Una opinión, Cinco temas

Una opinión, cinco temas

19 enero, 2018 | 12:00 am

Fernando Luis Egaña

flegana@gmail.com

 

 

No hay, no hay, no hay…

Esta expresión, “no hay”, es lo que más se escucha en esta Venezuela de mengua extrema. No hay tal o cual alimento básico, no hay casi ninguna medicina de necesidad convencional, no hay repuestos para prácticamente nada, no hay efectivo en los bancos, casi no hay unidades de transporte público. En fin, el “no hay” es lo característico de la catástrofe que padece Venezuela. De hecho, el “no hay” es el reflejo de la propia catástrofe.

 

Hace varias décadas, un jefe de Estado al posesionarse del cargo señaló que administraría la abundancia con criterio de escasez. Si lo hizo o hizo lo contrario, es otro tema. Pero lo cierto de todo es que Venezuela era un país de abundancia. Y a pesar de los largos años de crisis que vinieron después, el país siguió siendo uno de abundancia, a pesar de los pesares. Pero en los últimos años, los restos de la abundancia fueron depredados, por eso lo que más se escucha es que “no hay”.

 

Warren Buffet y la criptomeneda

 

Nadie en ninguna parte del mundo puede dudar, seriamente hablando, de que Warren Buffet es una las personas que más saben de finanzas a nivel global. Pero no solo conoce el tema como disciplina intelectual, sino como operador financiero o como uno de los inversionistas más acreditados del planeta. Por eso cuando Warren Buffet habla, el mundo escucha…

 

Hace poco acaba de declarar que las criptomonedas terminarán mal. Dicho en venezolano, que terminarán siendo un embarque. La verdad sea dicha, bajo el desgobierno de Maduro la criptomoneda o el denominado “petro”, no terminó, sino que empezó siendo una chapuza. ¿Y es que podía ser de otra manera?

 

La fiesta de los bonos

 

¿Quién se acuerda de la “fiesta del asfalto”? Casi nadie. Aquello fue una fanfarria publicitaria que duró poco tiempo, y después las calles de Caracas siguieron repletándose de huecos y cráteres. Ahora Maduro está “relanzando” una especie de fiesta de bonos, dizque para combatir la “guerra económica” que, de paso, es culpa suya, de sus pretendidos asesores extranjeros, y de la legión de corruptos de “boina colorá”.

 

Aparte de seguir impulsando la inflación y de no hacer nada para aumentar la capacidad real de compra de las familias de menores ingresos -la abrumadora mayoría-, la “fiesta de los bonos” solo servirá para darle municiones a la propaganda oficial y para tratar de continuar engatusando a los partidarios. ¿Lo lograrán? Quién sabe.

 

Outsider

 

Se puede comprender que ante el descalabro de los dirigentes político-partidistas, en líneas generales e incluyendo a veteranos y emergentes, algunos sectores de la opinión pública -o de los quedan de esta en Venezuela- estén volteando sus esperanzas hacia un outsider. En este caso concreto hacia el empresario de la Polar, Lorenzo Mendoza Giménez. Pienso que es un error. Por muchas razones, pero acaso por las principales: ¿querrá?, ¿podrá?, ¿deberá? No lo sabemos a ciencia cierta. De su silencio al respecto, hasta ahora, se desprenden todo tipo de versiones.

 

No dudo de los méritos empresariales de Lorenzo Mendoza, ni tampoco de su valentía ciudadana para defender su corporación ante tantas embestidas del poder. Pero eso es una cosa y otra es tener la preparación de Estado para encarar una mega crisis como la que asola al país. Y además de la preparación, la disposición, es decir la voluntad de entregarse por completo a una causa tan pero tan cuesta arriba. Veremos.

 

Sobre invasiones extranjeras

 

No me voy a referir en esta nota a la polémica propuesta de Ricardo Hausmann. Ya lo haré para expresar mi sorpresa y desacuerdo. Pero Venezuela ya ha sido objeto de una invasión extranjera. Atípica, por cierto, porque la invasión no es contra el poder, sino en alianza con él. Más bien un proceso de coloniaje pactado. Y además la invasión no solo proviene de otro Estado, como por ejemplo el Estado cubano, sino de instancias políticas no estatales, algunas expresivas del crimen organizado como el narcotráfico, y sus imbricaciones con otras instancias impresentables.

 

En otras palabras, la invasión extranjera que sufre Venezuela no es en contra de la voluntad del régimen imperante, sino por obra de su complacencia. Lo que significa que esa invasión tiene como propósito mantener en el mando a la hegemonía que les ha permitido depredar a la nación venezolana.