La Anécdota

Neutralidad a la venezolana

30 marzo, 2018 | 12:00 am

Era el año de 1916. No se veía posible término a la Primera Guerra Mundial. Tanto las potencias centrales como los aliados, se empeñaban en lograr la franca adhesión de los países que hasta entonces habían permanecido como neutrales. Cerca de Gómez intrigaban partidarios de Alemania y partidarios de Francia, tratando de lograr la simpatía del Dictador. En ese sentido, el ministro de Francia solicita ser recibido por Gómez, en Maracay. Por otra parte, otra entrevista es solicitada por parte de Alemania. Gómez, en respuesta, fija el mismo día y la misma hora para recibir a ambos plenipotenciarios, en su residencia de Maracay.

Ambos llegan; puntuales y la espera se hace muy incómoda, pues apenas se han saludado con una leve inclinación de cabeza. Gómez, tan puntual siempre en sus citas, no llega. Transcurre una hora. De pronto aparece, y antes de que nadie pueda solicitar ser recibido en forma privada para tratar el asunto objeto de la audiencia, Gómez les dice, en forma sencilla y cordial:

-Los señores ministros me sabrán perdonar la tardanza, pero estaba en la iglesia rezando por la paz del mundo y porque Venezuela nunca se vea envuelta en los males de la guerra. Ahora díganme, ¿en qué los puedo ayudar? Demás está decir que tanto el francés y el alemán creyeron inútil insistir en la realización de la entrevista.