Quinto Día Online
25 de Mayo del 2017

Economía

Las reservas se ubican en el nivel más bajo desde mayo de 2002

Las reservas se ubican en el nivel más bajo desde mayo de 2002

La falta de ahorros, el fracaso en los proyectos para diversificar las exportaciones y los pagos de deuda generan un enorme déficit de divisas

 

 

Víctor Salmerón

@vsalmeron

 

 

Las reservas internacionales, el tanque de dólares que administra el Banco Central de Venezuela y permiten importar, pagar deuda, cubrir contingencias y ayudar a la estabilidad del tipo de cambio se ubicaron el pasado 16 de mayo en 10 mil 085 millones de dólares, magnitud que de acuerdo a las estadísticas oficiales se traduce en un declive de 17% durante los últimos doce meses y en el nivel más bajo en quince años.

 

Este monto de reservas internacionales brinda una protección mucho menor a la de 2002 porque la deuda en dólares de la nación es mayor, el país es más dependiente de las importaciones por el declive de la producción nacional y actualmente existe un control de cambio que asigna las divisas de forma muy ineficiente.

 

Un aspecto clave es la composición de las reservas, es decir, cuánto del monto corresponde a divisas que pueden ser utilizadas de inmediato para importar o pagar deuda y cuánto está colocado en barras de oro, en el Fondo Monetario Internacional o en distintas categorías de bonos.

 

En este momento la porción en divisas de las reservas internacionales es solo 10% del total cuando en 2002 era de 68%. Actualmente más de dos tercios de las reservas son barras de oro, es decir, hay muy poca liquidez y por tanto un margen de maniobra estrecho.

 

Venezuela se ha quedado sin suficientes divisas para cubrir sus importaciones tras la caída de los precios del petróleo, producto que provee 96 de cada 100 dólares que ingresan al país, no haber ahorrado durante los tiempos en que la cotización del barril desafió la ley de la gravedad, multiplicar su deuda por cuatro en doce años e invertir recursos en proyectos que no son capaces de exportar.

 

El país sufre un fuerte déficit de dólares que analistas estiman en torno a 10 millardos de dólares y se traduce en empresas que no pueden importar las materias primas que requieren para producir, escasez de alimentos, de medicinas y contracción de las inversiones.

 

Quedar desnudo

 

El 28 de septiembre de 1999, Hugo Chávez, entonces presidente de la República, prometió en cadena de radio y televisión que su gobierno no sucumbiría al deslumbramiento de la riqueza petrolera:

 

“Así que aquí se han gastado… ¡Cuántos miles de millones de dólares! Dios mío, da tristeza. ¡Cuánto se perdió aquí en estos últimos cuarenta años, producto de los gobiernos del Pacto de Punto Fijo! Nosotros, comenzando el gobierno, recuerden, hicimos una modificación de la Ley del Fondo de Estabilización Macroeconómica, que ese Fondo es una alcancía, es un mecanismo para ahorrar, pero nunca, ahí no había caído nunca ni una gota de agua”.

 

Hugo Chávez se refería al Fondo de Estabilización Macroeconómica (FEM) que, como bien explicó, es la alcancía que tiene el país para enfrentar eventuales fluctuaciones del precio del petróleo, pero en la práctica condujo un gobierno que hizo todo lo contrario a lo prometido ese día. La balanza de pagos del Banco Central de Venezuela registra que, gracias a un fastuoso boom petrolero que comienza en 2004 y finaliza en 2014, las arcas de la República recibieron 746 millardos de dólares y de ese monto prácticamente no se ahorró nada.

 

El mismo Banco Central indica que el Fondo de Estabilización sólo posee tres millones de dólares, una cantidad ínfima, que contrasta con lo ahorrado por el resto de los países petroleros. Datos del Sovereign Wealth Fund Institute, por ejemplo, indican que al cierre de diciembre de 2015 el fondo de estabilización de Noruega contaba con 824 millardos de dólares, el de Arabia Saudita con 668 millardos, el de Qatar con 256 millardos, el de Libia con 66 millardos, el de Irán con 62 millardos y el de Trinidad y Tobago con 5 millardos.

 

Tubería rota

 

El 30 de agosto de 2005 el gobierno creó el Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden). Una estructura que recibió un generoso chorro de petrodólares proveniente de PDVSA y del Banco Central de Venezuela con el fin de impulsar “la transformación del sistema económico, en función de la transición al socialismo bolivariano, trascendiendo el modelo rentista petrolero capitalista hacia el modelo económico productivo socialista, basado en el desarrollo de las fuerzas productivas”.

 

La Memoria y Cuenta del Ministerio de Finanzas correspondiente a 2014 precisa que, para alcanzar sus objetivos, el Fonden desembolsó 103 millardos de dólares para financiar 419 proyectos y además comprometió otros 67 mil 309 millones de dólares que debían fluir paulatinamente para otros 348 proyectos en ejecución. En total se trata de 170 millardos de dólares, una cifra que duplica al ingreso proveniente de las exportaciones petroleras en 2013, año en que el barril se cotizó a un precio promedio de 99 dólares.

 

La muestra palpable de que los proyectos financiados por el Fonden no han contribuido a diversificar la economía es que las exportaciones no petroleras se ubican en niveles ínfimos. La balanza de pagos del BCV registra que durante los tres primeros trimestres de 2015 las exportaciones no asociadas al petróleo sumaron 1.694 millones de dólares, una magnitud que es menos de la mitad de lo obtenido durante el mismo lapso en 2003, año en que por razones políticas las empresas privadas paralizaron sus actividades.

 

La deuda

 

Las estadísticas del Banco Central de Venezuela registran que entre el tercer trimestre de 2004 y el tercer trimestre de 2015 la deuda en dólares se cuadruplicó y aumentó desde 27 mil 053 millones hasta 120 mil 204 millones. Los recursos provenientes de este endeudamiento no permitieron mejorar la infraestructura o ayudar a diversificar la economía y en este momento impactan fuertemente las finanzas públicas.

 

Este año Venezuela debe cancelar por capital e intereses de bonos emitidos por la República y PDVSA 9 mil 691 millones de dólares. Para poder cancelar los vencimientos de abril, que sumaron 3 mil 664 millones de dólares, el gobierno cortó la venta de divisas al sector privado y profundizó el recorte de importaciones.

 

El próximo pago fuerte es en octubre-noviembre, cuando el país tendrá que desembolsar 3 mil 526 millones de dólares. Analistas señalan que sólo con operaciones financieras que permitan obtener financiamiento en montos importantes la administración de Nicolás Maduro podrá aumentar las importaciones para aliviar la escasez y sacar a la economía de la recesión.

 

Pero los inversionistas observan un elevado riesgo ante el precario nivel de las reservas internacionales, los bajos precios del petróleo, la conflictividad política y la fragilidad institucional que ha llevado a que el Tribunal Supremo de Justicia declare en desacato a la Asamblea Nacional que, a su vez, ha dejado en claro a las entidades financieras del exterior que cualquier operación de endeudamiento que no cuente con la aprobación del Parlamento se considerará ilegal.