Una opinión, Cinco temas

La tortura en Venezuela

17 agosto, 2018 | 12:00 am

De acuerdo al diccionario, la tortura es un grave dolor físico o psicológico infligido a alguien, con métodos y utensilios diversos, con el fin de obtener de él una confesión, o como medio de castigo… Entonces, con base a esta definición es notorio que en Venezuela el poder establecido practica la tortura. Los testimonios al respecto son innumerables, a pesar de no ser reconocidos por ese mismo poder. Es dramático que eso ocurra en nuestro país, y que además no cause sorpresa, y a veces pareciera que muchos son indiferentes en relación con esa realidad.

Un pueblo saturado de problemas y dificultades, y agobiado por la sobrevivencia diaria, no tiene mucho tiempo para ocuparse de la tortura. Es lamentable y eso no tiene justificación. La extensión de la tortura en Venezuela es un símbolo del deterioro que carcome a la nación venezolana.

Los activos externos

La hegemonía roja ha deshecho los derechos de propiedad. Tanto de los venezolanos, como de los extranjeros en Venezuela. Los venezolanos no han podido hacer nada, a menos que fueran enchufados, en cuyo caso no son víctimas sino victimarios. Los extranjeros, sobre todo las corporaciones de cierto rango, han ejercido las acciones legales correspondientes, tanto en Venezuela como en el exterior. Las de Venezuela quedaron en nada, pero muchas de las del exterior, no.

Ya se han producido sentencias en tribunales internacionales. Como la hegemonía no tiene con qué resarcir los daños económicos causados, según esas sentencias, entonces se está apelando al procedimiento universal del embargo de los activos foráneos del Estado venezolano. Citgo, por ejemplo. Por esa vía, Venezuela podría perder todos sus activos foráneos —quiero decir—, los que aún no mantiene.

Las reservas internas

Según informaciones oficiosas, porque oficiales no hay, en el BCV habrían 8 mil quinientos millones de dólares en reservas internacionales. Esa cantidad es bastante menor al monto de las reservas que tenía el BCV en febrero de 1999, cuando el predecesor empezó su primer gobierno, y el precio internacional del petróleo, en el año anterior, se había cotizado por debajo de los 10 dólares el barril. En ese entonces las reservas montaban 13 mil millones de dólares.

La gran interrogante es qué pasó con los caudales de petrodólares de la bonanza petrolera más prolongada de la historia, en la que la cesta venezolana se llegó a vender por encima de los 150 dólares el barril. En realidad, esa interrogante no es difícil de contestar. La respuesta está en la masiva depredación de los recursos por parte de la hegemonía. No hay otra.

Bachelet a la ONU

De su primera presidencia en Chile pasó a un alto cargo en la ONU, de allí pasó a su segunda presidencia en Chile, y ahora, para seguir el patrón, retorna al principal cargo en la ONU, en materia de derechos humanos. No niego los méritos que pueda tener la ex-mandataria para ocupar ese puesto. Lo que sí discuto fue su ambigua posición con respecto a la hegemonía venezolana, cuando ésta violentaba todos los derechos humanos del pueblo venezolano

Se podrá alegar que el caso de Venezuela fue una excepción en una impecable hoja de servicios en defensa de los derechos humanos. No lo sé, y en verdad no lo creo, porque su posición en relación con la dictadura castrista siempre ha sido abiertamente favorable. El secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres, está en su derecho al postular y nombrar a Michelle Bachelet como Alta Comisionada para los Derechos Humanos. Pero… modestamente, también tengo mi derecho a cuestionar ese nombramiento.

Rodríguez Zapatero

Son muy graves las denuncias de Julio Borges sobre el expresidente español, que habría tratado de presionarlo con amenazas inaceptables para que firmara un documento de acuerdo en República Dominicana. Eso no puede pasar por debajo de la mesa. Y afortunadamente ha tenido una amplia difusión.

El señor Rodríguez Zapatero me inspira una gran desconfianza. Lo he planteado varias veces. “Asesorar” al régimen venezolano, y “cabildear” por él en medio mundo, es suficiente para explicar la naturaleza de la gran desconfianza que suscita en muchos sectores, nacionales y extranjeros.

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