Quinto Día Online
13 de Diciembre del 2017

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La triste vejez del venezolano

La triste vejez del venezolano

“Las personas mayores comienzan a ser más susceptibles de ser sacrificadas a la hora de quitar un plato de comida en la mesa, esto para poder dárselo a un niño o a otro integrante de esa familia”, detalló un especialista

 

Conforme al Índice Global de Envejecimiento, elaborado por Help Age Internacional en 2015, “Venezuela es el segundo país con menos condiciones favorables para envejecer en América Latina, luego de Honduras”

 

 

Oswin J. Barrios

@oswinjoses

 

 

Felipe Mijares se imaginó que la vejez sería cuestión de dolores en la espalda, arrugas y vivir dignamente de la pensión otorgada por el Estado. Pero la realidad dista mucho de los planes que había hecho en el pasado. Con 72 años de edad, el paciente del Instituto Nacional de Servicios Sociales (Inass) ubicado en Caracas, parroquia Caricuao dice sentirse bien en la institución, “aunque mal que sea nos dan las tres comidas –asegura resignado – casi siempre comemos arroz, pasta y a veces sopa, que realmente es agua hervida”.

 

El ser humano, en su ciclo cronológico natural, empieza a perder masa muscular cuando llega a una edad determinada. Este proceso comienza a acelerarse a partir de los 55 años en adelante, por tanto el nutricionista debe recetar una dieta especial a la persona con alimentos que logren, de alguna u otra forma, retener peso la mayor cantidad de tiempo posible.

 

Sin embargo, a juicio de Luis Francisco Cabezas, director general de la Asociación Civil Convite, “actualmente en Venezuela eso no está ocurriendo; estamos viendo que, producto de la mala alimentación, las personas mayores están perdiendo una cantidad abrupta de la masa muscular”, expresó a Quinto Día.

 

El especialista indicó que la situación tiene consecuencias desde el punto de vista de la calidad de vida “porque de alguna u otra manera esta masa permite proteger los huesos y al desaparecer tan rápido conlleva que los adultos mayores se tornen más vulnerables y cualquier caída, tropiezo o golpe se convierte en una fractura”.

 

Cabezas aseguró que “las personas mayores han sacado, prácticamente, de su dieta la proteína animal, es decir: el pollo, la carne, el pescado, los huevos y la leche, pero ocurre que precisamente los alimentos que pudieran suplirlos, como por ejemplo la mezcla de granos o arroz, debido a su alto costo, se ha vuelto de difícil acceso para los abuelos que dependen exclusivamente de la pensión, y que en algunas ocasiones no cubre ni siquiera el 15% del valor de la canasta básica alimentaria”.

 

El director de Convite reveló que “desde abril de 2016 hemos hecho mediciones en casas de abuelos situadas en el estado Miranda. Estas arrojaron que de 300 adultos mayores, el 74% perdía en promedio 1,3 kilogramos cada mes”.

 

En ese sentido, Luis Cabezas informó que de acuerdo con un estudio realizado por la fundación Cáritas Venezuela “los abuelos comienzan a ser más susceptibles a ser sacrificados a la hora de quitar un plato de comida en la mesa y poder dárselo a un niño o a otro integrante de esa familia. Las primeras son las madres, pues dejan de comer para darle ese alimento a sus hijos, y si hay un adulto mayor, prevalecerá, probablemente, tratar de alimentar a un niño en vez de una persona mayor”, alertó.

 

Conforme al Índice Global de Envejecimiento elaborado por Help Age Internacional en 2015, el cual evalúa los factores que determinan el bienestar social y económico de las personas adultas mayores en todo el mundo, califica a Venezuela como “el segundo país con menos condiciones favorables para envejecer de América Latina, luego de Honduras”.

 

 

“O comes o compras medicinas”

Aunque la pensión de los abuelos se acerca al sueldo mínimo (Bs. 177 mil 507), los gastos en medicamentos y comida rebasan la cantidad de dinero proporcionado por el Estado. Francisca Gutiérrez, abuela de 74 años, padece de reflujo gastroesofágico y debe tratarse con Omeprazol, “cuesta 80 mil bolívares, tengo el tratamiento casi abandonado porque aquí o comes o compras medicinas”, dijo.

 

Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas) La canasta Básica Familiar (CBF) aumentó en agosto de 2017 a Bs. 2 millones 938 mil 27. El informe del Cendas también reveló que el incremento fue de 895 mil 185,20 bolívares (43,8%) en comparación con el mes de julio, por lo que se necesitan 97 mil 942,57 bolívares diarios para cubrir el costo de la canasta.

 

En referencia al Inass, Luis Francisco Cabezas declaró que “muchas de sus unidades de atención dejaron de prestar el servicio de alimentación, por ejemplo la gereontograma situada en Los Valles del Tuy, estado Miranda, la cerraron y tuvo que asumirla en su totalidad la casa de abuelos de la gobernación de Miranda. En ese sentido, vemos que desde el ente rector de lo que debería ser la política del adulto mayor del gobierno venezolano hay más bien hay una reducción de los servicios que debería prestarse al adulto mayor”.

 

Igualmente, se refirió a un albergue situado en Caracas que hasta el mes de mayo registraba 21 ancianos muertos, “fallecieron por distintas causas, pero presentaron un denominador común: todos estaban bajos de peso”, finalizó.