Entrevista

Qué pasa en la educación

28 septiembre, 2018 | 12:00 am

– ¿Cuál es la situación en este momento desde el punto de vista de la Federación Nacional de Sociedades de Padres y Representantes de la Educación (Fenasopadres)?
– La situación que se presenta en general para la educación y para el país, y particularmente, para la familia venezolana, en estos momentos es de una gran incertidumbre de unas expectativas que no se cumplen y una incertidumbre no hace lo positivo, sino hace lo negativo. Vamos a comenzar un año escolar, si lo comenzamos, en muchísimos planteles con una situación sumamente difícil. No sabemos si el Programa de Alimentación Escolar (PAE) va a comenzar a funcionar. Los niños van a la escuela desde el primer día de clases, no pueden esperar al mes de octubre o mediados de octubre, o el mes de noviembre a que comience a funcionar el PAE, como ha sido reiterado este retraso durante, por lo menos, en los últimos 5 años. En el caso de la situación de la educación privada, es todavía mucho más grave. Los nuevos decretos en cuanto a aumentos salariales, a los nuevos salarios mínimo y a la incertidumbre de la escala salarial en materia de los docentes, abre un gran compás de casi que cierre técnico de muchísimas instituciones. Por ejemplo, sabemos que hay más de un millar de maestros del sistema de Fe y Alegría que se han ido, que han desertado. Y hay una gran cantidad de instituciones educativas de ese mismo sector, que están prácticamente sin posibilidades de saber cuál es la matrícula y sin posibilidad real de comenzar las clases. Es decir, aquí hay una situación muy delicada para la parte más importante del país, que son nuestros niños y jóvenes en materia educativa, que el Estado venezolano no está garantizando. No está garantizando el derecho a la educación.

Ahora, frente a eso ¿Ustedes qué han hecho, se han reunido con las autoridades que tienen que ver con esto, han planteado en otras instancias la situación de la educación desde ese punto de vista que usted nos acaba de narrar?

– Sí. Nosotros en el año 2015 acudimos a organismos internacionales porque no hemos sido escuchados a nivel nacional. Y desde el 2015 para acá tampoco hemos sido recibidos por las autoridades ministeriales en el sector educativo. Sigue adoctrinándose a nuestros muchachos particularmente en el sector oficial, sin establecer una sola visión de la historia, una sola visión social a través de la colección Centenario y nuestros docentes, en este momento que abandonaron masivamente, bien porque se van del país o bien porque se van del oficio y quienes están entrando al sector educativo, no son en su gran mayoría las nuevas personas que están asumiendo el rol de docentes, no están preparadas pedagógicamente, ni emocionalmente para abordar y manejar grupos de 30 o 35 niños. No hay capacidad para eso, lo que significa un deterioro importante y poner a nuestros hijos en manos de quienes no van a poder formarlos.

– ¿Cuál es la historia que se enseña, entonces?
– Por ejemplo, se habla del 4 de febrero de 1992 como el inicio de una etapa revolucionaria. Para todos los que vivimos en esa época —que usted es buena memoria— que no tenemos la memoria corta, sabemos que eso fue un estallido social que empezó en la ciudad de Guarenas y cuyas causas no son las que dice la Colección Bicentenario. La Colección Bicentenario dice que las causas de ese estallido social fueron las políticas económicas del para entonces, presidente Carlos Andrés Pérez. Resulta que las políticas económicas del presidente Pérez se dictaron el 15 de marzo, no el 27 de febrero. De ahí que yo le estoy inculcando a niños de 4to y 5to grado, que es lo que aparece en esos libros de textos para esos niveles. Tergiversan la historia.

– ¿Y ustedes no las corrigen?
– Estamos en una campaña permanente, porque además sabemos que los maestros son un gran instrumento.

– Los maestros cuando están en clases.
– Es el deber del maestro y tiene que hacerlo el maestro. Pero también es el deber de la familia, es el deber de la familia tener en casa, estar muy pendientes de cuáles son las tareas que les mandan a los muchachos, de qué fue lo que viste hoy en clases, qué te enseñaron, qué comunicaste, qué te dijo la maestra. O sea, hay una corresponsabilidad aquí con docentes y familia para poder formar ciudadanos, que básicamente es lo que buscan las escuelas básicas. Hay unos contenidos generales que van alimentando esa ciudadanía, pero el norte de la educación básica en Venezuela es formar un ciudadano con el perfil que establece la Constitución, no con el perfil que establece el Plan de la Patria.

– ¿Ya no es la historia que hacía Siso Martínez, de otros profesores?
– Que siempre la cuestionábamos, porque nosotros cuestionábamos la enseñanza de la historia, decíamos, no puede ser que la historia se enseñe diciendo que los patriotas éramos poquitos y buenos y les ganamos a los malos y mucho más numerosos el Imperio Español. No. La historia tiene que tener una visión mucho más crítica, con sus luces y sus sombras. Bolívar tuvo muchos defectos y virtudes.

– Aquí dice que “Fenasopadres: deserción de profesores enciende alerta roja en universidades”. ¿Eso tiene que ver con ustedes, también?

– Bueno ¿Qué pasa con nuestras universidades? En nuestras universidades se forman, y particularmente repito, en las universidades que tienen escuela de educación, como la Universidad del Zulia, la Universidad de Carabobo, la Universidad Central y la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, los profesores que están allí están formando.

– ¿Eso es lo que era el Instituto Pedagógico?
– Lo que era, pero ahora todos esos institutos pedagógicos se conformaron en la UPEL que tiene núcleos en todos los estados del país, en todos, hasta en el Amazonas. Ahora bien, esos profesores son los formadores de nuestros formadores, son los que están formando a quienes van a formar a nuestros muchachos. La deserción en el sector universitario implica no solamente que se van los formadores de los formadores, sino que los futuros formadores tampoco están estudiando, no hay vocación para estudiar educación, son escasísimos los muchachos que están ingresando a hacer carrera de docentes desde los primeros años de la universidad.

– ¿Cómo va el programa de alimentación escolar?
– Desde el año 2008 está paralizado ¿Y por qué decimos paralizado? Porque desde el año 2008 la cifra de atención de los muchachos es exactamente la misma en todas las memorias y cuentas del Ministerio de Educación, por lo menos hasta el año 2015. De 2015 para acá, no se conocen cifras.

– ¿De qué, de alimentación?
– No, de ningún tipo del Ministerio de Educación, porque no rinde cuenta ante la Asamblea Nacional.

– ¿Pero se está cumpliendo el Programa de Alimentación?
– La del registro nosotros lo que tenemos en nuestra Federación, establece que el programa nunca comienza el primer día de clases, en primer lugar. El 17 de septiembre ninguna escuela oficial va a tener un programa de alimentación. No lo va a tener, porque además tenemos ya varios años, 3, 4, 5 años que sabemos que no funciona.

– Alguien me dijo que habían cambiado hasta el menú.
– Porque además hay una carencia. La crisis nacional no escapa a la escuela, la escuela es al contrario, es el retrato vivo de lo que es la crisis. Los niñitos no van porque no tienen transporte, los niños no van porque no tienen cómo comer. No hay el PAE. Los proveedores no están en capacidad en estos momentos de dotar a la escuela de la carga proteica que necesita un niño o un adolescente, para poder ir bien en sus estudios. No hay la preparación adecuada de los alimentos.

– Por cierto, que me han dicho que hay una decisión, no sé si la tomaron o la van a tomar, de que es libre el uniforme escolar, que no es obligatorio.
– Hay algunas instituciones y algunas autoridades, en el caso de Caracas sabemos del Municipio Chacao, de manera informal el alcalde del Municipio Sucre lo dijo en una de las escuelas municipales, de la falta de obligatoriedad de llevar el uniforme azul. Esa es un arma de doble filo.

– ¿Por qué?
– El uniforme, uniforme, nivela a todo el mundo. El que no tiene recursos lleva su uniforme, el que tiene recursos lleva el mismo uniforme y en la escuela, todos somos iguales. Pero en el momento en que a mí se me libera del uniforme y yo no tengo posibilidades sino de llevar la misma camisa y el mismo pantalón toda la semana, puedo ser —y además lo sabemos— objeto de acoso, de bullying, de burla, de agresión por parte del mismo núcleo escolar y por eso es que tienen que ser muy cuidadoso en ese sentido. Eso por una parte.

– Tiene razón.
– Y por la otra, es un mecanismo de control. Cómo controlo yo que el que me entre a la institución sea un alumno si no es por uniforme. Cualquiera puede entrar. Es decir, no se pueden tomar medidas de manera poco responsables, de manera ligera sin hacer un estudio previo a eso, de cuáles son las consecuencias de la liberación del uniforme. Lo que debería ser el Estado a todos los niveles, es garantizar el uniforme escolar en los muchachos.