Ultrasecretos

Los secretos de Posada Carriles en la CIA

17 noviembre, 2017 | 12:00 am

Fue entrenado y utilizó sus aprendizajes para derrocar a Fidel Castro, pero también para espiar a sus amigos, otros exiliados anticastristas

 

También manejaba información sobre los planes de Bosch de asesinar al sobrino del presidente chileno, Salvador Allende, en Costa Rica

 

“El Bambi” emergió de los archivos secretos de los federales en noviembre

 

 

L. J. Hernández, con información de El Nuevo Herald

 

 

Uno de los hombres más influyentes de la CIA, también era de los más peligrosos. Y lo tenían estrechamente vigilado.

 

Fue entrenado y utilizó sus aprendizajes para derrocar a Fidel Castro, pero también para espiar a sus amigos, otros exiliados anticastristas. Cuando explotó el avión de Cubana de Aviación en Barbados en octubre de 1976, un hecho por el cual el gobierno cubano lo ha responsabilizado, la CIA temía que su relación amistosa con el mandatario saliera a la luz pública.

 

Este es el retrato de Luis Posada Carriles, alias “El Bambi”, que emergió de su expediente secreto en la CIA, desclasificado en noviembre por el gobierno estadounidense, y quien estuvo relacionado con el asesinato del presidente John F. Kennedy.

 

El Nuevo Herald ha revisado apenas mil páginas y es posible que tome años antes de que los investigadores puedan examinar todos los archivos, ahora disponibles. Varios de los documentos ya eran conocidos, aunque cierta información clave había sido retenida para no revelar fuentes y métodos de la agencia.

 

El hombre tras “El Bambi”

Posada trabajó para la CIA entre 1965 y 1967, y luego entre 1968 y 1976, como informante dentro de la Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), en Venezuela.

 

Considerado como un terrorista por el gobierno cubano y como un héroe por algunos exiliados, por su participación en la fallida invasión de Bahía de Cochinos y otros intentos de derrocar a Fidel Castro, recibió entrenamiento paramilitar en Guatemala, auspiciado por la CIA. Era considerado un experto en demoliciones.

 

“Posada también era usado como fuente de información sobre las actividades de los exiliados cubanos”, señala el memorando de noviembre de 1976, enviado por el director de la CIA, al director del FBI.

 

Posada fue utilizado para monitorear los pasos de Orlando Bosch, otro de los supuestos autores de la voladura del avión de Cubana, con quien la agencia había mantenido un breve contacto entre 1962 y 1963.

 

Como ha reportado el Miami Herald, incluso después que la CIA decidió reducir el contacto con Posada, a mediados de febrero de 1976, este pasó “voluntariamente” información sobre los planes de Bosch de asesinar al sobrino del presidente chileno, Salvador Allende, en Costa Rica, según indican varios documentos. Luego, en junio de 1976, Posada comentó a la CIA los planes de Bosch de volar un avión de Cubana de Aviación en Panamá.

 

La CIA estuvo al tanto de los envíos de armas que hicieron Posada y Bosch a insurgentes guyaneses en 1969; además de su participación en un intento de derrocar al gobierno de Guatemala y de su rol en varios complots para asesinar a Castro.

 

En más de una ocasión, las actividades de Posada llevaron a la agencia a considerar terminar su relación con él. En 1968 fue declarado “hostil” y tuvo que pasar un detector de mentiras para disipar sospechas sobre “contactos con gánsteres” y con la inteligencia cubana.

 

Supuestamente, la CIA lo despidió porque había perdido el trabajo en la Disip en 1974 (“Razones para el despido: pérdida de acceso de interés”), con el cambio de gobierno en Venezuela. Pero desde 1973, oficiales de la CIA recomendaron terminar la relación o mantenerla al mínimo por su implicación en el narcotráfico.

 

Según la investigación del Buró de Narcóticos y Drogas Peligrosas (BNDD), antecesor de la DEA, Posada estaba involucrado en tráfico de cocaína desde Colombia hacia Venezuela, con destino a Miami. También habría estado involucrado en tráfico de relojes robados y la distribución de dólares falsos.

 

Todo se complicó cuando se conoció que Posada y Bosch habían sido arrestados en Venezuela. Mientras que Hernán Ricardo Lozano y Freddy Lugo fueron detenidos en Trinidad y Tobago, como los principales sospechosos de la explosión en el avión de Cubana de Aviación. Cuando la CIA investigó a los posibles autores, el nombre de Posada rápidamente encendió las alarmas.

 

Posada fue absuelto junto a Bosch, Ricardo y Lugo, en un primer juicio en una corte militar en Venezuela. Pero el fallo fue anulado y Posada escapó de la cárcel antes que concluyera el segundo juicio, que absolvió a Bosch. Solo Ricardo y Lugo fueron encontrados culpables.

 

En el 2005 encaró un proceso de deportación en El Paso, Texas, y el Departamento de Seguridad Interna lo declaró un “riesgo a la seguridad nacional de Estados Unidos”. Y su deportación a un tercer país, que no sea Cuba ni Venezuela, ya que consideran que no cuentan con las garantías legales para efectuar un juicio.

 

 

 

 

 

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