Quinto Día Online
24 de Septiembre del 2017

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Salud pública en abandono y servicios privados dolarizados

Salud pública en abandono y servicios privados dolarizados

“Hace 4 o 5 años se realizaban importaciones por 850 millones de dólares en equipos e insumos y la cantidad que se otorgó fue menos de un millón de dólares en el año 2016”, explicó un especialista consultado por Quinto Día

 

 

Ana Gabriela Díaz H.

@AnaGDiazH

anagdizh02@gmail.com

 

 

La situación hospitalaria que vive actualmente el país es crítica. La mayoría de los establecimientos de salud pública se encuentran sin recursos, los medicamentos disponibles son cada vez menores y los recursos humanos son limitados; así lo aseguró José Félix Oletta, médico internista y exministro de Sanidad y Asistencia Social, en una entrevista realizada por Quinto Día. “De lo que se sabe, de 2014 a 2015 en hospitales del Ministerio del Poder Popular de la Salud se dejaron de hacer 90 mil 830 intervenciones; pasó de 344 mil 075 a 253 mil 245 en el 2015; fue la cifra más baja en 11 años. Las personas no pueden ir a una clínica por los precios tan elevados y en los hospitales no van a encontrar recursos”.

 

Oletta asegura que no se puede sustituir un especialista con un médico integral comunitario, pues los mismos no cuentan con la formación necesaria para suplantar a un verdadero especialista. “Los recursos humanos son limitados y no podemos sustituir los profesionales altamente calificados como especialistas, adjuntos, jefes de servicios con años de experiencia y formación profesional con médicos integrales comunitarios, porque no tienen experiencia clínica y no están preparados para proveer servicios clínicos en ningún tipo de hospital. Son muchachos que no tienen la formación suficiente, tienen una capacitación limitada, entonces no pueden darle la atención a los pacientes que están en los hospitales y menos en las emergencias y en las áreas críticas”.

 

Hospitales que se quedaron como piezas prefabricadas

Para el año 2005, se inició en el país junto a Barrio Adentro 4, un programa de fortalecimiento de los establecimientos hospitalarios, que resultó ser el inicio del deterioro del servicio público de salud en Venezuela.

 

“En el año 2011 el propio Chávez lo reconoció, que habían más de 750 obras incompletas en diversos hospitales del país; eso generó problemas muy importantes de infraestructura del servicio fundamental y coincidió con una política de no renovación de personal. A la par, el personal que se fue jubilando se fue perdiendo, no se incorporaron nuevos especialistas, se recargó el trabajo de los que ya existían y se gastó un dineral en obras que no se entregaron”, expresó con preocupación el exministro.

 

Asimismo Oletta recalcó que se había prometido la instalación de 6 hospitales, que terminaron por convertirse en material prefabricado, mas no instalado en algún rincón del país. “No se construyeron nuevos hospitales, con excepción del Cardiológico Infantil. En el año 2011 se ofrecieron 6 hospitales prefabricados. Esos hospitales nunca fueron entregados, con excepción del Hospital de Barinas. Se reincidieron los contratos con las compañías extranjeras que representaban a unos consorcios complicados, porque eran diseños alemanes de un contratista en Inglaterra y las paredes de los hospitales prefabricados se hacían en Turquía, así que era una triangulación bien difícil. Toda esa dotación al parecer, llegó. Se pagaron obras y se pagaron insumos y nunca se instalaron. Deben estar en Venezuela, en alguna parte, como piezas prefabricadas y no instaladas”.

 

Hospitales de guerra y disminución de intervenciones quirúrgicas

Según la Encuesta Nacional de Hospitales 2017, presentada el 13 de marzo en el Parlamento por el diputado opositor José Manuel Olivares; el 51% de los quirófanos de los hospitales públicos venezolanos no se encuentran operativos y un 78% de estos centros sufre la escasez de medicamentos.

 

Oletta asegura que la caída en las intervenciones quirúrgicas es preocupante y que el número de camas operativas es menor al 50%.  “La caída de intervenciones es mayor al 26% en comparación con las que se hacían en el año 2005. El déficit de camas cayó de una manera muy importante. La memoria y cuenta del año 2014 – 2015 reflejó que el número de camas operativas no eran más de 21 mil, cuando el número de camas arquitectónicas eran 45 mil; refiriéndome al Ministerio del Poder Popular para la Salud, eso refleja que menos del 50% de las camas los hospitales estaban operativas”.

 

La situación hospitalaria se complica con el número de casos de violencia que deben ser atendidos en las emergencias del país. “Tenemos una carga muy importante en los hospitales de todo lo que es violencia, todo lo que son accidentes de tránsito, accidentes de trabajo y fundamentalmente la violencia ocasionada por armas blancas o heridos mediante armas de fuego. Eso ocupa una carga muy importante en los centros de salud, que tienen que ser atendidos de emergencia y agotan los recursos financieros que se asignan para el funcionamiento de los hospitales”.

 

“Yo pienso que nuestros hospitales se han transformado en hospitales de guerra para atender ese tipo de demandas de servicio. Cada vez que tú aumentas la demanda de servicio por emergencias quirúrgicas de este tipo, le estás restando espacio a la resolución, por ejemplo, de enfermedades quirúrgicas médicas que son naturales. La carga de demanda de servicios a los hospitales es muy intensa, tanto por la vía de las emergencias, como traumas, heridas de balas y violencia”, aseguró el especialista.

 

Enfermedades que reaparecen en el tiempo

La difteria es una enfermedad infecciosa aguda, provocada por un bacilo que afecta a la nariz, la garganta y la laringe y produce fiebre y dificultad para respirar. Este había desaparecido de Venezuela en el año 92 y actualmente ha proliferado.

 

“Tenemos un abandono de las políticas de prevención y eso, el marcador de lo que yo te estoy afirmando es la reaparición de difteria, que es una enfermedad infecciosa absolutamente prevenible. Teníamos 24 años sin casos de difteria; los últimos casos fueron en el año 1992 en el estado Zulia y reapareció y tenemos una epidemia todavía activa, que no está controlada. Si tú abandonas los programas fundamentales de promoción y prevención de salud, como es la vacunación, reaparecen las enfermedades”, dijo Oletta.

 

Dolarización y escasez

La situación con las clínicas privadas y la escasez de los medicamentos parece no tener solución inmediata y por el contrario, empeora con el pasar de los días. El exministro dice que “las clínicas privadas se están dolarizando y esto es muy malo, porque hay una situación muy limitada de personas que tienen coberturas de seguros. Yo calculo que menos del 25% de la población es la que tiene acceso a algún tipo de seguro, ya sean privados, colectivos o individuales y esas coberturas estarían inmediatamente fuera del alcance de las personas. Una cobertura dolarizada costará muchísimo dinero”.

 

De igual manera explicó “el efecto de lo que hemos visto en los últimos 3 o 4 meses, de aparición de muchos medicamentos que estaban en el listado de 1200 medicamentos esenciales que estaban regulados desde el año 2003. Esos productos se están importando y están llegando al consumidor a precios dolarizados. Por ejemplo, un medicamento que te costaba 700 bolívares, de repente está en 40 o 50 mil”.

 

Finalmente Oletta afirmó que esta situación es conocida por el Ejecutivo nacional y no se han tomado las medidas necesarias para acabar con la mafia que afecta la importación de los medicamentos. “El gobierno se está haciendo el loco, están permitiendo que algunos privilegiados tengan la capacidad de importar y lo están haciendo a precios sumamente favorables. A mí me preocupa porque hay dos de esos grupos que están identificados, que son la Gobernación del estado Zulia y la Gobernación del estado Táchira, a los cuales el propio Estado les otorgó el permiso de importación, cuando no son ni siquiera laboratorios, ni grupos ligados a droguerías, ni al área farmacéutica. Tienen el privilegio de importar a dólar Dicom, se venden en farmacia a precio de dólar libre y la ganancia es gigantesca, una centrífuga del valor del dinero. Algunos ‘vivos’ se están beneficiando y el Cencoex, que es el mecanismo que tiene el gobierno para supervisar que se cumplan estas disposiciones, no ha protestado por la venta de esos productos. Por supuesto, la demanda es gigantesca porque si no hay laboratorios que produzcan el medicamento y solamente muy pocos importadores pueden hacerlo, pues los precios se van a la estratósfera y quienes terminamos pagando esos precios, somos los ciudadanos”.

 

 


 

Los calvarios de una crisis

 

 

Marialejandra Araujo es una venezolana de 27 años de edad. En el 2011 a sus 21 años fue diagnosticada con Lupus Eritematoso Sistémico (LES). Desde ese momento se le comenzó a administrar un medicamento llamado Mabthera (Ritiximab), 4 ampollas de 500mg cada 6 meses para mantener controlada la enfermedad. El medicamento lo comenzó a recibir por las farmacias de alto costo del IVSS. “Una entrega normal, atenta y a tiempo cada vez que me tocaba el tratamiento”, relata Araujo. Para ese momento Laboratorios Roche tenía un “club” de personas con lupus y cáncer que recibían el tratamiento, a quienes les ofrecían charlas, ayuda psicológica y además les obsequiaban un kit con los implementos necesarios para colocar el medicamento: solución de 9%, atamel, jeringas, yelco, etc. Hasta el 2015 estuvo recibiendo el medicamento de manera regular, manteniendo la enfermedad controlada.

 

A inicios de 2016, sucedió lo inevitable. Una enfermedad completamente controlada recibió una terrible noticia. En el IVSS hay escasez de ese medicamento. La respuesta por parte de los que laboraban en el lugar, era siempre la misma: “Dile a tu médico que te mande otra cosa”. Marialejandra tuvo que asistir a una cita de emergencia con su reumatólogo, el doctor David Guzmán. El especialista no tuvo opción y optó por altas dosis de corticosteroides para evitar que la enfermedad entrara en crisis. “Las altas dosis diarias de esteroides me hincharon el cuerpo y me dejaron con insomnio, ahí conocí que el simple hecho de dormir es un completo privilegio que tienen muchos. Decidí no tomar más los esteroides, sabiendo que eso me llevaba directo a la quimioterapia; no me importó. Prefería eso que entrar en modo suicida por la depresión, el dolor y el insomnio”.

 

“Fue en ese momento cuando comencé con la quimioterapia: dos ampollas al mes, por tres meses consecutivos. La primera vez fue fuerte, pero pude aguantar el malestar, que me duró por 15 días, momento en el que también me tocaba mi acto de grado. Asumí que la segunda sería igual, pero fue la que me tumbó por completo, me descompensó, llevó mis valores sanguíneos al límite y obligó a mi doctor a detener las dosis”.

 

Después de 6 meses, cuando le tocaba de nuevo el tratamiento (inicios de 2017), la respuesta del IVSS siguió siendo la misma: “Hay, pero no para ti”. Actualmente se encuentra en la búsqueda de las ampollas de Mabthera, pues no ha podido colocarse el tratamiento. “Si no lo consigo, se repetiría el calvario de 2016”.