Economía

Se recrudecerá la crisis inflacionaria en Venezuela durante 2018

12 enero, 2018 | 12:00 am

 

“Al mantenerse deprimido el sector petrolero, tanto por la caída de los precios internacionales del crudo, sumado a la disminución gradual de los volúmenes de producción en PDVSA, se producirá un estancamiento de la actividad económica del país”, detalló el economista Luis Enrique Gavazut

 

 

Oswin J. Barrios

@oswinjoses

 

 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la inflación anualizada será de 2.529,6% al cierre de 2018, según el documento “Perspectivas Económicas Mundiales”, publicado en octubre de 2017. Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estima que en 2018 la caída del Producto Interno Bruto (PIB) sea de 5,5%.

 

Para el economista e investigador Luis Enrique Gavazut la situación hiperinflacionaria en Venezuela va a empeorar a lo largo de 2018, “en la medida que no se logre controlar el dominio que tiene el dólar paralelo sobre la referenciación de precios internos en la economía”.

 

En cuanto a los aumentos salariales, de pensiones y del gasto público, decretados por el presidente Nicolás Maduro el domingo 31 de diciembre, expresó que no corresponden realmente a un tema inflacionario, “no en las circunstancias en que se encuentra Venezuela, porque de acuerdo a las investigaciones que hemos desarrollado en el Observatorio Económico de la Presidencia de la República constatamos que el aumento de los sueldos y salarios viene con posterioridad a la elevación de los precios; significa que lo que determina estos aumentos es la compensación con la elevación de los precios”.

 

El especialista agregó que en alguna medida estas acciones no son suficientes y derivan en una situación de deterioro progresivo del poder adquisitivo del trabajador y de la población en general.

 

José Gil Yepes, economista y director de Datanálisis, opina que la situación económica del país se va a “agravar en la medida que se mantengan las políticas en materia política y económica, que resulten un inconveniente para la confianza de los inversionista traducida en producción y empleo”.

 

Yepes se refirió al estatismo, control de precios, control de cambio, control de las tasas de interés y la sobrevaluación como políticas a “erradicar”, a fin de empezar a generar confianza en el empresariado. También sugiere un cambio en la retórica del ataque a la empresa privada por los medios de comunicación y en los discursos de los voceros del gobierno.

 

El director de Datanálisis comentó que el ciudadano común entiende el aumento salarial como “más inflación” y que si no se cambia la forma de gestionar la economía “lo que se hace es subir la masa monetaria, pero manteniendo o reduciendo la oferta de productos, y eso trae como consecuencia que las personas que tengan cada vez más dinero puedan comprar menos productos”.

 

Sobre el PIB, Gavazut dijo que el país siempre ha estado impulsado por el sector petrolero y “al mantenerse deprimido, tanto por la caída de los precios internacionales del crudo, sumado a la disminución gradual de los volúmenes de producción petrolera en PDVSA, originará un estancamiento de la actividad económica del país”.

 

Igualmente apuntó que se observa una disminución en los volúmenes de ventas en la demanda agregada interna, “lo que determina la ralentización económica, pues se ve cómo algunos comercios ya comienzan a cerrar su santamaría, igualmente las industrias, sobre todo pequeñas y medianas que también impacta negativamente al PIB”.

 

Según Gavazut, el flagelo fundamental que produce la caída de la actividad económica es la situación hiperinflacionaria, “la cual está determinada por la marcación de precios de referencia que no se realiza a través de la autoridad económica en Venezuela, sino que se hace mediante un factor exógeno e irracional, como lo es el marcador de referencia del dólar paralelo”.

 

Por otro lado, José Gil Yepes estima que la inflación seguirá en ascenso debido “a una renovada agresividad, particularmente en contra de la distribución de alimentos, obligando a los propietarios de los abastos y supermercados a bajar los precios de manera forzada. Eso quiere decir que estas empresas, cuando vayan a reponer el inventario, van a comprar menos productos que los que tenían antes, traduciéndose en más escasez y más inflación”, enfatizó.

 

Para revertir dicho contexto, el investigador Luis Enrique Gavazut, considera al “petro” como una posible alternativa, “si se establece de una forma adecuada”. Este criptoactivo podría utilizarse como reserva de valor para que los venezolanos y agentes económicos “vayan desplazándose del dólar americano hacia el ‘petro’, que al tener una valor de respaldo tangible (reservas petroleras) no hay manera de devaluarlo”, señaló.

 

La proyección económica hecha por la Asamblea Nacional (AN) en cuanto a la inflación en Venezuela para 2018 será mayor a 10.000% “si no se aplican correctivos”, advirtió Rafael Guzmán, miembro de la Comisión de Finanzas del parlamento.

 

En ese sentido, Luis Enrique Gavazut explicó que los agentes económicos toman el aumento de salario como excusa para una “especulación desmedida” en la fijación de precios. “La economía venezolana, me atrevería a decir, es una de las que tiene mayor índice de monopolización de América Latina y el Caribe. Es decir que las actividades económicas se concentran en pocas manos, y cuando esa característica se impone en una economía, evidentemente que el factor fundamental en la fijación de precios es la voluntad del monopolista”.

 

Agregó que cuando se aumenta el sueldo y no se logran controlar “las ansias especulativas del oligopolio, evidentemente se origina una escalada en los costos de los productos”.

 

“Hay que fijarse en la evolución de los precios durante estos últimos cuatro meses en el país, sin ninguna explicación razonable: las reservas internacionales se han mantenido relativamente en los mismos niveles, el PIB no ha caído a niveles exageradamente alarmantes, que justifiquen el alza desorbitada en los costos de los productos. Igualmente, observamos que por razones políticas asociadas a las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), municipales y de gobernadores, el marcador paralelo se disparó de 12 mil bolívares por dólar a 140 mil bolívares y cómo de la noche a la mañana los comerciantes inmediatamente remarcan el inventario existente en anaqueles, difundiéndose por todo el territorio nacional, como si la economía estuviera cartelizada”.

 

Respecto a las proyecciones macroeconómicas realizadas por la Cepal,  la Asamblea Nacional y el FMI, José Gil Yepes destacó que tienden a variar ampliamente debido a que la economía está “demasiado distorsionada y que a ciencia cierta, nadie sabe lo que puede suceder”.

 

Paralizan pedidos a proveedores

Este miércoles las cadenas de supermercados a los que la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) obligó a bajar los precios el día 6 de enero, ahora lucen desoladas y con los estantes vacíos.

 

“Lo que se ve en los estantes es lo que hay”, afirmó el encargado de un supermercado en el municipio Chacao que prefirió no ser identificado, según reseña El Nacional.

 

De igual forma, un representante de otro establecimiento del municipio Baruta informó que “muchos anaqueles están ‘frenteados’ o maquillados, solo ves productos al frente, detrás todo está vacío. No tenemos ni verduras, ni legumbres. El lunes vino uno de los proveedores a ofrecerme plátanos a 17 mil bolívares el kilo, pero decidimos no comprarlos porque la Sundde quiere que los vendamos a 11 mil bolívares.

 

Los comerciantes revelaron que los inspectores de la Superintendencia los visitan a diario, aún revisan los precios y ordenan hacer rebajas, solo que en menor proporción que la semana anterior.

 

“El trato de los fiscales no ha sido malo, pero la decisión que tomaron fue agresiva; ordenaron bajar los precios y eso nos generó grandes pérdidas. No se detuvieron a revisar los precios marcados, solo dieron órdenes”, contó uno de los encargados.