Ultrasecretos

Qué pasó el D-15

20 octubre, 2017 | 12:00 am

¿Hubo fraude? ¿Ventajismo?

 

La oposición cayó en la trampa de las encuestas

 

Primero Justicia fue segundo justicia en Miranda y último justicia en la mayoría de los estados

 

Zulia le devolvió el nombre con la victoria de Guanipa

 

Un Nuevo Tiempo ya es un viejo tiempo

 

Los adecos salvarán la honra opositora

 

¿Y ahora qué?

 

 

L.J. Hernández

 

 

¿Qué pasó el domingo quince?

 

Es la pregunta que todavía se oye en los campos de la oposición.

 

Los hoy derrotados cayeron en la trampa de las encuestas y de sus mismos técnicos, que juraban con cifras que el lunes tendrían 19 celebraciones en todo el país. Ese entusiasmo los condujo a un desgano en el voto de quienes en sectores de la clase media, prefirieron irse a la playa o en otros casos, ver la televisión.

 

Y mientras repetían el “ya ganamos”, los chavistas movían hasta lo más profundo de sus entrañas, para motivar a su gente.

 

Lograron montar la estrategia que contó sin repuesta de los opositores con la inocultable campaña, y en algunos casos, descarada de las diversas posiciones de poder.

 

Utilizaron el más efectivo y temido instrumento de presión, llamado Carnet de la Patria y su mejor aliado fue el señor Bernal, que supo proyectar con puntería clientelar los CLAP. Una bolsa de comida en tiempo de hambre, venía muy bien en este tiempo de elecciones.

 

Juana López Angulo vive en San Agustín. Nunca había votado. Su comadre Ángela la convenció.

 

“Si no votamos, no tendremos CLAP”, le dijo y ese era el mensaje que repetían desde Petare hasta La Charneca.

 

“Esta gente nos da algo, comadre”.

 

“Pregunte qué le ofrecen los de la oposición, que ni siquiera llegan hasta mi barrio”.

 

Llegó el domingo. Los chavistas, como en tiempos de su creador, se levantaron al toque de diana y de puerta. Los activistas respondieron.

 

Eran unos verdaderos policías del voto. Con la sonrisa y el garrote, como diría un viejo político gringo.

 

La orden era: al desempleado darle CLAP. Al empleado público, dale el mensaje.

 

“A mí me dijeron: ‘Ya sabemos dónde votas. Cerca de la escuela te vamos a esperar’”.

 

“Al incapacitado lo trasladaban en un buen vehículo, y le daban su bolsa de recompensa”, agregó Julio Márquez Palencia.

 

Llegó la noche. Una larga espera.

 

Apareció Lucena. Un baño de agua fría puso a temblar de rabia y frustración a los optimistas opositores. Comenzaron a repartir culpas.

 

Un silencio. A veces perturbado por tímidas declaraciones de un Gerardo Blyde confundido, y un Ocariz indignado e incrédulo.

 

La fiesta está en la otra esquina…

 

El mundo, un tanto sorprendido.

 

Desde Estados Unidos hasta Europa, saltaron las protestas.

 

La prensa publicaba declaraciones de los gobiernos, que desde Caracas respondían con una impecable estrategia, que si no pegaba, por lo menos confundía.

 

Y en esa distribución de culpas, muy pocos recibían la absolución plena.

 

Para unos, como Ledezma, la responsabilidad estuvo en los regentes máximos de la Mesa de la Unidad.

 

“Esa dirección debe cambiar”, declaró desde su casa y prisión, el dirigente de Alianza al Bravo Pueblo.

 

Para otros, fue una división intoxicada por la sobredosis de confianza.

 

Para algunos de los analistas, fue la abstención. Los opositores no la imaginaron.

 

El padre jesuita José Virtuoso fue más directo en su juicio contra el ventajismo del gobierno.

 

–Fue algo sin precedentes lo que vimos ese domingo.

 

La otra gran pregunta es: ¿Estos resultados y sus cuestionamientos desde la oposición, agotan la opción electoral?

 

Habrá que esperar la gestión de los gobernadores electos.

 

La política es el arte de lo imposible, y no siempre un triunfo sella el futuro.

 

La oposición obtuvo el triunfo en la Asamblea. Una votación de la cual él aprendió.

 

Ahora el turno para el aprendizaje está en los adversarios.

 

Las ambiciones anticipadas no son opciones. Pero como dijo una analista, el mundo no se acabó el domingo.

 

Desde ya en la MUD se exigen cambios y hay quienes presionan la sustitución de su directiva en la línea de Antonio Ledezma.

 

La ola de cambios arrastraría a los dirigentes de partidos políticos.

 

La poca votación de los partidos en los grupos emergentes de Primero Justicia y Voluntad Popular, también se atribuye a los jefes de esas organizaciones.

 

Uno de ellos me dijo: “Aquí hay muchos culpables. Desde quienes erraron en la designación del grupo que reemplazó a Chuo Torrealba, hasta la dirigencia que vendió cargos, o se aferró a intereses particulares”.

 

Acción Democrática salvó la honra opositora. Al colocar jóvenes figuras en Táchira, Mérida y Nueva Esparta, logró buenos triunfos. Pagó caro el error del candidato de Amazonas.

 

Los jóvenes reivindicaron al viejo partido.

 

Copei no existe en los escrutinios finales y un Nuevo Tiempo recibió su golpe más duro. Un viejo político escribió una vez, que en elecciones ganan las maquinarias.

 

Rómulo Betancourt, uno de los fundadores del Partido Acción Democrática, dijo una vez, cuando las encuestas daban el triunfo al emergente anti-partido, Arturo Uslar Pietri, “Uslar tiene la emoción y yo tengo la organización”.

 

Con esa frase, identificaba lo que entonces se conoció como “la gran maquinaria blanca”. Hoy el viejo político diría. “Ganó la maquinaria roja”.

 

Maquinaria es el uso del resorte del poder.

 

Otra frase de la historia política del mismo Betancourt, es la que definía las votaciones cerradas.

 

Siempre será ganador el gobierno. Y si no, pregúntele a Andrés Velázquez.

 

 

 

 

 

 

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