Cartas del Lector

Millennial o el futurible cyborg

21 septiembre, 2018 | 12:00 am

Treinta años mínimo tardaron las fuerzas del mal en influir directamente en la tecnología de las comunicaciones, desde la invención del teléfono, muy poco tardó para que lo convirtieran en un bien necesario, en los comienzos del siglo pasado.

Hoy día en su constante obsolescencia, este se ha convertido en un bien carnal, esto es, en un miembro más del evolucionado cuerpo humano. Las fuerzas del mal, en evocación al avance tecnológico, han encadenado inmisericordemente a las generaciones “X”, millennial, “y”, hasta la “Z”. A este y otros accesorios tecnológicos, al cuerpo humano y afirmo que después de estas atadas generaciones llegará la de cyborg, porque se presenta el dilema de seguir adaptándose a las nuevas tecnologías o ser parte de ellas (incrustadas en el cuerpo), sueño del quinto infierno de las fuerzas del mal.

Cuando se investiga hoy en la física cuántica la intensidad de la expansión, es la contracción del universo hasta llegar al “anti Bigbang”, es decir teóricamente en muchos o pocos milenios volver al punto inicial del origen del universo, y que hemos descubierto “la partícula de Dios”, y observado el dual desplazamiento de las partículas, y a tarquinos (creo que los ovnis, somos nosotros mismos viajando en el futuro a reversa).

Los jóvenes, hoy millennial, se conforman con responder casi con monosílabos y letras por no encontrar argumentos que los distraigan de ese órgano artificial que pasó a integrarse a su cuerpo-mente como querían y quieren las fuerzas del mal, prospectivamente, para que ha de necesitarse la boca y cuerdas vocales, si la transmisión de las palabras será a través de la energía mental (actualmente controlan los genes a través del pensamiento).

Eso sí, aducida a cualquier artefacto que en el futurible sea capaz de convertir dichas ondas electro-cerebrales en impulsos comunicacionales.

La función primigenia del comer y beber será limitada a alimentos energéticos producto de la combinación perfecta de electrones, neutrones, etc., y “erosiones” (síntesis atómica de los componentes del átomo) y el sueño de la píldora alimento será realidad, así como programas la longevidad, sólo con el permiso del ser supremo que ha visto a sus criaturas convertirse en cabezas con cuerpos que en cuerpos con cabeza y con miembros artificiales absolutamente imprescindibles incorporados al evolucionado cuerpo humano del futuro próximo galáctico cercano, he allí una pequeña ventana a lo futurible.

Sixto M. Hernández L.
C.I. 3.753.381