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17 de Enero del 2018

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Malaria: qué pasa en Venezuela

Malaria: qué pasa en Venezuela

Ex ministro alerta que a nivel epidemiológico estamos “en una situación de epidemia prolongada, que se va acentuando”

 

 

Yubreiler Sotomayor

sotomayoryandreina@gmail.com

 

 

Como si se tratase de la novela Casas Muertas, de Miguel Otero Silva, y su contraparte literaria, Oficina Número 1, un trágico cuadro se repite de manera común en el municipio Sifontes del estado Bolívar: casos descontrolados de malaria, enfermedad transmitida por el anófeles, y cuyas variantes principales –Plasmodium vivax, malariae y falciparum– se han recrudecido en los últimos diez años, hasta llegar a una cifra tan dramática como incomprensible, ya que se estima que al cierre de 2017, los casos registrados serán al menos 350 mil, solamente en la región de la Guayana venezolana.

 

José Félix Oletta, ex ministro de Salud, alerta que a nivel epidemiológico estamos “en una situación de epidemia prolongada, que se va acentuando y que va cambiando su patrón focalizado, pasando a desarrollarse como una enfermedad con dispersión, con transmisión de enfermedad de una manera importante”. Oletta asegura que “para dar un ejemplo, en los últimos 20 años tenemos 16 o 17 entidades federales en situación de alerta o de epidemia, cuando llegábamos a tener escasamente 3. Hace 3 años teníamos 41 municipios con transmisión y ahora tenemos 92”.

 

De la misma manera, explica que “el año pasado teníamos alrededor de 6 millones de personas viviendo en zonas de transmisión de malaria, y en este momento tenemos 10 millones 400 mil, así que estamos ante una emergencia de salud compleja, que se agrava ante la falta de respuesta efectiva del gobierno”.

 

Según el presidente de la Federación Médica de Venezuela, Douglas León Natera, el organismo encargado de resolver estos problemas, además de no proveer cifras oficiales, “más concretamente el Ministerio de Salud, no cumple con los lineamientos a cabalidad. A nivel endémico-epidémico, esta crisis ha estado presente desde hace diez años para acá. Es una situación preocupante, porque Venezuela se había declarado territorio libre de malaria en los años 50 y 60, de la mano de Gabaldón”.

 

El galeno asegura que a nivel mundial y hemisférico, el gobierno está obligado a dar información a entes como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y esta, a su vez, a la Organización Mundial de la Salud (OMS). “También está obligado a dar información local, semanal, con el informe epidemiológico que se entregaba desde 1948 todas las semanas. Resulta que desde el año 2003 ha existido una falla inmensa de información, al punto que tienen dos años y medio que no la dan. Entonces esos 200 mil casos que van este año, podemos llegar a 300 mil. Es información que el propio Ministerio dio a la OMS, y esa, de rebote, llega a nosotros, y esta es la forma que tenemos de orientarnos, porque si esta información no llega, no sabemos cuáles son las bandas, o el comportamiento de la enfermedad”.

 

Para el doctor Oletta, la minería es uno de los factores determinantes, en la propagación de la enfermedad. En un informe de su autoría, titulado “Epidemia focalizada de malaria en Venezuela”, y recogido en el boletín de Aspectos epidemiológicos de la medicina interna en Venezuela, el exministro reseña que el año 2010 tuvo un número de casos aproximados de 45.500, y que para este año la cifra ha incrementado al menos seis veces. “Este año vamos a superar ampliamente esa cifra, porque hay un 63% más de casos. En eso tiene mucho que ver la situación de migración masiva, y de movimiento poblacional hacia y desde Bolívar con respecto al resto de las entidades, motivados por la ‘fiebre del oro’. Pero aparte de traer las pepitas de oro, también traen la malaria y la difteria, y se dan también las condiciones ideales para reactivar focos que llevaban 40 o 50 años inactivos. Un ejemplo es los Valles del Tuy, donde existe un incremento de 40 o 50%, con respecto a los casos del año pasado en Miranda. Lo mismo ocurre en Anaco, y en el estado Vargas, por lo que corremos el riesgo de desarrollar una enfermedad localizada a una epidemia, que está extendiéndose al territorio nacional”.

 

Riesgo intercontinental

En un documento fechado de abril del 2017, la Sociedad Venezolana de Salud Pública proyectaba un índice epidémico calculado de 356%. En un párrafo del mismo documento, se especifica que “de no aplicarse oportuna y eficientemente, intervenciones efectivas e impactantes, estimamos que el número de casos de malaria en Venezuela, en el año 2017, con nuevas proyecciones que hemos realizado, aumentará a una cifra entre 888.869 casos y 951.465 casos”, que comprenden casos nuevos autóctonos, recaídas, recrudescencias, y casos no registrados.

 

Aunque la enfermedad transmitida por el Plasmodium es una de las más fuertes, esta situación también se ha manifestado en otras patologías epidemiológicas, como la difteria, y enfermedades como la escabiosis, el escorbuto y el sarampión.

 

Para el diputado a la Asamblea Nacional, y médico oncólogo José Manuel Olivares, se trata de la “crónica de una muerte anunciada. A través de la Asamblea Nacional hemos logrado designar al doctor Julio Castro como encargado de alertar al gobierno y a organismos internacionales de este tema, y de lo que nosotros como médicos hemos observado que ha venido registrando Venezuela. Hoy día estamos superando la data de enfermedades que habíamos controlado, combinado con uno de los porcentajes de vacunación más bajos de Latinoamérica, y están otras enfermedades que se han salido de control, como la escabiosis, la difteria y el sarampión. En el caso del sarampión todavía no se ha expandido, pero suenan las alarmas por un caso ubicado en el municipio Caroní. En el caso de la difteria lo alertamos antes de que hubiese algún fallecido, y lamentablemente ya hay 100 fallecidos por difteria en el país”, acotó.

 

Acabar con la desinformación

Oletta aclara que “el gobierno no da esta información, pero lo cierto es que la demanda de medicamentos excede en mucho la oferta y disponibilidad de antimaláricos. Uno hace un cálculo del año anterior, y sobre ese cálculo se hace la solicitud a través del Fondo de Contingencia de la OPS”, indicando que el reporte epidemiológico y de cifras es esencial para el tratamiento de enfermedades endémico-epidémicas.

 

“Hay un principio en salud pública que establece que una sociedad bien informada es una sociedad sana. Si deliberadamente el gobierno oculta información, lo que está propiciando es que sea una sociedad más enferma, y esto aplica para cualquier enfermedad, porque la persona que desconoce los factores de riesgo no tiene que saber cómo se produce la enfermedad, pero una persona informada sabe cómo protegerse”, explica Oletta, a la vez que señala que “no hay justificación para que el gobierno no hable claro y sea transparente con la crisis de salud”.

 

Pronóstico desalentador

El presidente de la Federación Médica, Douglas León Natera alerta que la desinformación es uno de los problemas más graves para tratar la situación, ya que sin cifras oficiales es muy complejo informar sobre riesgos específicos.

 

“Realmente no debería existir ni un dígito, salvo algún brote selvático en las minas, pero lo cierto es que ya tenemos reportados 230 mil casos de malaria para el mes de octubre. Entonces si nos quedan noviembre y diciembre, y son 25 mil casos por mes aproximadamente, estaríamos hablando de 50 mil más. Aunado a eso, hay una cierta cantidad de decesos, de los cuales el gobierno solo reconoce uno, y que la OMS estima entre 80 y 600. Son cifras astronómicamente distantes, que estadísticamente no caben dentro de los números promovidos por Sanidad. Sin embargo, la OMS tiene cifras de lo que le ha dado el gobierno, y se atreve a hablar de esta brecha tan amplia, entre 80 y 600 decesos, y la previsión para este año, es que serían más que el año pasado”, informó.

 

Por su parte, Oletta explicó que “si esta situación no se controla, y esta situación no se puede controlar como el Ministerio ha prometido, en solo 2 o 3 meses, estaríamos hablando de un fracaso estruendoso en el programa de protección contra la malaria. Este programa ha decaído a menos de un 1% de la población que debe ser protegida”.

 

Explica que “si no se hacen las inversiones adecuadas, no se puede garantizar ninguna de las operaciones. En 2015 se invirtió en el programa anti malárico poco más de 10 millones de dólares. En 2016, solo 2,16 millones,  lo que representa una caída de al menos 78%”, finalizó.

 

 


 

Riesgo de expansión

La apertura de las zonas relacionadas con el Arco Minero, convierten esta enfermedad en una emergencia sanitaria del continente. Según el ex ministro de Salud, “le estamos importando a Colombia el 90% de los casos importados que recibe, y el 82% de los casos a Brasil y a Guyana. Por supuesto, Venezuela no podrá cumplir con las metas  preestablecidas de control de la enfermedad. Al contrario, tenemos el riesgo de estar multiplicando y poner en riesgo el programa continental de malaria”, subrayó.