Quinto Día Online
23 de Enero del 2017

Destacada

Ramón Guillermo Aveledo: “De lo único que se ocupa Maduro  es de seguir ocupando el cargo como sea”

Ramón Guillermo Aveledo: “De lo único que se ocupa Maduro es de seguir ocupando el cargo como sea”

“Creo en las reformas, no en las revoluciones. Por eso, es lógico que crea en transiciones, no en rupturas”

 

“La ruta aconsejable para el cambio democrático es la política, con todas sus posibilidades: voto, debate parlamentario, opinión pública, diálogo, protesta social pacífica, todo ello adelantado con sentido estratégico”

 

“A las FAN no se las puede juzgar en bloque y menos ignorar la reserva de profesionalismo, patriotismo y sensibilidad social que el país tiene allí”

 

 

Mario Villegas

mariovillegas100@gmail.com

@mario_villegas

 

 

Ramón Guillermo Aveledo lamenta que hasta ahora la política, cuya función es producir soluciones, no haya podido encontrarlas para solventar la grave crisis por la que atraviesa el país y que, a su juicio, conducirá a los venezolanos a vivir en 2017 el más difícil de todos estos años de extravío que ha sido la autodenominada revolución bolivariana.

 

En esta entrevista, exclusiva para los lectores de Quinto Día, el abogado, escritor, profesor universitario, ex parlamentario y ex secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática ofrece sus puntos de vista en torno a candentes temas de la actualidad nacional.

 

-Al día de hoy, ¿cómo se llama el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela?

-El cargo lo ocupa un ciudadano llamado Nicolás Maduro Moros, tengo entendido. Ahora, ocupar un cargo no implica necesariamente ocuparse del cargo. Ocuparse de las responsabilidades inherentes al mismo. Fíjate que las dos primeras “atribuciones y obligaciones” del Presidente, según el artículo 236 constitucional, son “Cumplir y hacer cumplir esta Constitución y la ley” y “Dirigir la acción del Gobierno”. Tú me dirás. Por lo pronto, de lo único que se ocupa es de seguir ocupando el cargo. Como sea.

 

-¿La declaración de abandono de cargo del presidente Nicolás Maduro por parte de la Asamblea Nacional encamina al país hacia una solución o lo mete en un callejón sin salida?

-La verdad, ni una cosa ni la otra. Verlo de ese modo sería, me parece, equivocado. El país está en un callejón sin salida porque los poderes públicos, controlados por la noción hegemónica de quienes han gobernado durante casi dos décadas, no reconoce la distribución y división del poder que diseñó el Constituyente ni admite la alternancia democrática como algo legítimo y natural. Por eso desconocen la Asamblea, como antes redujeron al mínimo la descentralización y ahora, incluso se atreven a poner en entredicho el derecho al voto.

 

-¿Es sostenible el conflicto de poderes y el desconocimiento recíproco entre el Ejecutivo y la Asamblea Nacional?

-Democrática, constitucionalmente hablando, es insostenible. Y en la vida real, el que lo está sosteniendo es el pueblo venezolano, pues está pagando muy caro este conflicto y sus consecuencias. Los dispositivos constitucionales de distribución del poder existen en defensa del pueblo. Se eliminó la autonomía del BCV, y el pueblo lo paga en la inflación más alta del planeta. Se desconoce el control parlamentario del presupuesto, los créditos adicionales, el gasto público y ¿cuál es el beneficio popular? Ninguno. Al revés. Y ¿no se ha perjudicado el pueblo de que se desconozca el control político de la Asamblea sobre el gobierno? Fíjate en los casos de salud, alimentación, seguridad de vidas y bienes, por dar solo tres ejemplos.

 

-¿Es partidario del inmediatismo o del gradualismo en el camino hacia la transición política?

-Los cambios han de hacerse tan pronto como sea posible. Posible es la palabra clave. Hay cambios que pueden ser inmediatos y otros que no, y si quieren lograrse, será gradualmente. No es verdad que querer es poder. El manido lugar común de que “lo que falta es voluntad política”, solo alimenta el voluntarismo y va a sonar bolerístico, pero el que vive de ilusiones, muere de desengaños. Creo en las reformas, no en las revoluciones. Por eso, es lógico que crea en transiciones, no en rupturas. Ahora, entender la impaciencia de la gente y sus motivos es esencial para que gobierno y oposición encaren exitosamente su responsabilidad.

 

-¿Cuál es la ruta aconsejable para avanzar hacia el cambio democrático?

-La política, con todas sus posibilidades: voto, debate parlamentario, opinión pública, diálogo, protesta social pacífica. Todo ello adelantado con sentido estratégico. Es decir, con objetivos claros, coherencia, decisiones discutidas y consensuadas. El individualismo no paga, en ningún caso. No hay que alentarlo. Y no es sensato justificar el individualismo propio en el individualismo ajeno. Y la ruta desaconsejable es la antipolítica. Puede haber antipolítica desde la impugnación y la inconformidad, y también desde el status quo. Antipolítica opositora y antipolítica oficialista. Sus características son la intolerancia, la intransigencia, el sectarismo, la violencia, el simplismo, la negación del otro. No importa quién los practique.

 

-¿La unidad de la oposición está herida de gravedad o sus diferencias son naturales y tolerables en una alianza político electoral?

-La unidad es siempre difícil, y aquí es necesaria y lo será por un buen rato. Antes y después del cambio político. Es la responsabilidad principal de quienes aspiran liderar a Venezuela y mostrarle una ruta de transformación creíble, esperanzadora. Podemos y debemos ofrecer a los venezolanos más y mejor unidad. No hay que conformarse con la unidad que tenemos, pero no hay que destruir esa unidad que es el haber más importante y el fundamento más sólido de la esperanza de cambio. Lo enfermo hay que curarlo, las heridas, sanarlas. Las diferencias, superarlas. Y ocuparse de ello con diligencia y con discreción.

 

-¿Si le pidieran conducir nuevamente a la MUD estaría dispuesto a hacerlo?

-Recuerdo a Borges (Jorge Luis, aclaro, no sea que alguien aproveche para encararme la amistad con Julio), en El oro de los tigres: “Defiéndeme, Señor, del impaciente / apetito de ser mármol y olvido; / Defiéndeme de ser el que ya he sido, / el que ya he sido, irreparablemente…”.

 

-¿Debe la oposición retomar el diálogo con el gobierno o abandonarlo definitivamente?

-Toda iniciativa política es válida, antes me referí a eso. Depende de los resultados que produzca. Así como no creo que se pueda renunciar a cualquier iniciativa política, también dudo que alguna sea un resultado en sí misma.

 

-¿La violencia política generalizada es una amenaza real para Venezuela o es un escenario ajeno a nuestra idiosincrasia?

-Es ajena a nuestra idiosincrasia, pero es una amenaza real. Tómese los casos de la dictadura o la imposición de un modelo estatista de vocación totalitaria. También son ajenos a nuestra idiosincrasia democrática y convivente, pero ¿son o no son amenazas reales hoy? Nunca hay que subestimar el peligro de la violencia.

 

-¿Está la Fuerza Armada Nacional apegada al rol institucional que le asigna la Constitución?

La Fuerza Armada es una institución venezolana, su actuación debe enmarcarse en la sensata previsión constitucional. Separarla hace daño a la institución y, sobre todo, perjudica a Venezuela. Inocularle partidismo, personalismo o ideología, la ha alejado objetivamente de su función constitucional y ha deteriorado su prestigio y el respeto que merece. Y muy venenoso ha sido exponerla a oportunidades y tentaciones de corrupción. Eso lo ve y lo resiente el pueblo. La FANB también es un colectivo grande de hombres y mujeres. No podemos dejar que la obediencia y la subordinación, principios claves, nos impidan apreciar que no se las puede juzgar en bloque, y mucho menos ignorar la reserva de profesionalismo, patriotismo y sensibilidad social que el país tiene allí. Yo las respeto. Quisiera que todos sus mandos e integrantes las respetaran también.