Cartas del Lector

Una caminata nocturna

2 marzo, 2018 | 2:33 pm

El otro día tuve la oportunidad de caminar junto a mi hermano mayor por algunas zonas de la capital después de las 7 de la noche; una experiencia que muy pocos se atreven a realizar a consecuencia de los altos índices de inseguridad y otros problemas, como el déficit de transporte público, la falta de iluminación y la escasa vida nocturna que se deriva de los elementos anteriormente mencionados.

El recorrido inició en Chuao, luego de conseguir un producto regulado en un supermercado de la zona. El objetivo original era caminar hasta Las Mercedes para luego trasladarnos en transporte público hasta la Avenida Francisco de Miranda, donde posteriormente haríamos la conexión al Metro de Caracas.
Eso fue modificado en el trayecto: preferimos caminar por las zonas antes mencionadas y pese a la poca iluminación, la ausencia de patrullaje policial y la constante vigilancia ante la posibilidad de ser víctimas de la delincuencia, pudimos tener un momento ameno, apreciando espacios y lugares que forman parte de la vida cultural de la ciudad.

A lo mejor, muchos creerán que fue una odisea riesgosa. En efecto, lamentablemente como ciudadanos paulatinamente hemos perdido la oportunidad de convivir y recorrer nuestras ciudades, sea de día o de noche, sin mencionar lo difícil que se ha convertido realizar cualquier actividad que promueva la distracción y recreación de las personas.
Aún la vida nocturna lucha por prevalecer; algunos valientemente salen adoptando medidas para reguardar su integridad física y que impacte lo más bajo posible al bolsillo.
Da mucha tristeza vivir en una ciudad que tiene tanta riqueza cultural, llena de gente positiva y diversas alternativas para la recreación y diversión que han sido pasadas a segundo plano por el contexto político, económico y social que atraviesa actualmente nuestro país.

Es responsabilidad de las autoridades que administran el Estado venezolano garantizarle a los ciudadanos la mejor calidad de vida posible, esto sin importar la posición política, ideológica, religiosa, raza o sexo, así como los ciudadanos tenemos la obligación de colaborar en el mantenimiento y la preservación de los espacios y áreas comunes que forman parte de nuestro entorno.

Mi conclusión luego de la caminata, que culminó en Plaza Venezuela a eso de las 9:30 de la noche, gracias a Dios sin ningún hecho que lamentar, es que todavía hay personas, comerciantes, transportistas y ciudadanos que luchan por mantener de día y de noche el desarrollo de una sociedad que como las calles de la ciudad, pasan por el momento más oscuro de la historia de nuestro país.