Opinión

Las 3, o mejor, 4 M

25 mayo, 2018 | 12:00 am

Andrés Oppenheimer es un prestigioso periodista especializado en temas latinoamericanos.
En el Herald de Miami de esta semana dedica su atención a las sanciones más recientes que el gobierno de Trump ha impuesto al régimen de Maduro y si bien señala que —a su juicio— “son dignas de aplauso”, advierte que no pasan de ser gestos simbólicos en respuesta a las cuestionadas elecciones presidenciales.

Es cierto que la marca del 20 de Mayo fue la abstención y no en el porcentaje de por si alto anunciado por la presidente del CNE. Como tarea asignada por el Frente Amplio me correspondió monitorear 20 centros de votación en Maturín. Fui parte de una red de observadores que cubrió la totalidad de los centros urbanos y buena parte de los rurales de Venezuela levantando información veraz de lo que ese día ocurrió. En el caso de Monagas sin ninguna duda la participación, con todas las presiones, se ubicó en 17.32 % es decir que la abstención fue de 82.68%. Porcentajes similares se repitieron en el resto del país con lo que la aseveración del Grupo de Lima de que el 82.96 % de los venezolanos registrados para votar no lo hicieron es rigurosa verdad..

“Preñar las máquinas”, como se dice en el lenguaje coloquial de los activistas, es de lo más fácil si no hay testigos o si estos se ven impedidos de hacer su trabajo. Lamentablemente en más de la mitad de las mesas los testigos de Falcón y Bertuci no aparecieron nunca o el inefable Plan Republica dificultó su actuación, facilitándose entonces la tarea de inflar las cifras de votantes.

No es la abstención sin embargo motivo para celebrar y creer que todo está listo. Hace pocas horas un líder nacional de PJ me comentó personalmente: “este gobierno no pasa de dos meses”. Solo le mencioné que expresiones similares le oí infinidad de veces a contertulios cubanos con quienes muchas mañanas me tomé un “cortaito” en la Pequeña Habana antes de ir a clases en UM.

Oppenheimer destaca las 3 M que pueden apuntalar a Maduro y garantizarle una larga permanencia en el poder: Migración, Miseria y México a lo que yo agregaría Brasil.

Si continua y peor se acelera la diáspora serán más las remesas que enviaran los expatriados a sus familiares con lo que centenares de miles de familias subsistirán gracias a tal, si en la miseria el control social se hace mayor por la dependencia de los subsidios llámense CLAP o Bono de no sé qué, si en México gana López Obrador y en Brasil un secuaz de Lula, con lo cual la postura regional cambiará, el cuadro se complicará y cuidado reeditamos la triste experiencia de Zimbabue.

Sin corregir a Oppenheimer yo sumaria una cuarta M: Mezquindad. La mezquindad en la dirigencia opositora, su extraordinaria capacidad autodestructiva, puede ser la “tapa del frasco” que impida construir una nueva nación. Si no entienden de una vez por todas que solo en la Unidad más férrea y absoluta y dejando atrás ambiciones personales y viejas rencillas, será posible el cambio, nada hay que esperar: los herederos de Chávez gobernarán hasta el dos mil por siempre.