Cartas del Lector

Perversidades político-económicas

9 marzo, 2018 | 12:00 am

Desde sus oscuros orígenes “ideológicos” esta desesperación histórica llamada socialismo del siglo XXI arremetió con la furia de los incomprendidos contra los valores, costumbres, tradiciones y cultura general, establecidas a través de la existencia republicana para establecer un sistema donde todo se considera burgués, imperialista, derechista, capitalista, etc. Pero solo en cuanto el uso de estos calificativos, porque por el contrario, se han tomado para si las buenas costumbres derivadas del asalto a la razón y los fondos públicos. Una nueva clase ha surgido para vivir de lo mejor explotando historias, mitos y leyendas, así como convirtiendo todo lo chabacano y ordinario en “educación revolucionaria”, pero a la vez haciendo honor a sus frustraciones; enviando a los hijos a los colegios, universidades e instituciones de los países desarrollados, como prueba de su falsedad y la farsa contracultural.

El primer enloquecido por el poder en este tiempo del socialismo folclórico arremetió contra la Real Academia, y creyéndose reivindicatorio de la igualdad femenina le acuñó el femenino como liberador de la mujer, a lo que se le ocurrió para vulgarizar el uso del castellano y romper con las reglas y normas de la gramática y ortografía sin otra cosa que flojera intelectual, pues era lo ideal recurrir a los conocedores y establecer los reclamos para incorporar estas tesis a las academias y discutir las mismas, de ser justas y necesarias. Así se vulgarizó el uso de la radio, la televisión y la comunicación social en su totalidad, para en tortura sónica oír de un disparatero, burlas, chanzas, mentiras y sobre todo sus “hazañas” para descalificar el orden, incluido el militar. Todo para destruir la cultura burguesa y redimir al “guachamarón” como ejemplo del buen ciudadano “socialista”.

En este transitar de éxitos avalados por un ingreso petrolero abundante y nunca visto, se arremetió también contra la ciencia económica, y nada más acorde con esta concepción que la ruta de la empanada, los gallineros verticales, el contincoleo de la propiedad privada y las expropiaciones. Aquí fue que la ignorancia tuvo su culto mayor en el tiempo de existencia de la Venezuela en el nacer del siglo XXI. El “¡exprópiese!” fue -y es- el grito de guerra contra la producción, el ahorro y la inversión.

El relincho angustiado de la economía no se hizo esperar por falta de producción, y los dólares del regalo natural de bien petrolero suplían la improductividad. Así en esta ruta de miserias anunciadas y celebradas, el ingreso se redujo y como ahorrar fue innecesario para la craneoteca de la ignorancia, se inventaron -para corregir la torpeza- la “guerra económica”, para hacerse los tontos ante la corrupción, el despilfarro y la falta de planificación económica en sus actividades.

No solo se atentó contra los factores de le economía (tierra, trabajo y capital), sino que los mecanismos de una economía moderna, como el sistema monetario, luego de manipular sus normas , procedimientos y consecuencias y aplicar tonterías inútiles, como aquella de que dividiendo entre mil se creaba el bolívar fuerte, han seguido golpeando el valor de la moneda, devaluándola sin piedad y pateando la vieja teoría cuantitativa del dinero, lanzando bolívares sin respaldo por miles de millones, a la vez que creando dinero ficticio como esos petros (unos no se sabe de qué y otros de oro), bajo el mismo esquema de la flojera intelectual y el marginamiento a las Ciencias.

La esencia de todos estos atropellos al sentido común además de ser ilegales, persiguen crear el caos para, desde la destrucción, tener el camino libre para estructurar la nueva sociedad, y solo desde este pobre pensar, justificar la barbarie. Pero por lo visto, “el socialismo solo es el camino más largo para llegar al capitalismo”. Así lo percibo desde mi trinchera como profesional de la Economía, abiertas las hojas del pasado y sus historias.

Tony Rivera Chávez
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