Una opinión, Cinco temas

Por las buenas o las malas

16 marzo, 2018 | 12:00 am

Frente Amplio

Deseo que el recién constituido Frente Amplio Nacional Venezuela Libre tenga la firmeza y la audacia que exige el presente. Sería muy lastimero que se tratara de una versión “reformateada” de la MUD, cuya credibilidad, alta en otras épocas, terminó por disolverse. Solo el tiempo –y poco tiempo– lo dirá. Me llamó la atención que en su comunicado de estreno, planteara que lo razonable sería que Maduro renunciara. Eso es lo que venimos planteando algunos, desde hace años, y sobre todo en el 2016, sin que tal planteamiento tuviera acogida favorable en los principales factores de la oposición política.

El Frente Amplio se supone que existe para impulsar una salida efectiva de la trágica realidad que destruye a Venezuela; es decir una salida que deje atrás a la hegemonía roja. Muy bien. En eso estamos de acuerdo, pienso, una gran mayoría de los venezolanos. Y esa salida, desde luego, debería ser constitucional, lo cual es un concepto más amplio que lo electoral. Ojalá y la lucha se oriente, repito, con firmeza y audacia.

Por las buenas o las malas

Causa vergüenza ver por ahí que algunos voceros políticos proponen “dolarizar la economía”, como si eso fuera una medida puntual, que solo requiere de un decreto y su publicación en la Gaceta Oficial. ¡Por favor! Dolarizar una economía implica una transformación tectónica de todos sus aspectos, lo cual, a su vez, requiere de un sólido consenso político, de inmensas cantidades de divisas para aliviar las distorsiones cambiarias, y de un equipo gubernativo de primer nivel, que suscite confianza interna o externa. Nada de eso existe. No es posible, por tanto, la dolarización por las buenas. Al menos por ahora…

Lo que sí hay es un proceso paulatino de dolarización por las malas, es decir, a trancas y barrancas, en el que todos los precios se van alineando al marcador del paralelo, menos un precio fundamental; el precio del trabajo: el salario. La anarquía económica, la catástrofe social, y la avasallante corrupción del poder, son turbomotores de la dolarización por las malas, o acaso, por las peores.

Las cifras

Los principales indicadores sociales y económicos de Venezuela son catastróficos. Entre la caída de la actividad económica en el vecindario del 6% –en medio de una bonanza petrolera– y estimaciones inflacionarias que superan el 10 mil por ciento, estamos verdaderamente en la lona. No hay precedentes de ello en nuestro país, por lo menos desde que se llevan las estadísticas correspondientes.

Y en el mundo de hoy, ninguna nación exhibe unas cifras semejantes. Esto debería ser insostenible, pero aún se sostiene. ¿Por qué? En la respuesta se nos va el futuro…

La regresión de China

Xi Jingping se salió con la suya: que el Congreso del Partido Comunista Chino le aprobara la presidencia vitalicia, con lo cual se desmonta el sistema de límites al ejercicio del poder, que el actual presidente heredó de sus antecesores. No se sabe públicamente el nivel de rechazo que tal situación suscita en la estructura del partido único de la República Popular China, y en la sociedad en general. Hay un renovado hermetismo político que regresa a esa gran nación a etapas que, aparentemente, parecían superadas.

El presidente chino no se quiere quedar atrás de Putin, y desde luego del fundador de la república comunista, Mao Zedong, para quienes el poder era o es un derecho adquirido y además, irrenunciable. En Venezuela sabemos bastante del tema. La proyección de China se ve empañada por esta decisión política, más imperial que ideológica. Es una regresión.

Gonzalo Ulivi

La Venezuela afirmativa se hizo así: con gente laboriosa, sana, familiar, sin ostentaciones, aunque el patrimonio logrado honradamente fuera importante. Gonzalo Ulivi Capriles, recién fallecido, es un ejemplo a seguir. Tuvo una vida muy fructífera. Su esposa, Trina Hederich Vegas, es una mujer fuera de serie. Todos sus hijos e hijas han luchado y luchan por sus familias y por los emprendimientos empresariales, de mucha extensión y arraigo en el país. Cines Unidos, la compañía que varias generaciones de la familia Ulivi han impulsado, tiene más de dos mil empleados, bien remunerados y atendidos. Toda una hazaña en la Venezuela del presente.

Gonzalo fue un hombre sencillo, culto, afable, gran deportista, conocedor de las cosas más agradables que los viajes pueden ofrecer. Biznieto del presidente de Venezuela, el general Joaquín Crespo, vivió, trabajó y murió en su patria. Deja un gran legado: su familia, sus empresas y su ejemplo de venezolano de trayectoria positiva.