Opinión

La tercera “eme”: México

6 julio, 2018 | 12:00 am

Tal como lo pronostiqué en dos columnas anteriores, Andrés López Obrador resultó electo presidente de México; la tercera “eme” de las siete que he señalado pudiera blindar al gobierno de Maduro.

Tras ser derrotado en los comicios del 2006 y 2012, el líder de la coalición Juntos Haremos Historia obtuvo el 53,2% de los votos válidos emitidos superando largamente a los candidatos del PAN y del PRI, organizaciones que durante décadas coparon el poder en México.

A pesar de su reconocido “tremendismo” es loable su empeño en enfrentar y finalmente derrotar a sus adversarios por la vía electoral no obstante el grosero ventajismo institucional.

Muchos le acusan de ser un Chávez mexicano y de arroparse en el pensamiento político cubano. Sin embargo Arturo López Levy, profesor de la Universidad de Texas, afirma en un reporte reciente que López Obrador es “una figura de izquierda dentro de lo que es la tradición populista mexicana, que no tiene nada que copiarle a nadie” para agregar: “más que plantear un gobierno de carácter radical hasta ahora lo que está proponiendo su equipo por las últimas declaraciones que ha hecho es buscar estabilidad en los mercados y proponer un gobierno decente a través de su propio ejemplo”.

Sin embargo, de lo que no puede haber dudas es que en materia internacional habrá cambios y en aspectos cruciales que nos tocan se distanciará del presidente Peña Nieto. Héctor Vasconcelos, asomado por López como futuro canciller ha declarado tajantemente que un principio fundamental del nuevo gobierno será el de no intervención en los asuntos de otros países precisando que esto “es crucial, porque sólo defendiendo el principio de no intervención, podremos exigir que otros países no interfieran en lo nuestro”. Repreguntado por el periodista Víctor Hugo Michel sobre como tratarían el caso específico de la violación de los derechos humanos en Venezuela, Vasconcelos se mantuvo firme: “otra vez, perdón, parece que me repito, pero es esencial. Nosotros no intervenimos en situaciones internas de otros países porque no queremos y no aceptamos que otro país haga lo propio en México”.

Es elemental que quienes promovemos un estado de cosas distintas en Venezuela ya no podemos contar con México.

Hay más, con la quinta “eme” —Madrid— el gobierno de Sánchez y un poco de Iglesias ya no es activista furibundo por la democracia venezolana y para complicar el cuadro las elecciones a celebrarse en Brasil el próximo 7 de octubre separarán a un Temer comprometido y quien sabe que resultara de ellas; aun en la cárcel Lula da Silva sigue siendo el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) y según las encuestas mantiene la primera opción. “No será el PT quien haga renunciar a Lula a la candidatura” ha dicho el vicepresidente nacional de la formación, Alexandre Padilha.

Reconozco la importancia del apoyo internacional para la causa que promovemos y no critico a los que dedican su mayor esfuerzo a girar fuera de nuestros fronteras, pero más que los pasillos del parlamento europeo o de la OEA es tiempo de pisar los barrios venezolanos.