Quinto Día Online
29 de Junio del 2017

Opinión

La revancha de los vencedores

La revancha de los vencedores

Hildegard Rondón de Sansó

 

Muy pocos textos contienen referencias sobre lo que puede significar la “revancha de los vencedores”, esto es la conducta que los ganadores políticos ostentan en contra de las personas e instituciones que los antecedieron en las posiciones de mando o supremacía.

 

En general, la revancha de los vencedores sobre los vencidos se produce no sólo con cada cambio de grupo político que llega al gobierno, sino que está presente en el de las facciones que los integran, las cuales operan con sus mismos sistemas y cargados de iguales resentimientos. El método utilizado consiste en buscar la destrucción moral de sus antecesores o contendores, para lo cual, todos los instrumentos son válidos y, asimismo, lograr el olvido de los pocos o muchos éxitos que hubiesen podido obtener.

 

Cuando el gobierno de Acción Democrática sustituyó al fuerte militarismo perezjimenista, los nuevos gobernantes aplicaron la técnica de ignorar las obras positivas de sus antecesores, que por su magnitud eran difíciles de esconder, por lo cual el sistema denigratorio consistió en endilgarles el calificativo de “suntuarias”. Con esta expresión se intentó descalificar a los hermosos hoteles de la “Conahotu”, así como a las importantes obras de vialidad construidas.

 

Hemos visto sucederse regímenes que nada quisieron aprovechar de los anteriores, sino que se empeñaron en desacreditar sus obras con la fuerza del poder recién adquirido, y ello revela la razón por la cual es tan lento el avance de países como el nuestro, en los que cada nuevo gobierno aparenta comenzar de la nada; partir de cero, mientras van dejando que se pierdan los aportes valiosos que otros hicieron, tales como: avances sociales, instalaciones extraordinarias; sistemas de becas y premios; formación de funcionarios y regulaciones jurídicas progresistas. El solo hecho de ser cosas del pasado, creadas por otros, lanza a los sistemas, hoteles, autopistas, relaciones, contactos y tesis, al mayor desconocimiento de su valor por la incapacidad de reconocer los logros ajenos y por el solapado sentido de la venganza contra todo aquel que perdió las fuerzas que hoy le pertenecen. ¿Quién elogia una obra como el sistema de postgrado de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, que ha permitido a un gran número de investigadores y profesionales, llegar incluso hasta la jefatura de las grandes organizaciones tecnológicas internacionales? ¿Quién celebra la eficacia administrativa alcanzada con nuestros estatutos funcionariales, hoy inaplicados? ¿Quién reconoce objetivamente la tutela normativa de los Derechos Humanos, el progreso social y las ventajas de la educación popular que el socialismo impone? Elemento revelador de la ruptura con el pasado reciente, estuvo en la eliminación de los expresidentes de la República como senadores vitalicios, quienes podían configurar una fuente segura de información.

 

Dentro de las víctimas de la situación de ignorar la labor de los antecesores están quienes operaron con pasión en los proyectos nacionalistas y los que lucharon por una Venezuela mejor. A este grupo cabe llamarlos el de los forjadores del país, porque crearon seguridad y bienestar; porque trabajaron por un mundo valioso para las generaciones futuras y sembraron sonrisas y soluciones surgidas desde la cátedra, la industria, el laboratorio, o la tierra. Lo acertado era aprovechar su labor y su capacidad, pero ello sería posible si no operase, como sucede siempre, la “revancha de los vencedores”.