Una opinión, Cinco temas

Plebiscito o parapeto

15 junio, 2018 | 12:00 am

Plebiscito o parapeto
Todavía está fresca la tinta de los documentos en los que se afirma que el CNE perpetró un mega-fraude, que ilegítima a las “elecciones presidenciales” celebradas el 20 de mayo lo que, por otra parte, se sabía de sobra que iba a pasar— cuando los mismos autores de esos documentos, ya anuncian su conformidad con la eventual realización de un “plebiscito” controlado por el CNE, para re-convalidar o “no” el mega fraude mencionado. ¿Quién puede entender esto, y mucho menos justificarlo?

La inconsistencia es tectónica por lo cual no se puede cuadrar el círculo. Uno supone, entonces, que los valores y principios tienen poco que ver con el asunto, y que argumentos más prácticos tienden a prevalecer. Ojalá y no fuera así, pero no encuentro la manera de que sea diferente. No se trata de un plebiscito para que se exprese la voluntad popular, sino de un parapeto para que siga la piñata del continuismo.

Ruina en bonanza
Venezuela es un país arruinado y endeudado hasta los teque-teques, para que se entienda bien. Y sin embargo, se mantiene una bonanza de precios en los mercados internacionales del petróleo. Compaginar ambas realidades nos lleva a concluir que la economía venezolana ha sido depredada sin piedad por el poder establecido. A pesar de la destrucción de Pdvsa, siguen entrando millardos de dólares que, oficialmente hablando, no se sabe a dónde van a parar.
Oficiosamente hablando, se presume que van derechito a los “bolsillos” de los depredadores. Y mientras tanto, el pueblo está sumido en una penuria sin precedentes y, peor aún, sin horizonte inmediato de cambio. Ruina en bonanza, es el resultado inexorable del llamado socialismo de siglo XXI.

Aciertos y errores
Todos, sin excepción, aunque unos más que otros, cometemos errores con relación a la concepción y la praxis de la política. Muchos, también, logran acertar de manera reiterada. Acá el error o el acierto se mide, por decirlo de alguna manera, con base a si nos acercamos o nos alejamos del bien común. Hay otros raseros, desde luego, y el más convencional es si nos acercamos o nos alejamos del poder. En estas breves líneas prefiero referirme a la primera medida, lo que no excluye considerar la segunda.

Hay algunos que cometen error tras error. Parecen no acertar nunca. Y sin embargo, cuando tratan de explicar las cosas, resulta que los errados o equivocados son todos los demás. Siempre y en toda ocasión, los errores los cometen los otros. Pienso que hay un fondo de orgullo herido o quizá de frustración en esa forma de apreciar la realidad. Puede que haya alguna explicación más metálica… al menos en determinados momentos. Lo que es harto improbable es pertenecer al Olimpo de los que nunca, pero nunca, cometen un error.

Uno, dos y tres
La llamada “revolución bolivarista” ha separado en tres compartimentos estancos a la nación venezolana. Arriba, muy arriba, un núcleo de plutocracia que es cada vez más plutocrático. Son los grupos, las tribus o los carteles del poder, que han depredado sin piedad los recursos nacionales. Y lo siguen haciendo. Abajo, muy abajo, está la marginalidad cada vez más marginada y marginal, a la que le lanzan algunas dádivas disfrazadas de misiones sociales, para que se hagan todavía más dependiente del Estado para poder medio sobrevivir.

Y en el medio está una especie en extinción: la ancha y amplia clase media venezolana, aplastada por la catástrofe humanitaria, y en estampida migratoria con poco o nada encima. Esta realidad no fue impuesta de la noche a la mañana. La hegemonía se ha tomado todo el siglo XXI para ello. Una realidad implacable con el presente y el futuro de Venezuela.

La cumbre de Singapur
En sí misma, la Cumbre de Singapur es un triunfo político y mediático para Donald Trump. No le cedió nada a Kim Jong-un, y este, en cambio, se compromete en desnuclearizar a Corea del Norte. Cierto que en el comunicado oficial se habla de desnuclearizar a la península coreana, pero sacar el armamento atómico de Corea del Sur no tiene mucha significación práctica, porque hay tanto o más de eso en Japón y en las flotas estadounidenses del Pacífico. Seguramente la presión de Beijing, a su vez presionado por Washington, fue crucial para el encuentro y sus compromisos formales.

¿Qué va a pasar ahora? Nadie lo puede afirmar con certeza. La palabra o la firma de Kim Jong-un no es, precisamente, una garantía de cumplimiento. Pero los hechos indican, hasta ahora, que se está avanzando. Esperemos que en una buena y duradera dirección.

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