Quinto Día Online
27 de Julio del 2017

Una opinión, Cinco temas

Los abajo firmantes

Los abajo firmantes

Fernando Luis Egaña

flegana@gmail.com

 

 

He visto y leído muchos documentos llamando al diálogo o al entendimiento nacional, desde hace muchos años. Algunos los firmé, hasta que me di cuenta que el resultado que producían era exactamente el contrario del que formalmente pretendían. No sólo no había diálogo efectivo ni por lo tanto entendimiento nacional, sino que la hegemonía se hacía cada vez más despótica y depredadora. Por lo general, esos documentos contienen exhortaciones de buena intención, aunque, a veces, no falten los intereses de trastienda en determinados promotores.

 

¿Ayudan los “abajo firmantes”? Depende. A las aspiraciones democráticas del pueblo venezolano, no mucho, o quizá nada. Pero sí suelen contribuir a crear un clima de escenificación de diálogo, en el que la hegemonía se maquilla un tanto y gana un poco más de tiempo. ¿Será este el caso, una vez más? No lo sabemos. Pero esperemos que no.

 

 

Ni voto ni avalo

La canciller de Maduro, Delcy Rodríguez, declara que quien no vote en la “constituyente” es porque avala una intervención extranjera… ¡Qué disparate! Pero el asunto permite puntualizar un par de cosas. No voté en las elecciones para la constituyente de 1999, mucho menos lo haría ahora. Con todo y lo antidemocrática que fue la ANC de ese entonces, al menos sancionó una Constitución que no era incompatible con un sentido básico de democracia.

 

Y en cuanto a la intervención extranjera, ya Venezuela fue intervenida extensivamente por el régimen castrista, y esa sujeción se intensifica en la medida que Maduro y los suyos se debilitan. En verdad habría que afirmar lo contrario de lo declarado por la referida ministra: votar en esa “constituyente” es respaldar –a conciencia o no- la intervención castrista en los asuntos internos de Venezuela.

 

 

Una decisión esperada

No me sorprende que el TSJ, es decir Maduro y los suyos, hayan decidido trasladar a Leopoldo López de Ramo Verde a su casa, o sea a su casa por cárcel. No conozco los entretelones de la decisión, aunque sí algunas de las especulaciones explicativas, pero parece obvio que la hegemonía persigue un objetivo político con todo esto. Sus jerarcas ni creen en la justicia, ni mucho menos en razones humanitarias. Lo único que les interesa, bien se sabe, es mantenerse en el poder.

 

La verdad es que Leopoldo ha vivido un calvario con su encarcelamiento, y su familia, admirablemente solidaria con él, también. Y ello les ha ganado un considerable respeto en la opinión nacional. Lo que se reclama es su libertad plena y su rehabilitación, igual de plena, para participar directamente en la lucha política. La decisión esperada de “otorgarle” casa por cárcel, ¿va en ese sentido? No ha sido así en otros casos importantes.

 

 

Venganza no, justicia sí

El general Guaicaipuro Lameda, que antes de ser presidente de PDVSA fue director del organismo presupuestario del Estado, ha declarado públicamente que faltan 450 mil millones de dólares de las cuentas nacionales. Ese dineral fue depredado, y esos depredadores deben responder por ello. Eso no es venganza, sino justicia. Venezuela se ha convertido en uno de los países más violentos del mundo, y donde más se irrespetan los Derechos Humanos. Esos violentos deben responder por ello. Y eso no es venganza, sino justicia.

 

Sin justicia no puede haber conciliación, ni convivencia, ni pluralismo efectivo. Sin justicia no puede haber paz, ni democracia ni desarrollo duradero. Pero la justicia es una cosa y la venganza es otra muy distinta. Ciertamente es así. Lo cual no debilita la necesidad de justicia, sino que la fortalece.

 

 

Hamburgo

La reunión del G-20, en pocas palabras, fue Donald Trump. Su encuentro con Vladimir Putin, con el presidente de China, Xi Jinping; su posición en relación a Corea del Norte, en fin su estilo tan particular y heterodoxo de hacer política fue el centro de atención. Lo demás fue grisáceo, para decirlo con levedad. Uno no sabe si la mengua en el liderazgo internacional es una consecuencia o una causa de la desconfiguración atropellada de lo que Kissinger llamaría “orden mundial”.

 

La escogencia de Hamburgo no fue muy afortunada que digamos, en materia de protestas y severa afectación del orden público. La canciller Merkel tendría sus razones, que ignoro. Cuando en esas cumbres estaba un Mitterrand, un Kohl, una Thatcher y un Reagan, el mundo se concentraba en el evento. Ahora, Hamburgo ha pasado sin mucha novedad, salvo las que siempre ofrece Donald Trump.