País

Metro de Caracas: entre fallas, renuncias e inseguridad

9 febrero, 2018 | 12:00 am

De 48 trenes, 31 están en funcionamiento y a 27 les falla el aire acondicionado

 

El representante de la Asociación Civil Familia Metro señaló que la empresa ha sido destruida “por la corrupción y por la falta de interés de su presidente y los gerentes”, en lo que se refiere a la efectividad

 

 

Sayaireth Castillo

sayaireth@gmail.com

 

 

El Metro de Caracas fue fundado el 8 de agosto de 1977, como una gran solución para el transporte urbano en esa época. Sin embargo, a través de los años  se ha convertido en un dolor de cabeza para los usuarios que a diario se desplazan en él. El deterioro de este medio de transporte cada vez es más notable: la inseguridad aborda las instalaciones de lo que, en su momento, fue una alternativa para los ciudadanos de la capital nacional, además de las fallas eléctricas y trenes sin aire acondicionado.

 

A esto se le suma el descontento que presenta el personal que allí labora, ya que el salario no es suficiente para poder costear las necesidades personales de cada trabajador, obligándolos a renunciar para buscar nuevos proyectos y mejor remuneración salarial.

 

El Semanario Quinto Día conversó con Alberto Vivas, vicepresidente de la Asociación Civil Familia Metro, una ONG integrada por ex trabajadores de la empresa estatal, y explicó los principales problemas que presenta en la actualidad, ya que “son muchas las razones que se manifiestan en lo que es hoy el deterioro de la empresa Metro de Caracas”.

 

Vivas señala que el mayor problema de la empresa es el costo de la boletería, porque “según estudios que hemos realizado y expuestos a la luz pública, el costo del boleto no cubre con los gastos esenciales que requiere el servicio de transporte. El costo del boleto debería ser, al menos, igual al costo del pasaje de transporte superficial”, agregó.

 

El vicepresidente de la ONG afirmó que fue un error de la empresa Metro de Caracas unificar el costo del pasaje en la ruta subterránea, ya que anteriormente el incremento se hacía según la ruta que recorría el usuario. “Si se recorría un mínimo de estaciones, que eran cuatro, el boleto tenía un costo y cada cuatro estaciones se iba incrementando”. Esta disminución en el pasaje es lo que a su juicio afecta el funcionamiento, y la nómina del Metro de Caracas.

 

“Con un valor de cuatro bolívares no se cubre ni siquiera una mínima parte de las inversiones que necesita el metro en cuanto a mantenimiento, y menos para cubrir el costo de la nómina. Esto se ve reflejado en el funcionamiento del sistema, ya que esta es una empresa con un alto consumo presupuestario por la energía eléctrica que necesita; adicional al presupuesto para cancelar a un personal especializado, y el costo de la boletería no lo cubre”, explicó.

 

El ex trabajador manifestó que todos los metros del mundo son subsidiados por el Estado, pero el costo de la boletería contribuye para cubrir parte de lo que es el mantenimiento de la empresa. “Yo no quiero dejar toda la responsabilidad al costo de la boletería, pero en situaciones normales debería contribuir con, al menos, el 30% de los costos operativos”, señala Vivas.

 

Renuncias y desinterés del personal

 

En referencia a  la falta de personal que presenta el sistema Metro, existen dos problemáticas que lo está agudizando de manera importante. En primer lugar, las ausencias propias del personal de la empresa, que “desde hace 10 años, aproximadamente, a la fecha se han incrementado porque el personal obedece a líneas ideológicas, políticas y están siendo protegidos por el sindicato, por lo que no se sienten en la obligación de asistir a sus puestos de trabajo, en su mayoría”, explica Vivas.

 

Por otra parte, Vivas reseñó que debido a los bajos salarios que están percibiendo los empleados muchos han renunciado a la empresa. “Solo durante el 2017, se recibieron alrededor de 2 mil 800 renuncias efectivas y un número casi igual de renuncias que no fueron procesadas para evitar colapsar por la ausencia de personal, viéndose obligados a otorgarles beneficios adicionales a los trabajadores para que no renunciaran”.

 

Vivas agregó que esta situación se ve reflejada al recorrer las estaciones y ver la cantidad de casetas vacías, con torniquetes libres, aún y cuando está prestando servicio comercial. Advirtió que esto afecta la operación, además que con el costo de la boletería en cuatro bolívares, sumados a estos que no se pagan, se agrava la situación. “Yo no puedo hablar de pérdidas en el Metro de Caracas, porque está siendo subsidiado por el Estado, pero sí sería de mucha ayuda percibir los ingresos propios que la empresa genera”.

 

Mala inversión

 

La adquisición de equipos sin garantía es otro problema que afecta la operatividad del sistema, ya que se trata de 48 trenes de última tecnología que fueron adquiridos hace 7 u 8 años, y hoy en día se puede observar el deterioro en casi todos. Vivas señaló que “hay 18 trenes inmovilizados en los patios y talleres que no están prestando servicio comercial, y solamente están en funcionamiento 31 trenes, de los cuales se estima que hay unos 27 trenes sin aire acondicionado o con fallas”, según el vicepresidente de la Asociación Civil Familia Metro.

 

Vivas indicó que los trenes fueron adquiridos en España, pero originalmente la fabricación se realizó en China. Por otra parte, agregó que “el 89% de las escaleras mecánicas no están prestando servicios, están paralizadas por problemas de mantenimiento y repuestos. Lamentablemente la empresa no previó la compra de los repuestos para el mantenimiento de las escaleras, lo que afecta en su desplazamiento a los usuarios con discapacidades y adultos mayores”.

 

“No hay presencia policial en el Metro de Caracas”

 

Para Vivas “es grave el problema de la inseguridad, no hay resguardo policial. Es importante hacer énfasis en que la empresa no cuenta con resguardo policial. En los últimos tres años, a través del Ministerio de Interior, Justicia y Paz se han implementado infinidades de operativos con presencia policial que, a la larga, no han dado resultado”, exclamó.

 

El representante de Familia Metro puntualizó que solo en el año 2017 fueron implementados dos planes de seguridad para el sistema subterráneo; uno en donde ofrecieron 500 oficiales de la policía, que iban a resguardar las estaciones de la línea 1 y la línea 2, más unos 120 funcionarios de la Guardia Nacional para la línea 3. “Lamentablemente esto duró solo unos días”, señaló.

 

“Posteriormente se realizó otro plan de seguridad en donde se habían incluido mil 200 funcionarios policiales del Metro de Caracas, lo que suponía una cantidad de cuatro a 12 funcionarios, dependiendo de la estación, por su tamaño y alta incidencia delincuencial, lo que parecía razonable y muy bueno porque además se iba a garantizar la presencia de las autoridades en el andén, en los pasillos y alrededores de la estación. Esto ocurrió solo un día”, manifestó.

 

Además señaló que el día que se hizo el operativo no hubo presencia de buhoneros, carteristas, “ese día no pasó nada en el Metro de Caracas; todo fue ‘bonito’ y al día siguiente desaparecieron los policías, desapareció la seguridad y aparecieron de nuevo los buhoneros, los mendigos, todo a sus anchas, en todas las instalaciones. Lo más grave es que mientras la situación de la inseguridad no sea atendida, las consecuencias son como las ocurridas en los últimos meses: incidentes con armas de fuego y el más reciente el incidente con la bomba lacrimógena, o cada vez peor”, señaló.

 

Retrasos y fallas a diario

 

“Quien ha sido responsable de los retrasos del sistema subterráneo es la propia empresa Metro de Caracas”, puntualizó Vivas. Explicó que al tener solo 31 trenes prestando servicio comercial ya el retraso es automático, porque de tener la flota completa, funcionando, se garantizará que un tren va a llegar cada 90 segundos, no habría retraso y el servicio no presentaría ningún inconveniente.

 

Si se le suma que “las vías tienen problemas por falta de mantenimiento, rieles rotos, entre otros, eso contribuye al retraso, y si no, las fallas eléctricas. Por eso descarto sabotaje de los trabajadores, que además de la desmotivación que tienen por el poco salario que perciben, la empresa no hace absolutamente nada porque el servicio se preste con efectividad, y sin consecuencias para los trabajadores”, refirió.

 

Consecuencias de la desidia

 

Vivas es cauteloso a la hora de hablar sobre el futuro del Metro de Caracas y su estado. “No me atrevería a afirmar que el Metro de Caracas está al borde de un colapso, pero por la falta de mantenimiento, por la dejadez que ha tenido la empresa en cuanto a la atención que necesitan los trabajadores, por supuesto que sí podría existir un colapso”, señaló.

 

Los que conforman la Asociación Civil Familia Metro abogan por una prestación de servicios eficiente y por el retorno de la inversión en el Metro de Caracas, de manera que se puedan culminar las obras inconclusas, como las estaciones que se necesitan para descongestionar el sistema.

 

“Muchas de estas obras se han pagado dos y tres veces, como la construcción de la línea Guarenas – Guatire o como la construcción de la línea 5, que no se ha terminado y que debió haberse inaugurado en el año 2012. Hasta la fecha no se ha construido ni el 30% de estas obras. Esta es una empresa que lamentablemente ha sido destruida por la corrupción y por la falta de interés de su presidente y los gerentes, en lo que es la efectividad y la necesidad que tiene esa empresa de funcionar”, concluyó.

 

Testimonio de un usuario

 

Marcos Carrillo, de 27 años, es usuario del Metro de Caracas. A diario hace un largo recorrido por las líneas del subterráneo. “Todos los días llego tarde a mi trabajo y ya no me dicen nada. La ruta que hago es desde Los Teques hasta La California, y así salga temprano o salga tarde, siempre llego tarde. Si no es por un retraso, es porque no me puedo montar por la cantidad de gente. Hay días con fallas y días en los que llego rápido; cuando eso pasa me asusto, pero siempre pasa algo”.

 

Carrillo ha sido víctima de hurto y robo en andenes y trenes. Comenta que en una ocasión vio como le robaban la cartera a una muchacha, y no pudo hacer nada. “La respuesta de los trabajadores del Metro ante cualquier incidente es que no pueden hacer nada y es muy lamentable”, expresó el joven.

 

Afirma que hay varias modalidades de robo en el Metro, “la última de la que tengo conocimiento es que las señoras mayores lo agarran a uno como si se fuesen a caer y lo roban, o llega alguien ‘y que’ a ayudarla y es cómplice”, señaló.

 

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Habla un trabajador

 

Héctor Sánchez es el nombre que le daremos a un trabajador activo del Metro de Caracas, que accedió a ser entrevistado. Tiene 5 años trabajando en el Metro y el sueldo siempre ha sido malo, según explica, por lo que para sobrevivir se ha dedicado a ser taxista en sus tiempos libres.

 

“La empresa ha decaído: el servicio, los sueldos, la motivación hacia los trabajadores no es la misma. A veces nosotros mismos tenemos impotencia ante lo que sucede, eso en cuanto a los robos, ¿pero cómo hacemos?, no podemos arriesgarnos a que nos pase algo, los trabajadores hemos sido amenazados por delincuentes y por los vendedores ambulantes muchas veces. Es un riesgo para nosotros todos los días”, manifestó.

 

El empleado de la empresa estatal aseguró que no es culpa de ellos el hecho de que los retrasos y las fallas sean recurrentes, ya que la empresa no hace el mantenimiento necesario a los trenes y presentan fallas. “El personal también es insuficiente, muchos renuncian porque se van del país y otros simplemente porque el dinero no alcanza y prefieren hacer otra cosa”, agregó.