. ¿O no?

 

Oprah

 

 

¿Y por qué no? Si Donald Trump es el residente de la Casa Blanca, no sería extraño que Oprah Winfrey aspirara a sucederle. Así piensa mucha gente. Oprah sin duda se las trae. Es una protagonista central de la llamada civilización del espectáculo, como la denomina Vargas Llosa.

 

Tiene la mitad de la campaña hecha porque la conoce todo el mundo en su país. Y me parece que su imagen como persona pública es ampliamente positiva. Como figura política, está por verse. Todo depende de que Oprah se acabe de lanzar al ruedo, al que ya se asoma…