Opinión

“Necesidad de las licencias obligatorias”

20 julio, 2018 | 12:00 am

La licencia obligatoria es el medio jurídicamente establecido para obligar al titular de una patente de invención que no la ha explotado, o bien, lo hace en forma insuficiente, a concederle tal derecho a un tercero que lo solicite y tenga las condiciones legales.

El tema indicado en el epígrafe es el relativo a la obligación que recae sobre los titulares de patentes de propiedad industrial cuyas invenciones no son utilizadas o, no son debidamente explotadas, y que, se niegan a acordar licencias voluntarias a terceros. Las licencias obligatorias superan así el principio de exclusividad que rige con relación a las patentes otorgadas, por cuanto obligan a quien detenta la titularidad de las mismas a acordar su explotación a un sujeto que lo solicite y tenga las condiciones legales. Debemos señalar que la licencia obligatoria es una institución que, se utiliza cuando está prevista en las leyes nacionales reguladoras del sistema, o en los tratados rectores de la materia suscritos por el Estado.

A través de licencias obligatorias podría conminarse a los titulares de patentes que recaen sobre fármacos idóneos para combatir enfermedades específicas, a cederlas a terceros, lo cual garantizaría su existencia en el mercado.
En estos momentos hay en el mundo varias solicitudes de licencias obligatorias con relación a fármacos que, no son simplemente paliativos, sino curativos de enfermedades. Es el caso del medicamento “Sofosbuvir”, destinado a combatir la Hepatitis C, para el cual, dos firmas denominadas “Gilead Sciences” y “Bristol Mayer Squibb” han solicitado se les otorgue licencia obligatoria. El señalado Sofosbuvir es el único fármaco que garantiza resultados positivos en el tratamiento de la Hepatitis C, fue creado por una pequeña empresa estadounidense llamada “Pharmasset”, que la vendió en el año 2011 a “Gilead Sciences”.

El costo de la utilización del Sofosbuvir fue fijado inicialmente en 62$, lo cual incluía un margen de beneficio del 50%. Posteriormente, al iniciarse su explotación se estableció su costo en 84.000$ por tratamiento, suma que ha sido negociada con grandes diferencias de un país a otro. Así: 50.426 euros en Alemania; 28.700 euros en Francia; 13.000 euros en España y 3.565 euros en Australia.

Si bien, este sistema de licencias obligatorias trata de aliviar el rigor del derecho exclusivo sobre las patentes, extendiendo la producción y tratando de limitar su costo, sin embargo, el precio se fija en razón de estrategias comerciales, y no como un mecanismo para asegurar el acceso y beneficio al mayor número de personas posible, lo cual revela la desviación del sistema.

Debemos señalar que entre nosotros la institución no existe, ya que, nuestra legislación vigente no contempla esta modalidad de licencias, ni está en vigencia ningún acuerdo que nos obligue a aceptarlas. En efecto, la institución estuvo prevista en la normativa del Acuerdo de Cartagena, que rigió entre nosotros, pero cuando nos retiramos de la Comunidad Andina, dejamos de estar sometidos a su sistema de propiedad industrial. Carecemos en consecuencia, de este mecanismo con el cual se pueda otorgar a los enfermos, las bondades casi “milagrosas” de los nuevos fármacos que han sido el producto de invenciones recientes.

Es así como no hay muchas puertas abiertas para resolver el problema de la escasez de medicamentos, pero hay que tener presente que la institución objeto de este artículo, está planteada para amortiguar la disposición y costo de los fármacos y ello es siempre una vía a la cual podemos acceder, adoptando un régimen moderno de invenciones y patentes.