Una opinión, Cinco temas

¿Negociación? ¡Negoción!

17 noviembre, 2017 | 12:00 am

Fernando Luis Egaña

flegana@gmail.com

 

 

Desde hace muchos años, las denominadas mesas o rondas de negociación han sido un negoción para el poder establecido. ¿Por qué? Pues porque todas han contribuido a su permanencia en el mando, ninguna ha producido cambios efectivos que contrapesen ese poder, y casi todas han fracturado las alianzas opositoras que le dieron soporte a la “negociación”. Un negocio redondo para los jefes del oficialismo.

 

Y sin embargo, se persiste en el tema, con los consabidos saludos a la bandera. Se podría tratar de entender una tentativa de negociación en momentos en que existiera un frente opositor creíble, representativo y comprometido. Este no es uno de esos momentos, ni de lejos.

 

 

 

 

De mejor amigo a peor pesadilla…

Juan Manuel Santos, luego de llegar a la presidencia de Colombia en el 2010, declaró que Hugo Chávez era su “nuevo mejor amigo”… Ahorita acaba de declarar que Venezuela es su “peor pesadilla”. ¿Y qué pasó? Porque la hegemonía roja que impera en Venezuela no ha variado mucho, de entonces para acá. Cierto que la encabeza el sucesor, pero en los temas fundamentales es similar. ¿Será que Santos no se había dado cuenta?

 

Hipótesis improbable, porque Santos es un político de tanta habilidad, que hasta logró envolver a su mentor, Álvaro Uribe, para después combatirlo con todo el poder de la Casa de Nariño. Pasa, eso sí, que Santos ha tenido un doble discurso hacia la hegemonía venezolana, que, al final, no le sirvió de mucho porque Maduro y los suyos nunca le creyeron. En el 2010, la hegemonía venezolana ya era la peor pesadilla para la democracia colombiana. Por eso la demagogia de Santos le está saliendo muy costosa.

 

 

 

 

Palos de piñata

Una clave del poder hegemónico es la falta absoluta de información oficial confiable, o de información oficial. Punto. Por eso, hay que ser escépticos con los “analistas” que hacen presentaciones multifacéticas con una cascada de data, en la cual todo aparece perfectamente esclarecido. Hay tres temas básicos en los que impera la tiniebla informativa. Petróleo, militares y elecciones. ¡Nada menos! Al respecto, si se pregunta cuál es la producción petrolera de Venezuela, hay varias respuestas distintas, cada una, supuestamente, de fuente segura… Igual pasa con las exportaciones, con la “cooperación”, con los ingresos efectivos, con todo lo que tenga que ver con petróleo.

 

En el tema militar, la ignorancia solo es equiparable a los prejuicios. A algunos “analistas” les he preguntado cuántos efectivos militares hay en Venezuela, y he tenido la impresión de que ni siquiera entendían la pregunta. Y el tema electoral es la “caja roja” de la hegemonía, o la fábrica de sufragios oficialistas. El fraude es una gran llave del continuismo. Y sobre el particular, todavía hay quienes lo niegan, o minimizan desde una pretendida independencia analítica. Sin duda que hay gente seria en todos los campos. Suelen ser discretas. Pero hay otros que se lo pasan dando palos de piñata, y a todo volumen.

 

 

 

 

Auto-embargo

La hegemonía se ha embargado ella misma, y al conjunto del país, con su mezcla delirante de pseudoideología, maxi-depredación y mega-improvisación. Venezuela está desconectada de las grandes corrientes de la globalización, no por decisiones foráneas sino por las ejecutorías internas. El comercio internacional se ha venido al piso, las conexiones tecnológicas casi no funcionan. Nadie quiere venir a invertir nada, y mucho menos a hacer turismo, y lo único que se incrementa con respecto a nuestras relaciones con el exterior, es la cantidad de venezolanos que emigran a donde puedan.

 

Sí, somos un país que padece un embargo atroz. Y ese embargo ha sido impuesto por los jerarcas del poder. Una razón adicional para entender la lucha, como una necesidad de liberación nacional.

 

 

 

 

Putin no se resigna

Rusia ya no tiene el poderío que llegó adquirir durante la Unión Soviética, pero Vladimir Putin no estaría de acuerdo con esa afirmación. De hecho, considera que hay tres grandes poderes nacionales en el mundo: el ruso, el estadounidense y el chino. En Washington y Beijing no piensan igual, pero unos y otros le siguen el juego a Putin, como una manera de enfrentarse por mampuesto.

 

Gran error. Putin es un déspota, cierto, pero tiene una visión global para Rusia. Equivocada o no, pero la tiene. Y lo que no tiene son escrúpulos para hacerla realidad.

 

 

 

 

 

 

 

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