Una opinión, Cinco temas

Promesas charlatanas

18 mayo, 2018 | 12:00 am

En la lucha política, hay promesas de promesas. Las hay sinceras aunque ingenuas o irrealizables. Las hay de mala fe, con la intención de mentir para manipular a la gente. Las hay más o menos convencionales, genéricas, típicas de los voceros políticos que repiten como loros lo que van escuchando por allí. Pero también hay promesas charlatanas, las que son pura paja, las que se repiten con descaro sin el más mínimo rubor del que promete. Obvio, que las promesas charlatanas provienen de un charlatán.

Ese tipo de promesas se han ofrecido, una vez más, en estos días recientes de “campaña electoral”. Sobre todo en el campo del oficialismo. ¿Habrá alguien que las crea? Es probable que sí. De todo hay debajo del sol… Pero hay otros que no las creen pero simulan hacerlo, pensando en el provecho que podrían obtener. Si algo abunda en el país de la escasez, son las promesas charlatanas.

Postotalitario

Recordaba el filósofo Rafael Tomás Caldera, en una entrevista de prensa, un concepto que formuló Havel: “postotalitario”. Se refería, esencialmente, a los regímenes que no son totalitarios a la vieja usanza de los campos de concentración, los gulags, o las matanzas masivas del estalinismo, hitlerismo o maoísmo. Sino un tipo de regímenes donde el despotismo se disfraza con algunos ropajes democráticos, incluyendo el montaje de votaciones, para así tratar de confundir a muchos y de ofrecer argumentos que sirvan de justificación a otros.

Corea del Norte es un régimen totalitario. Nadie lo pone en duda. Pero en muchos otros países imperan tiranías políticas, económicas y hasta socio-culturales, que tienen la pretensión de ser “democracias revolucionarias”, y que cuentan con numerosos defensores entre gente con credenciales democráticas, en diversas partes del mundo. Es el gancho del régimen postotalitario. Acaso más siniestro, por eso mismo.

En efecto, es sabotaje

Todos los servicios públicos en Venezuela se han vuelto un caos. Todos. Los responsables declaran que se trata de un sabotaje. Y tienen razón, si no le echaran la culpa a los adversarios del régimen al que sirven, y del que se sirven… El sabotaje no proviene de allí, proviene de quienes tienen la responsabilidad formal de manejar los organismos que deberían proveer esos servicios, pero que no lo hacen porque están en la carraplana.

El daño y deterioro de los servicios públicos venezolanos es consecuencia de la improvisación, de la depredación, de la negligencia, de la incuria. Todo eso conforma un cuadro de sabotaje. Pero de un sabotaje perpetrado por los detentadores del poder. Un sabotaje contra Venezuela.

Otra China, otra India

La Agencia Internacional de Energía estima que la demanda de energía aumentará en un 30% para el año 2040. Lo que equivaldría a agregar el equivalente de otra China, y de otra India, a la demanda mundial de energía que, desde luego, incluye de manera principal a la energía proveniente de los hidrocarburos. ¿Y dónde queda Venezuela, cuyos yacimientos son de los más importantes del globo, en esta perspectiva? Pues sencillamente no figura en pantalla. Y no figurará mientras impere la hegemonía roja. El desarrollo energético del país tiene al menos un requisito inexorable: que la hegemonía roja sea superada.

De lo contrario, seguiremos como vamos: Pdvsa siendo destruida, las refinerías desvencijadas, importando grandes volúmenes de gasolina, perdiendo mercados un día sí y otro también, regalando petróleo a diestra y siniestra, produciendo cada vez menos, exportando comercialmente cada vez menos, suscitando una desconfianza radical en los potenciales inversionistas, y encima de todo, con la eventualidad de un embargo, por obra de las ejecutorias irracionales de la hegemonía. Lo que hace falta es “otra Venezuela” para no perder la gran oportunidad que avizora la Agencia Internacional de Energía.

El Santo Padre

Creo firmemente que Jorge Cardenal Bergoglio fue elegido como papa Francisco, por inspiración del Espíritu Santo, para el bien de la Iglesia y de la irradiación del Evangelio, en un mundo cada vez más secular. Su tarea no ha sido fácil, ni podría serlo, tanto por los innumerables desafíos de una cultura cada vez más relativista, como por la talla filosófica y teológica de sus predecesores. Creo, también, ya en un plano de aprecio humano, que el papa Francisco es un hombre profundamente espiritual, conocedor de las tragedias del presente, y que desea con fervor que la Iglesia sea un hogar para todos los que buscan la misericordia del Señor, sin exclusiones.

No me voy a referir al tratamiento del Vaticano en el caso de Venezuela, respecto del cual he formulado críticas variadas, pero siempre respetuosas y, en lo posible, constructivas. Me voy a referir, eso sí, al Santo Padre. Necesita mucha fortaleza para seguir adelante y para darle una buena orientación a todos sus emprendimientos pontificios. Hay que pedir mucho por él, que es pedir por la vitalidad de la Iglesia, y por todos los hombres y mujeres de buena voluntad, sean o no creyentes.

  Anterior