La Anécdota

Un gendarme asentado sobre condiciones naturales

11 mayo, 2018 | 12:00 am

Una versión ajustada acerca del “gendarme necesario” que traza en su Cesarismo Democrático, Laureano Vallenilla Lanz, padre, buscaba explicar y prolongar la “feliz aparición”, de un hombre de las condiciones de Gómez, que con ojo avizor impusiera la paz y el orden y no precisamente un mandatario providencial, lo que por descontado en todo dictador prevalece, toda vez que llegan al convencimiento de que los mueve el mesianismo. Las dictaduras venezolanas, anteriores a Gómez, llenan los vacíos de poder que marcan aquellos períodos sociales, a los que Vallenilla califica de anárquicos. Con toda la carga de iniquidades que hubo en las dictaduras venezolanas (Páez, Monagas, Guzmán, Castro y Gómez) no son susceptibles de comparar a los actuales regímenes del Cono Sur que disponen de comentarios particulares, los que al colapsar puede conducir a sus responsables a un espectáculo similar al de Nuremberg, al concluir la Segunda Guerra Mundial. La dictadura de Gómez, salida del ambiente pastoril y rural del país, cundido de caudillos productos de las incesantes guerras civiles, conviene emparentarla más bien con las fórmulas de Porfirio Díaz en México, de Leguía en el Perú de Machado en Cuba.