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Sistema hospitalario en Venezuela: el drama de un colapso anunciado

2 marzo, 2018 | 12:00 am

La crisis humanitaria ha permeado duramente en el sector Salud, en los últimos dos años. Con un desabastecimiento del 90% de medicinas e insumos, paralización de unidades de diálisis, fallas en el suministro a pacientes oncológicos y cortes eléctricos en unidades de quirófano, en Venezuela, incluso la vida se ha convertido en un privilegio difícil de conservar.

Amadeo Leyba Ferrer, expresidente de la Junta Directiva del Hospital Clínicas Caracas y jefe honorario del J.M de Los Ríos, afirma que el problema más grave que enfrentan los centros de salud del país es el desabastecimiento de medicinas, principalmente en el suministro de vacunas.

“Por ejemplo, ya estamos careciendo de la vacuna de la varicela porque era una de esas que producían los laboratorios que se fueron del país; tampoco se consigue la de hepatitis A. Igual pasa con la neumococo, y las antigripales. Algunas se consiguen porque las traen dolarizadas, pero los costos son sumamente altos para la mayoría de la población”, explicó el galeno.
Por su parte, el exparlamentario y miembro de la Comisión de Desarrollo Social Bernardo Guerra, señala que el desabastecimiento también se percibe “en otras áreas hospitalarias del tema Salud, como es el área laboratorio. La gran mayoría de los laboratorios tienen una gran deficiencia por los reactivos, entonces no se están realizando los exámenes clínicos que se necesitan para hacer los diagnósticos y seguir los tratamientos”.
El también médico pediatra explica que “hay déficit en el área de radiología, en los pabellones, y bueno, en las áreas quirúrgicas de los hospitales que operan están paralizadas por lo menos el 50%. Yo me imagino que ahora están operativas si acaso el 35 o 40%”.

El antecedente

En el primer año de su gestión, la bancada opositora de la Asamblea Nacional decretó una emergencia humanitaria, esgrimiendo el proyecto de la Ley Especial para atender la Crisis Humanitaria en Salud, aprobada en primera discusión del 5 de abril de 2016, la cual se fundamenta en los artículos 84 y 85 de la Constitución vigente, que establecen el derecho a la vida. Como respuesta, el Tribunal Supremo de Justicia la declaró inconstitucional, “al usurpar funciones atribuidas al Presidente de la República en materia de dirección de la acción de Gobierno en el ámbito de los estados de excepción, así como en materia de relaciones internacionales”.
Amadeo Leyba señala que esta situación ha desencadenado en que se perciba la crisis de desabastecimiento como un problema “homogéneo”, ya que “usted no va a conseguir diuréticos, ni antibióticos. En las farmacias han sustituido la venta de medicinas por chucherías, cuando hace veinte años eso no ocurría. Ahora hay un 80% a un 90% de desabastecimiento de las medicinas importantes que necesita la comunidad”.

En su portal web, Human Rights Watch señala en una nota que “advirtió que había faltantes de medicamentos para el tratamiento del dolor, asma, hipertensión, diabetes y enfermedades cardíacas, entre otras. También había escasez de jeringas, gasas y agujas, y los hospitales no podían realizar análisis básicos de laboratorio”.

Guerra explica que el desabastecimiento, a su vez, es también una consecuencia del exiguo presupuesto asignado al sector Salud, que no alcanza para cubrir las necesidades de todos los rubros.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hace una referencia a que los cálculos, cuando se realiza el presupuesto de la nación para calcular lo que se va a gastar en salud, debe estar entre el 11 y el 10% del PIB y aquí en salud se ha estado invirtiendo menos del 3% de PIB en Venezuela, en ese caso hemos estado muy por debajo de la inversión de los criterios que utiliza la OMS”, señala el exparlamentario.

De la misma manera, Leyba añade que el ramo de la pediatría es uno de los principales afectados a nivel de salud, ya que los costos de atención superan con creces a la demanda asistencial.

“En pediatría tenemos en promedio unas 20 a 30 emergencias diarias. En la actualidad solo se atienden 8 o 10, no porque no haya infraestructura, sino porque la gente no puede con los costos de atención. Igualmente, cualquier operación se habla de millones de millones, eso ha hecho inaccesible que las personas con problemas de corazón, cerebrales y especialidades traumatológicas sean intervenidas quirúrgicamente, por lo que han tenido que postergarse. En líneas generales, el sistema está colapsado ya que hay desabastecimiento y por otro lado hay una inflación que ha hecho que los costos de salud se hagan inalcanzables para la mayoría de la población” expresó Leyba.

Salud, dólares y emergencia humanitaria

Para Bernardo Guerra el tema de salud se presenta como “fragmentado”, ya que a su juicio el gobierno no ha tenido la voluntad política de integrar los distintos subsistemas de salud, y así fortalecer el sistema público nacional de salud. “Sigue habiendo por una parte el sistema del Seguro Social, otro sistema del MPPS, otro sistema para Barrio Adentro, otro sistema para Ipasme, entonces cada uno actúa de manera sectaria, y no integrada, tal como lo da el mandato de la Constitución. No integrar los subsistemas es una gran debilidad, y nosotros hemos alertado, en muchas ocasiones, al gobierno a que se integre todo al sistema público nacional de salud, porque no es igual a que esté todo el esfuerzo en tanto a recurso, a lo tecnológico y lo técnico; el esfuerzo de recursos humanos y lo económico que esté en uno solo, a que estén separados”.

Al ser consultado sobre una posible dolarización en distintos rubros del sector Salud, Amadeo Leyba no se atreve a dar una postura oficial, pero explica que “eso va a venir porque la gente necesita proteger su salud. Aquí y en cualquier sitio es costosa, pero si encima se le suma el problema inflacionario y los bajos sueldos en el sector laboral, la única forma de protegerse es con seguros que ampare al beneficiario en otro tipo de moneda. Eso va a venir, al igual que muchas compras de equipos y de insumos que no se consiguen, y que la gente compra en dólares. Es una decisión gubernamental, pero intuyo que más temprano que tarde el país se inclinará por una moneda que les dé garantías a las personas de que pueden pagar sus gastos”.

Leyba continúa explicando que “hay mucho desabastecimiento, por ejemplo en algo tan elemental como es la cortisona. La mayoría de los pacientes asmáticos o con enfermedades sistémicas no la consiguen, desapareció de los anaqueles, que era lo que más se recetaba para los adultos. Para los niños no se consiguen ni siquiera las gotas que tanto necesitan. Las farmacias de alto costo cada día tienen menos que ofrecer, lamentablemente son medicinas que son indispensables para salvar vidas”.

Bernardo Guerra añade que es importante recuperar no solo la medicina asistencial, sino también los cuidados preventivos, especialmente en pacientes que presentan condiciones de salud crónicas, como la diabetes, la epilepsia o la hipertensión.

“Podemos decir con propiedad, que en la promoción y prevención de la salud no ha habido eficiencia, porque muchas enfermedades endémicas y otras que habían desaparecido y que no las habíamos visto más, como el sarampión, han vuelto a reaparecer. Igualmente como la malaria, y la difteria. Entonces para que en un sistema de salud como el que tenemos, reaparezcan nuevamente enfermedades que ya estaban erradicadas aquí en el país, habla de la poca prevención y promoción de la salud. Además de eso hay otra problemática, ya que no se está garantizando ni dignificando el derecho a la salud, la dignidad, ni la vida en Venezuela” finalizó Guerra.