Quinto Día Online
22 de Noviembre del 2017

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Una fingida indisposición

Una fingida indisposición

El General envuelve su intimidad en el mayor manto de misterio, al punto que al pueblo venezolano le costó trabajo saber cuándo él estaba indispuesto.

 

Hubo temporadas en que gozando el caudillo de perfecta salud, hacía teatro para fingirse enfermo, y de esta manera tomarle el pelo a sus enemigos y el pulso al país, es decir, conocer y evaluar las reacciones públicas ante este tipo de noticias.

 

Un día en Maracay, le anuncian que viene procedente de Valencia un encopetado personaje de la sociedad caraqueña, de paso hacia la capital. El dictador entra en estado de serias dolencias, se muestra quebrantado, afligido, durante la breve estadía del visitante, pero al marcharse éste, recupera su estado normal. Intrigado un familiar por lo que le pareció una transfiguración, quiso saber las causas de tal comportamiento. El viejo zorro no tardó en explicárselo:

 

–Es que quiero que (el visitante) riegue en Caracas que estoy muy enfermo…