Entrevista

Las cifras de Julio Castro

20 abril, 2018 | 12:00 am

-Me han dicho que están robando mucho en el Instituto de Medicina Tropical, todos los días.

-Desde hace dos años están robando casi que una vez cada dos semanas.
-¿Y qué se roban?

-Bueno, al principio computadoras, impresoras, aparatos de laboratorio que hacen cosas, exámenes, finalmente hasta las pocetas. La verdad es que la hemos pasado difícil en el Instituto. Eso no es nuevo, tiene dos años ya el tema de los robos.

-¿Y no hay medidas de seguridad para eso?

-Una de las dificultades es el tema de la modificación arquitectónica de las áreas comunes, ya que siendo la universidad patrimonio de la humanidad, no puedes poner una reja en la mitad del pasillo, por ejemplo. Hay una normativa y hay un tema de recursos también, las universidades tienen presupuesto reconducido desde hace 5 años. Imagínate lo que significa un presupuesto reconducido en una universidad, con la inflación que tenemos. Ahorita hay una iniciativa para tratar de recaudar fondos entre la gente que está fuera, gente que se graduó en la universidad o en el Instituto, o trabaja en otras instituciones fuera del país, para tratar de mejorar la infraestructura de todo el Instituto de Medicina Tropical.

-¿Y tampoco hay posibilidad de instalar cámaras, nada?

-Es que eso es costoso, al final las cámaras van conectadas a una computadora que tienes que mantener.

-Y de pronto se roban la computadora y las cámaras también.

-Exactamente, entonces es una dificultad importante.

-Háblame de la situación de la salud en Venezuela. ¿Qué observas tú hoy?

-Es terrible, casualmente esta semana liberamos la información en la Encuesta Nacional de Hospitales 2018, en la que tenemos 5 años haciendo las mismas preguntas, en los mismos hospitales de todo el país. La situación es cada vez peor, la verdad. Por ejemplo, hoy en día, 88 por ciento de los hospitales no son capaces de hacer una placa de tórax, 24 horas al día, 7 días a la semana, la semana anterior a la encuesta, que es de la primera semana de marzo. Entonces, eso te da una idea de un hospital general, como el Hospital Universitario de Caracas, el Hospital Vargas, el Antonio María Pineda, en Barquisimeto; Luis Razetti, en Barcelona, que no son capaces de mantener esa operatividad. Y ni hablar de antibióticos, cámaras operativas, terapia intensiva, toda esa situación se ha deteriorado de una forma muy importante que tiene que ver con el deterioro estructural del país, y esos son los hospitales que atienden a los venezolanos todos los días. Entonces, eso es un reflejo de un deterioro muy, muy importante, muy notorio, llegando a unos niveles de preocupación importantísimos.

-¿Y a dónde acude el paciente?

-Bueno, el paciente termina yendo al hospital, pero el hospital al final es un albergue de pacientes. Llegan al hospital y les leen la cartilla: usted tiene que traer el suero, el catéter, la sábana, la comida, el antibiótico, el medicamento, tiene que ir hacerse la placa a una clínica privada que está cerca o intente que estén cerca, o una tomografía y tiene que pagarla y regresar al hospital. Al final, lo que hay es una estructura deteriorada con cada vez menos médicos para tratar de darle salud a ese paciente.

-¿Y qué pasa con la gente que no tiene nada de eso, ni puede adquirirlos? Porque los hay.

-Sí, son la mayoría de ellos, pasan trabajo, fallecen o tienen complicaciones severas de su propia enfermedad. Te estoy hablando no de enfermedades banales, te estoy hablando de cáncer, infecciones severas, pacientes con VIH, niños que requieren cirugías. O sea, la situación es, la verdad, lamentable.

-¿En este momento, desde el punto de vista de tu especialidad, qué es lo que más ataca al venezolano?

-Hay tres cosas en este momento con actividad muy preocupante: malaria, 400 mil casos según los datos oficiales; 400 mil casos nuevos que llegan a un millón cuando suman las recaídas y la reinfecciones. Difteria: tenemos año y medio con casos de difteria y la enfermedad está muy lejos de estar controlada, hay actividad en el estado Carabobo y en los estados centrales del país, con mortalidad y casos nuevos. Y hay sarampión, que había sido una enfermedad erradicada, ambas controladas por vacunas, con actividad en la mayoría de los estados del país. Son situaciones que requieren la atención del Ministerio de Salud o del alto gobierno en salud, para tratar de bloquearlas porque traslucen la falta de políticas consistentes en salud, no de hace un año, ni hace dos, sino de hace 10 años.

-¿Y qué es lo que tiene que hacer el Estado?

-Vacunar, por ejemplo. El tema de la difteria y sarampión se trata con vacunas. Tienen vacunas y no están vacunando a la cantidad de gente que necesitan vacunar. Eso no es de un año.

-¿Y por qué no están vacunando, porque no quieren vacunar o porque la gente no va a vacunarse?

-No, yo creo que no hay una estructura de vacunación del sistema de salud, ya que están tan deteriorados los programas, las estructuras, que no hay un interés ni una planificación en el sector salud que permita que vacunes a toda la gente. En el mundo de hoy si la gente no viene a vacunarse, tienes que ir a buscarla a donde esté para vacunarla. No es permisible en el día de hoy que tengas niveles de vacunación como los que tenemos. Tú tienes que vacunar al 85, 90 por ciento de la población, estés donde estés, hagas lo que hagas.

-Te pregunto: ¿Y esas vacunas quién las guarda?

-Esas vacunas las tiene el Ministerio de Salud.

-¿Y las tienen ahí arrumadas? Pregunto.

-Las tienen en los centros, pero no terminan de llevarse a la gente donde las necesitan.

-O sea, en el Hospital Universitario, por ejemplo, no hay opción a que el paciente llegue y el mismo hospital tome la decisión de que se inyecte la vacuna.

-Sí, los centros hospitalarios no son centros de vacunación históricos, las unidades de vacunación históricas son las unidades sanitarias, los centros ambulatorios.

-¿Y eso existe, las unidades sanitarias?

-El Ministerio de Salud tiene miles de ambulatorios a nivel nacional, más las gobernaciones y más las alcaldías, pero tú tienes que garantizar que el producto biológico está allí, que tienes programas para vacunar a la gente e identificarlos y vacunar. Eso requiere una cadena de eventos que no se ha cumplido en los últimos años y la consecuencia es lo que tenemos ahorita.

-¿Qué otra cosa te preocupa?

-El tema de la malaria, porque no hay vacunas para la malaria, no existe vacuna de malaria y esa es una enfermedad de control que implica la migración ilegal en las zonas fronterizas, particularmente en el estado Bolívar. Ahí hay un tema de tráfico de medicamentos, ahí hay un tema de migración ilegal y minería ilegal; ahí hay un tema de movimientos poblacionales por las dificultades económicas de todo el país, con la gente buscando beneficios económicos. Un poco la fiebre del oro.

-¿Caracas tiene problemas de malaria en estos momentos?

-No, ni habrá porque el anófeles no puede vivir a la altura de Caracas, pero en lo que baja a 600 metros o 400 metros su nivel del mar, como hay en los Valles del Tuy o hay en Higuerote, hay malaria de nuevo. Y esa es una situación que costó controlar 40 años y ahora la perdimos y va a costar controlarla muchos años más.

-¿La malaria conduce inevitablemente a la muerte?

-Si no la tratas, sí. Es una enfermedad parasitaria, el parásito se mete dentro del glóbulo rojo, lo va rompiendo y de alguna manera si la gente no se trata termina falleciendo.

-¿Qué otra enfermedad infecciosa te preocupa?

-El tema de la difteria y el sarampión tiene unas implicaciones en el mediano plazo muy importantes, porque estas, siendo enfermedades controlables por vacuna, si tú no las controlas rápidamente, vas a tener epidemia en cuatro o cinco años. También me preocupa mucho el tema de los pacientes con VIH, porque es algo que veo en el día a día. Yo veo pacientes de VIH todos los días y tienen 6 meses donde no hay tratamiento antirretroviral para los pacientes.

-¿Ese es el SIDA?

-De SIDA, 75 mil pacientes están en Venezuela con tratamiento y desde hace bastantes años y no hay disponibilidad de tratamientos para esos pacientes.

-¿Y esos sí mueren inexorablemente?

-Claro, si no los tratan, la enfermedad avanza y fallecen. Eso es un programa que el Ministerio conoce, los pacientes saben cómo se llaman, dónde están y qué tratamiento reciben, desde hace años.

-¿Y dónde están?

-No tener la previsión de comprar ese tratamiento, es algo que es inexplicable a estas alturas. Lo mismo pasa con los pacientes trasplantados. No es lo mismo que con las enfermedades infecciosas, pero de alguna manera terminan infectándose.

-Estaba viendo que los trasplantados de riñón tienen problemas también.
-Todos los trasplantados que usan medicamentos inmunosupresores tienen problemas.

-¿Y por qué?

-Lo mismo pasa con la malaria, hay dificultades para conseguir tratamientos antimaláricos hoy en día en todo el país, entonces la pregunta es, bueno si tú sabes que va a haber un número determinado de casos el año que viene, ten la previsión de comprar los medicamentos y evita que esos pacientes estén zanqueando por todo el país, buscando tratamientos. En el caso de los VIH, no hay en ninguna parte del país, se tienen que ir, yo he tenido pacientes que me dicen, “doctor, yo me voy del país para donde sea, porque no consigo el tratamiento aquí, prefiero ir a buscar el tratamiento en otro país, cuésteme lo que me cueste” y con mi trabajo puedo confiarlo, que aquí que no estoy recibiendo tratamiento hace 7, 8 meses. En lo que hayan más pacientes con virus en sangre sin control de tratamiento, hay mayor transmisibilidad, la epidemia avanza en términos de control, va a haber más casos, no solamente el paciente que no tiene tratamiento, sino que afecta a los que se van a contagiar nuevos, porque la capacidad de contagio aumenta progresivamente en función de esos pacientes que no están controlados.

-¿Y no están tomando las medidas preventivas?, ¿no hay una campaña educativa en función de eso?

-Bueno, tú eres un hombre de medios, ¿tú la ves? Yo no la veo.

-Yo tampoco, por eso te digo, te pregunto por eso.

-No, yo tampoco la veo. Cuando tú ves las tasas de nuevos casos, que es la forma como se mide la epidemia, ves que no han estado nunca bajo control en Venezuela. Cada vez hay más casos, más casos, más mujeres, más niños, cada vez aumenta, aumenta, aumenta y eso es una expresión de que las campañas no han logrado controlar la epidemia, como en otros países se ha controlado.

-Tú me dices que el Instituto de Medicina Tropical también tiene el problema presupuestario, no hay nuevas iniciativas.

-Sí, porque el Instituto funciona dentro de la universidad, es parte del ente académico de la Universidad Central de Venezuela y tiene un programa presupuestario como tienen el resto, el Anatómico, el Instituto de Anatomía Patológica, etc. etc. Ahorita se están tratando de hacer iniciativas para tener proyectos de investigación compartidos con investigadores fuera del país, para poder obtener recursos, por lo menos para reactivos y equipos.

-Dime una cosa, ¿se han ido muchos profesionales de ahí, del Instituto?
-Del Instituto es difícil que yo te diga, porque somos bastantes ahí, somos casi 14 laboratorios, se han ido, ciertamente se han ido. En mi cabeza hay 5 o 6 de los que trabajan directamente conmigo. En la unidad donde yo trabajaba empezamos siendo cuatro, se fueron dos, vinieron dos más, se volvieron a ir dos, total que al final quedamos 3 nada más.

-¿Y qué noticias tienes de ellos, están mejor dónde están?

-Están trabajando, están en un sitio seguro, están haciendo investigación, están viendo pacientes. Hay gente en Arabia Saudita, otros están en Estados Unidos, otros están en España, hay en varios sitios y están trabajando como médicos en una situación mejor que la que tenemos nosotros aquí, sin dudas.

-¿Y en Venezuela, cuáles son las zonas más susceptibles al sarampión, todas?

-No todas, porque como no hay datos, no hay boletín epidemiológico, no hay reportes, en algunas aún no sabemos dónde vacunaron más y dónde vacunaron menos. Pero yo estimaría que el déficit es global y no hay una zona más que otra. Siempre estas enfermedades empiezan por el estado Bolívar. La difteria empezó por Bolívar, el sarampión empezó por Bolívar, igual que la malaria. Bolívar es el caso más emblemático. Pero creo que tiene que ver, obedece a diferentes razones, no necesariamente en cada una de las enfermedades.

-Aquí dice, que en los primeros meses del 2018 nueve países de América notificaron casos confirmados de sarampión. Y hay un problema también con los venezolanos que están migrando y Brasil está tomando medidas y están exigiendo que vayan vacunados.

-Sí, hay campamentos de refugiados en la frontera Brasil-Venezuela y en la frontera Colombia-Venezuela y hay dos casos exportados de Venezuela-Colombia, reportados por el gobierno colombiano en las últimas semanas. Y según la nota de prensa que vi hace un par de días, también hay una campaña en los campos de las personas que se están movilizando a través de la frontera en Brasil, para garantizar evitar enviarle casos desde Venezuela a esas zonas.

-Aquí hay una cifra. Dice aquí, los primeros meses del 18, nueve países de América Latina notificaron casos confirmados de sarampión, que ubicó el mayor brote en Venezuela 159 casos, seguidos de Brasil, Estados Unidos, Canadá, México con 4, Perú con 2, Antigua y Barbuda con 1, Colombia 1 y Guatemala 1. Aquí dice otra nota: Venezuela presenta el brote de sarampión con el mayor número de casos, otra vez, 886 reportados entre 2017 y 2018, dos de ellos fatales.

-Ese reporte habla de 600 y tantos casos en 2017 y 150 y tantos casos hasta el momento del reporte, en el 2018. Si tú extrapolas esos mismos casos del 2018 al resto del año 2018, vas a tener el doble de casos del 2018 en relación al 2017. ¿Qué significa eso en término de nosotros? La epidemia no está bajo control, la epidemia está avanzando, no se ha logrado controlar con las medidas que han hecho y requiere de mayor énfasis en la medida para poder controlar la enfermedad. Y eso es básicamente vacunación.

-¿Y la tuberculosis?

-Es una buena pregunta, la verdad. No tenemos datos porque el Boletín Epidemiológico está trancado, no tenemos información, acceso a información global. Sí tenemos la sensación por el tema de los pacientes VIH, que el número de casos está aumentando progresivamente. El VIH y la tuberculosis tienen una relación muy cercana en término de número de casos y nos está preocupando que se ha hecho difícil el último mes en particular, la consecución del tratamiento para los pacientes, porque vemos también pacientes con tuberculosis. Entonces, esta es una enfermedad a la cual hay que ponerle el ojo, no tenemos información oficial de qué es lo que está pasando –que deberíamos tener– y es algo que nos preocupa porque al ser una enfermedad trasmisible y no tener la capacidad de control con tratamiento, se puede generar un brote importante.

-Bueno, aquí veo que en el Instituto te robaron hasta las bacterias.

-Los hongos y las bacterias se las llevaron hace un tiempo.