Internacionales

La Venezuela que exporta migrantes

2 marzo, 2018 | 3:19 pm

Un reporte entregado por Migración Colombia reveló que en diciembre de 2017, más de un millón de ciudadanos venezolanos (1.244.434) entraron al vecino país por los puentes internacionales, ubicados en los departamentos de Cúcuta, Puerto de Santander y Villa del Rosario.

Esta cifra de personas es casi la misma cantidad de habitantes del estado Táchira, con un millón 163 mil 593 habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Censo Venezuela 2011.

La llegada masiva de venezolanos trajo como consecuencia una crisis humanitaria en la frontera con Colombia, donde muchos duermen en sitios públicos: canchas, calles, parques y plazas en condiciones deplorables.

“Ni Colombia, ni ningún país de Latinoamérica estaba preparado para recibir un desplazamiento tan grande”, asegura Eloy Bravo, politólogo venezolano residenciado en Cúcuta, Colombia, al mismo tiempo que indica que según la cancillería de ese país, actualmente viven 550 mil venezolanos en la nación neogranadina.

Sin embargo, señala el politólogo, cifras de personas con enfermedades crónicas o en estado de desnutrición, ancianos, niños o mujeres embarazadas, “aún no han sido emitidas. Es un problema gigante tratar de contabilizarlos”.

Según Bravo, existe una estadística que indica que de cada 10 venezolanos que viven en Colombia, 6 permanecen en ese país y 4 se trasladan a otros destinos.

Para tratar de poner orden y darle solución al éxodo venezolano, el gobierno colombiano, a través del director de Migración Colombia, Christian Krüger, ha dicho que solo pueden entrar ciudadanos que tengan la Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF), o su pasaporte.

“Ya terminó el tiempo para que la gente que la necesitara la tramitara. Se adjudicaron más de un millón 500 mil tarjetas. Quien la tiene la puede seguir usando”, expresó Krüger en declaraciones a medios de comunicación.

No obstante, el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) comenzó a demorar el proceso en julio de 2017 para obtener el pasaporte. Los venezolanos deben esperar hasta un año el documento, y muchos deciden emigrar ilegalmente.

“Además de que el Saime no está emitiendo pasaportes de forma regular, se hace muy cuesta arriba conseguir la etiqueta de prórroga que se le coloca al pasaporte vencido para poder salir del país. Es decir, también se está frenando por completo la salida de los venezolanos, ya que muchos tienen este documento vencido”, explicó Eloy Bravo.

Según el diario El Espectador de Colombia, dos de cada tres venezolanos ingresan a ese país sin papeles.

El presidente de la República, Nicolás Maduro, en rueda de prensa con medios locales e internacionales ha reconocido que varios miles de venezolanos decidieron emigrar del país, pero rechazó que la cifra se acerque a los dos millones, como denuncia la oposición y algunos países del continente.

“Hay un grupo de venezolanos que se ha visto afectado por esta campaña, algunos se ven tentados a salir del país, es su derecho, tienen la libertad y se han ido a otros destinos. El número es muchísimo menor a la cifra que tratan de posicionar algunos presidentes del grupo de derecha, este antivenezolano llamado ‘Grupo de Lima’”, apuntó el mandatario sin dar cifras oficiales sobre emigración.

A juicio de Eloy Bravo, el gobierno de Venezuela no tiene idea de cuántas personas han salido del país. “El gobierno está en campaña electoral y no está preocupado por saber quién se queda o quién se va. Por el contrario, está buscando la forma de posicionarse políticamente, en unas elecciones presidenciales que se efectuarán el 22 de abril de 2018”.

Según Bravo, ya son 4 cuatro millones de venezolanos que están fuera de Venezuela, “una ola de migración que se viene gestando desde años anteriores”.

El especialista añadió que en 2018 pueden emigrar más de un millón de venezolanos. “La crisis está arropando tanto al ciudadano, que no encuentra otra opción más que salir de Venezuela y reubicarse en otra nación, no importa haciendo qué, pero saben que seguramente pueden conseguir algo de dinero para mantenerse, incluso mandarle a sus familiares en Venezuela”.

Un sueño en Cartagena

En principio, Yobel de Ávila no iría a trabajar a Colombia. “En 2017 participé en un intercambio cultural con la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en Barranquilla; allí participaron alumnos de varios países”, contó el estudiante de Contaduría Pública, quien al finalizar la experiencia se mudó a Cartagena de Indias para emplear sus habilidades en el turismo y comercio.

A Yobel poco a poco le sonrió la fortuna, “no fue nada fácil conseguir empleo porque no había un documento válido para laborar de forma legal, nadie te quería ofrecer empleo y los pocos que lo hacían pagaban una miseria. Mientras no tenía nada, recurrí a las ventas informales para sobrevivir”.

En tanto, Yobel trataba de hacerse con un trabajo en el pueblo colombiano, que según datos de la Cámara de Comercio de Cartagena (CCC) para el período junio-agosto de 2017 arrojó un porcentaje de desempleo de 10,5%, cuando la tasa en Colombia fue de 9,1%.

De Ávila cuenta que aparte de tener en contra el porcentaje de desempleo de Cartagena, también aumentó la cantidad de emigrantes venezolanos que hacían lo mismo que él, por ello decidió doblegar sus esfuerzos en conseguir un trabajo en el área de turismo, y lo obtuvo. “Me dieron la oportunidad en un café australiano en las mañanas, y por las noches trabajaba en un restaurante francés, aprovechando mi habilidad para comunicarme en dos idiomas”.

Cuando el gobierno colombiano decide otorgar residencia y permiso laboral por dos años, Yobel asiste a una entrevista para optar a un empleo en el centro histórico de Cartagena; allí consiguió el cargo de anfitrión del museo del chocolate, “en ese momento mi vida dio un giro, logré mudarme de donde vivía antes, un lugar con precarias condiciones. Comenzó mi estabilidad económica”, expresa Yobel con honradez.

De acuerdo con un estudio publicado en 2015 por la Universidad Central de Venezuela (UCV), un millón y medio de venezolanos dejaron su país desde 1998, año en que asume como presidente el fallecido Hugo Chávez. Más del 90% de los venezolanos que partieron tenían al menos estudios universitarios (con títulos y sin títulos).

La investigación detalla que 883 mil profesionales certificados emigraron a 22 países, siendo Estados Unidos, en ese momento, el destino más pretendido con 260 mil solicitudes de asilo.

Para Leandro Area, exdiplomático y profesor universitario de la UCV, este éxodo de venezolanos ha derivado en que Venezuela se encuentre en bancarrota a nivel profesional, “y los que nos hemos quedado en el país, educadores universitarios, médicos, ingenieros, arquitectos, no hay nadie que esté a gusto donde está”.

A juicio del experto, la “revolución bolivariana” ha desplazado a los venezolanos, “pareciera que ellos (gobierno) no quieren que seamos parte del país, trayendo como resultado que la gente piense que no hay posibilidades de progresar. Todos los padres quieren que los hijos se vayan porque en Venezuela no hay futuro. Así no se puede construir un país; así se destruye”, resaltó Area.

Lo irónico es que Venezuela era reconocida como una nación que acogía a las oleadas de inmigrantes y ahora sufre de emigración masiva. El profesor Area retrata esta situación, “ahora, la población venezolana se ha vuelto nómada. Durante los años 1980 a 1990, se hablaba mucho de la colombianización de Venezuela; hoy se discute sobre la venezolanización de Colombia”.

Santos: el estratega

Leandro Area, quien fuera durante 10 años comisionado presidencial para la integración y asuntos fronterizos con Colombia (Copiaf), consideró que las medidas anunciadas por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, para controlar el ingreso de los venezolanos a ese país son tardías.

“Santos se ha dado cuenta, por presiones internas, a pocos meses de unas elecciones presidenciales, que debe establecer nuevos lineamientos respecto a lo que va a ser su política fronteriza hacia Venezuela, estableciendo: 1) un control fronterizo más riguroso y con más funcionarios, dedicados a ese tema; 2) creación de un grupo especial migratorio; 3) instauración de un centro de atención para el emigrante (con capacidad para 2.000 personas); y 4) una línea de pensamiento que no permita el abuso ni la explotación comercial a los venezolanos”, dice Area.

Igualmente expresó que a su manera de ver, estos lineamientos son “paños calientes” para un tsunami social que se está desarrollando, “y que va a seguir creciendo, porque mientras haya un aumento de la crisis en Venezuela, va haber un incremento de la migración hacia Colombia, por las vías legales o ilegales”, indicó Area.

El experto también calificó de problema fronterizo al desplazamiento de los venezolanos hacia el país vecino. “Es algo que se le está saliendo de las manos al gobierno del presidente Santos, porque los que emigran no tienen nada, están ocupando puestos en los colegios, camas en los hospitales y duermen en sitios públicos. Al mismo tiempo, hay quejas de muchos venezolanos que han sido detenidos por hurto o por prostitución, entre otros”.

Según Leandro Area, Venezuela está trasladando sus problemas a Colombia, ocupando un espacio dentro de la agenda política y electoral del mandatario Juan Manuel Santos. “Las gestiones humanitarias se las aplaudimos, pero aquí también toma parte su estrategia política”, asegura.

En Roraima se habla portuñol

De acuerdo con George Okoth-Obbo, Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los refugiados, unos 40 mil venezolanos se encuentran en Roraima, estado fronterizo con Brasil. Muchos de ellos se localizan en la capital, Boa Vista, de 330 mil habitantes.

Según Ángel Villarroel, periodista venezolano residenciado en Brasil, los emigrantes venezolanos llegan por tierra a Boa Vista en trasporte público. “Primero se dirigen a la ciudad venezolana Santa Elena de Uairén e ingresan a Brasil a pie, cruzando la selva amazónica. Luego hay quienes toman buses y viajan más al sur”, explica.

Por su parte, la alcaldesa de Boa Vista, Teresa Surita, ha dicho que tienen un problema que “solo empeorará”. “Las calles de la ciudad solían ser tranquilas, ahora están cada vez más llenas de venezolanos pobres”.

Se estima que las escuelas municipales de Boa Vista han admitido aproximadamente a mil niños venezolanos.

A principios de 2017, directores, coordinadores, profesores y alumnos modificaron sus rutinas académicas para recibir 408 alumnos venezolanos, matriculados en escuelas públicas.

Asimismo, el hospital de la localidad ahora no tiene camas, debido al flujo migratorio que aumentó progresivamente desde 2015.

Los emigrantes venezolanos que llegan a Brasil presentan síntomas de desnutrición, hay algunos que tienen enfermedades crónicas y se alojan en casas abandonadas que no tienen las mínimas condiciones higiénicas, ni servicios básicos como electricidad, ni agua”, cuenta Ángel Villarroel.

Un estudio realizado por el Consejo Nacional de Inmigración de Brasil indica el perfil sociodemográfico y laboral de los venezolanos en Roraima.

La mayoría de los venezolanos no indígenas que viven en ese estado son jóvenes, tienen buena escolaridad, poseen actividad remunerada y pagan un alquiler. Entre los que trabajan, el 51% gana menos que el salario mínimo y el 28% tiene empleo formal. “Muchos envían ayuda económica a los familiares que están en Venezuela, e indican que la situación económica y política fue el principal motivo para desplazarse”. Igualmente, los aborígenes venezolanos que viven en Roraima señalan el hambre como el motivo principal de su desplazamiento.

Posterior al censo, se conoció la disposición de los emigrantes para salir de esa región a otros estados: Sao Paulo recibirá a 350 y Amazonas 180, hasta el momento.

Eliseu Padilha, ministro de Gabinete brasileño, está al tanto de la situación. “Ellos (los venezolanos) padecen hambre. El año pasado la población venezolana rebajó una media de ocho, nueve kilos. Es una situación seria, una crisis humanitaria a la que no podemos darle la espalda”.

Sobre la xenofobia hacia los venezolanos en el país amazónico, el periodista Villarroel dice que más bien existe un sentimiento de compasión, “sienten muchísima pena por los emigrantes que llegan en esas condiciones; en consecuencia la organización católica Theotokos, junto al movimiento ‘Rumbo a la Libertad’, se han constituido para brindarles ayuda humanitaria”, informó.

Para garantizar la atención a los emigrantes, el gobierno de Michel Temer declaró la región en “estado de vulnerabilidad”, lo que le permite al Estado redoblar la ayuda financiera.

Brasil se une a Colombia como los países que han facilitado el acceso de los venezolanos a la documentación necesaria, servicios de atención públicos y programas para agilizar su inserción en el mercado laboral.